Proteger a las empresas, el negocio y desestimar las necesidades de los trabajadores parece ser la norma nacional y, lamentablemente también, en la TV.

José Luis Córdova

Periodista

06/04/2020. La indispensable cuarentena total impuesta al menos en 11 comunas de nuestro país obliga a gran parte de la población a utilizar la televisión para informarse, con la impresión de que de esta forma se enterarán de lo que está ocurriendo realmente con la pandemia del Covid-19, al menos en Chile.

Pero los últimos acontecimientos indican que persisten las dudas por las informaciones emanadas de las autoridades, los cuestionamientos entre los poderes del Estado (especialmente el Ejecutivo contra el Comunal) y la desconfianza ciudadana objetivamente justificada por contradicciones, lentitud, indecisiones y medidas ex temporáneas y precipitadas en medio de una improvisación manifiesta.

La televisión se hace eco ocasionalmente de la molestia de la gente y la mesa social del coronavirus que integran, entre otros, el Colegio Médico que pone un grado de cordura y racionalidad al debate nacional sobre la necesidad de transparencia y la aplicación de iniciativas que contribuyan realmente a aplanar la curva de expansión del virus.

Especialistas y miembros de la OMS y la OPS no se cansan en los canales de expresar su desazón por la exigua cantidad de exámenes PCR que es el genuinamente necesario, aparte de los test rápidos aplicados en las barreras y aduanas sanitarias. Este procedimiento, por decisión del gobierno, tiene un precio máximo de 25 mil pesos en la salud privada, en la pública es gratuito ante una sospecha fundada en la salud primaria o de urgencia.

Los canales hacen poco para informar sobre ello en los reiterativos programas y se limitan a insistir más en las consecuencias económicas -ni siquiera laborales- de los limitadísimos números de test realizados, según los cuales cada mañana el ministro Jaime Mañalich informa sobre “casos positivos”, en circunstancias de que la inmensa mayoría de personas infectadas andan libremente por la calle.

Según reportan los medios de comunicación, en las seis comunas de la Región Metropolitana, así como en Punta Arenas, Chillán, Temuco, Hualpén o Padre Las Casas, la gente igualmente sale a las calles sin respetar la cuarentena ni siquiera el toque de queda y abusando de los permisos temporales individuales.

¿Qué le compete a la televisión chilena? En lugar de buscar el morbo y el sensacionalismo a los que nos tienen insanamente acostumbrados, deberían orientarse a formar conciencia, a despertar una genuina solidaridad -no en apoyo de la Teletón y otras empresas- sino entre los empleadores “con espaldas” para superar la crisis sin despidos masivos, entre los vecinos -vectores o no de la enfermedad- que piden incesantemente salvoconductos y permisos para burlar el toque de queda y la cuarentena.

Hasta ahora parece claro que las autoridades no están dispuestas a implantar una cuarentena total nacional e insistirán en su estrategia progresiva según los territorios investigados como potenciales focos de dispersión del mal. Ello, a pesar de que la curiosa encuesta Cadem indicaría que el presidente Piñera habría subido sospechosamente de un 6 a un 21% en la aprobación ciudadana (?). ¿Qué pasó después del infamante paseo por la plaza de La Dignidad?

Suspendidos los espacios televisivos más exitosos: “Bailando por un sueño”, “Yo soy”, “Pasapalabras kid”, “Podemos hablar”, “Master chef celebrity”, los canales están adaptando sus programaciones a una teleaudiencia cautiva, repitiendo teleseries y programas del pasado reciente: “Pablo Escobar, el patrón del mal”, “31 minutos”, “La chúcara”, “Perdona nuestros pecados”, “Pituca sin lucas”, etc. Mientras, TVN sigue despidiendo gente (Mauricio Bustamante, entre otros) y los reporteros se juegan la salud en las calles, en puntos de prensa mientras los “rostros” se refugian en el teletrabajo, laborando cómodamente en casita. Proteger a las empresas, el negocio y desestimar las necesidades de los trabajadores parece ser la norma nacional y, lamentablemente también, en la TV.