Entrevista a Karen Palma, dirigente de FENATS y Encargada de Salud de la CUT sobre la situación real que se vive en “la primera línea” de Salud frente a la pandemia.

 Equipo ES. 06/04/2020. En su condición de Encargada de la Secretaría de la Salud de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Karen Palma, tiene sobre sus hombros la responsabilidad de coordinar todas las organizaciones representativas de los y las trabajadores de la salud, tanto pública como privada. A esto se suma su condición de dirigente regional y nacional de la Federación Nacional de los y las Trabajadores de la Salud (FENATS).

Aunque su familia es del Valle de El Elqui, Karen Palma vive hace años en Santiago y se desempeña como Asistente Social en el hospital de referencia nacional del Tórax, ubicado en la comuna de Providencia.

La situación de las funcionarias y funcionarios que se desempeñan en los recintos asistenciales es particularmente compleja. Para ellos y ellas la cuarentena no existe, no pueden evitar el contacto físico con personas infectadas, han denunciado la falta de insumos de protección, fueron acusados de robar los materiales que los resguardan del contagio, sus representantes han tenido dificultades e incluso nula interlocución con las autoridades.

Son días de mucha actividad para el personal de la salud y para sus dirigentes. En síntesis, como dirigente y trabajadora, esta situación proporciona a Karen Palma un lugar privilegiado para evaluar el actual momento generado por el surgimiento de la pandemia del Covid-19,  el modo en que ha sido abordado por las autoridades sanitarias y los desafíos que surgen de esta experiencia.

Entre reuniones y el trabajo, dio a ElSiglo.cl unos minutos para contestar algunas interrogantes sobre la situación que le toca vivir.

Karen, en su calidad de dirigente ¿cómo ve la situación generada tras el surgimiento del Covid-19? ¿Estaba preparado el Sistema Público de Salud chileno para abordar esta emergencia?

Hace bastantes años veníamos denunciando la situación que vivía el Sistema de Salud y que frente a una pandemia como la que estamos viviendo, no tendríamos la capacidad de resistir. En particular porque una de los demandas centrales tenía que ver con fortalecer la Red Pública, por terminar el lucro en la Salud y, lamentablemente, hoy día esta política se mantiene antes del surgimiento del Covid-19, pero también durante. Lo vemos en el arriendo del Espacio Riesco y en otras situaciones como son la compra y venta de servicios para algunas reparticiones que serán fundamentales en el marco de atención de la pandemia, etc. Esto se traduce en algo no menor y es que a propósito de la propagación de la enfermedad, algunos pocos van a lucrar y otros muchos enfermaran y quizás mueran.

La conformación de Mesa social Covid-19 no contempló a las organizaciones que representan al personal no médico. ¿Qué lecciones saca de esta decisión de la autoridad gubernamental?

La no invitación a esta Mesa COVID19 tiene que ver con una política de Sebastián Piñera, que busca invisibilizar a los y las trabajadores organizados y al mundo social en general. Hoy día, el que además hayan tratado de apropiarse del concepto “social” es una incongruencia. Cuando uno mira a quienes integran esta Mesa, se da cuenta que no tiene nada de “social”. El único actor externo y que ha tenido una voz disidente ha sido el Colegio Médico, pero lo que hoy se concluye es que se busca limitar la participación de los que en el discurso instalan y reconocen como “la primera línea”. Lo que vemos es que, tanto el Ministro Mañalich como el propio Sebastián Piñera, salen a saludar a esta “primera línea”, pero los espacios de decisiones y de participación están vetados para las organizaciones que hoy día convocan a las trabajadoras y trabajadores. Las lecciones que podemos sacar de la actitud excluyente del gobierno, tiene que ver con la necesidad de recuperar un país que permita que en estas condiciones de pandemia los actores relevantes tengan capacidad de incidir en las decisiones que los involucran.

Frente a la falta de equipos de protección del personal, el gobierno denunció el robo de éste por parte del propio personal de Salud. ¿Cuál es la situación cotidiana a que se ven expuestas?

 Uno puede ver en el gobierno y en particular en la Cartera de Salud, una improvisación y una descoordinación total para enfrentar esta pandemia y lo que ellos buscan, a propósito de las acusaciones que hacen del robo de mascarillas o de elementos de protección personal, es responsabilizar a las y los trabajadores de una situación que a ellos se les escapó de las manos. Hoy día no es menor la incertidumbre, el miedo que tiene la población y de esto no se escapan los propios trabajadores de la Salud frente a un gobierno y un ministerio que no ha sabido dar instrucciones claras, que un día dicen que no es necesario el uso de mascarillas, que al otro dicen que sí, etc. Intentan responsabilizar a los y las funcionarias de la falta de insumos cuando la responsabilidad principal es del gobierno. Ellos han alardeado que desde enero se están preparando para esta crisis cuando todos nos damos cuentas que sólo existe improvisación, por lo tanto, desmentimos que la falta de insumos se deba al robo de los propios funcionarios. Lo que hoy existe es una libertad de criterio de las autoridades locales, de los Directores de Servicio y de Hospitales donde en algunos establecimientos de salud, se exige que todos usen mascarillas, en otros se permite que la mitad la use y la otra mitad no, en fin, donde el Ministerio de Salud no ha sabido ser rector de esto y se ha buscado culpar a los y las trabajadores de una situación que es una responsabilidad política del gobierno.

Finalmente, ¿qué decisiones debiera asumir la autoridad de salud y la sociedad una vez que se supere la situación? ¿Cuáles debieran ser, a su juicio, y a grandes rasgos, los cambios que debieran operar en materia de políticas públicas de salud.

Bueno, esta pandemia debemos verla también dentro de un contexto. Cuando veíamos la explosión social del 18 de octubre del año pasado, la ciudadanía, el pueblo organizado, demandaba mejor salud y el tema estaba en todas las conversaciones, en los Cabildos, en las protestas como la primera o segunda necesidad y, creemos, esta demanda es una tarea pendiente que no se debe olvidar. Lo que hoy día estamos viviendo es el enfrentamiento de una pandemia en un modelo de mercado, donde todo está regulado por quién tiene más o menos recursos y donde vemos en riesgo la vida, en particular la de los más pobres, donde la salud se mueve a partir de los recursos económicos que cada uno tenga en su bolsillo. Entonces, creo que el desafío es avanzar en un Sistema Universal de Salud, avanzar en un Sistema Público de Salud sólido y no como sucede hoy. Para que no nos pille en esta situación, porque no da lo mismo haber enfrentado este Covid-19 con un sistema de salud sólido, con redes asistenciales, con prevención y educación sanitaria que enfrentarlo en estas condiciones. Esto es un punto clave que tiene que tener claro la población. Da la impresión que el gobierno quiere construir un relato que justifique lo que se ha hecho: “esta es una situación mundial a la que tenemos que hacerle frente”. Cierto, pero lo que no se dice es que no da lo mismo cómo se le hace frente con un Sistema de Salud constituido como un derecho humano, con un Estado fuerte que permita entregar las prestaciones a toda la población o con un modelo como el Chile que es un modelo de mercado y donde te resguardarán tú vida o tu salud de acuerdo a cuánto dinero tengas en el bolsillo. Creemos que esta es la gran lección y que hoy día estas carencias evidenciadas por la pandemia levanten nuestras futuras luchas donde se exija la Salud como un servicio permanente de Primera Línea.