Se seguirán cercenando recursos públicos en beneficio del mundo privado, se impondrá el mercado con la fuerza del individualismo y la desesperación se hará presa del pueblo que volverá a ser reprimido.

Fernando Bahamonde

Profesor

08/04/2020. Punta Arenas. Hasta el viernes 13 de marzo el gobierno volvía a enfrentar una movilización ciudadana de proporciones en todo el país encabezada esta vez por estudiantes secundarios. La agenda política que se debatía en el Congreso Nacional a través de PDL matizaban el aumento de la represión y una escuálida idea de agenda social.

Pero el Covid-19 lo cambió todo, proporcionándole al Ejecutivo un nuevo balón de oxígeno ante la creciente movilización social. El eje central pasó con velocidad desde el Ministerio del Interior al Ministerio al de Salud. El Presidente de la República desapareció de escena y ha sido sólo visible en escuetos puntos de prensa para enmendar errores.

En el transcurso de las semanadas desapareció el congreso nacional limitándose a ser un buzón de entrada de rápidos PDL. Obviamente la movilización social se replegó, así como las organizaciones y movimientos sociales que la encabezaban.

Aparecieron otros actores como el Colegio Médico y los alcaldes. El gobierno con estos nuevos actores emergentes ha tenido que sortear innumerables problemas inmediatos de orden técnico cómo aplicar medidas sanitarias de primer orden para enfrentar la pandemia. Lo que ha evidenciado descoordinación, falta de información y hasta enfrentamientos mediáticos del Ministro de Salud con numerosos alcaldes.

La crisis presenta dos flancos nítidamente observables, el primero inmediato de cómo evitar el avance del virus en la población y aminorar el número de fallecidos lo que depende de las medidas que adopte la autoridad de salud. Y la segunda área, coyuntural, pero a la postre estructural, y que consiste en cómo hacer frente a las consecuencias sociales, económicas y laborales que de aquí en más afectará a gran parte de los chilenos.

Ambas áreas la inmediata correspondiente a salud y el estructural, referente a las consecuencias que afectará en el corto, mediano y largo plazo amplios sectores de la sociedad; dependen de acción política del propio gobierno y la optimización de todo el aparato del Estado. Ese es el gran problema porque ambas cosas dependen de este gobierno.

Si nos enfocamos sólo en la situación social que derivan tanto de la gestión política del gobierno el funcionamiento del Estado el saldo es negativo. Existe una larga lista de desaciertos como la implementación del toque de queda a nivel nacional y descoordinación con la apertura del metro en la Región Metropolitana. La medida de cuarentena total únicamente en seis comunas de Santiago, en el entendido que la ciudad es un organismo vivo que está compuesta por 52 comunas.

En lo político y administrativo agudizando la crisis se encuentra el dictamen de la Inspección del Trabajo, cuya consecuencia son las largas filas de las y los trabajadores para cobrar su seguro de desempleo. Hay que sumar el desbarajuste que se produjo entre el congreso, los alcaldes y el propio ejecutivo por la ley que postergaba, con letra chica, el pago del permiso de circulación.

El alza de las ISAPRES, también postergada momentáneamente por los buenos oficios por el propio Piñera informalmente a punta de telefonazos. Y como guinda de la torta el desplome de la bolsa que en definitiva significa un nuevo y severo golpe a los fondos de pensiones.

La dinámica de estas semanas nos hará testigos de nuevos hechos que dejaran al descubierto la ineficiencia de la forma que posee el Estado para garantizar derechos básicos tan esenciales como la vida. Podrán emerger nuevos actores políticos individuales en los medios de comunicación ya sea a modo de crítica a la situación actual o con cierto discurso mesiánico para ganar puntos en las encuestas, sin embargo, siempre será el primer y último responsable de lo que ocurra es el gobierno y la conducción de Sebastián Piñera.

Se debe apelar, nuevamente, a la política y en particular a la oposición porque camino al 11 de marzo del 2022 no hay camino. Simplemente porque se seguirán cercenando recursos públicos en beneficio del mundo privado, se impondrá el mercado con toda la fuerza del individualismo y la desesperación de hará presa del pueblo que volverá a ser reprimido.

Este gobierno será recordado por los tristes números que dejará; el de los ciudadanos a los cuales se les violó sistemáticamente sus DD. HH, por la cantidad de personas fallecidas, por los contagiados, por los cesantes y por el descalabro social de Chile. Los tiempos se acortan y lo que menos tiene el pueblo en este momento es paciencia, lo que más abunda es incertidumbre y desesperación.