Homenaje a Manuel Guerrero, José Manuel Parada, Santiago Nattino, Paulina Aguirre, Hermanos Vergara Toledo.

Paulina Cartagena Vidal. Dirigenta Colegio de Profesoras y Profesores. Encargada del Departamento de Derechos Humanos. 28/03/2020. En un escenario difícil de imaginar hace algunas semanas, nuevamente nuestro compromiso con la verdad y la justicia nos vuelve la mirada hacia Manuel Guerrero, José Manuel Parada y Santiago Nattino; Paulina Aguirre junto a los Hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo, todos asesinados por la misma policía que hoy reprime vorazmente.

En marzo de 1985 fueron secuestrados, torturados y vilmente asesinados en manos de Carabineros de Chile, tres de los nuestros.

“Sonó la hora una campana de hierro oscura filosa va cerrando el hueso tierno, la sangre dormida, la carne exhausta jamás el acero tuvo tan triste destino, tan abyecta misión. Tres tristes tigres traicionados, tres hombres, tercer mes, tres tráqueas torturadas, tres amapolas raptadas por el invierno perenne; tres hermanos y en ellos toda la sangre reunida, tres líneas insignificantes ante tanto, tanto dolor”.

Ya son 35 años de tan desdeñables asesinatos. Un Estado cometió horrendos crímenes en contra de jóvenes, profesores, profesionales y compatriotas. Y hoy, Chile vuelve a vivir días de horror; torturas, prisión política, heridos y asesinados.

Los jóvenes asesinados en aquellos oscuros años están en nuestras memorias y luchas de cada día, dando aliento y mostrando que no debemos renunciar a un Chile Digno.

En estos tiempos extraños, duros y demandantes, nuestros compañeros siempre vuelven a nosotras y nosotros con sus voces claras y decididas. En nuestras asambleas de maestras y maestros nos invitan a reflexionar, a madurar nuevas estrategias de lucha, a reunir todas las fuerzas, Toda una hazaña. Sabiendo que sembraban esperanza, sembraban coraje.

Sin aspavientos, con claridad y sencillez, llamando a las y los docentes a no perder vínculos con la clase trabajadora. A sumergirnos en la vorágine democratizadora con la cabeza fría y el corazón ardiente.

Cuando el corvo asesino esgrimido por manos uniformadas, cancerberos del infierno dictatorial que nos sometía, derramaron su sangre la de Guerrero, la de José Manuel Parada y Santiago Nattino, el mundo se estremeció de horror. Y empezó a socavarse el nauseabundo pilar del mundo pinochetista edificado sobre la traición y la violencia. No calcularon los señores de la muerte que con ese acto vil Manuel, José Manuel, Santiago, Paulina, Eduardo y Rafael y seguiría viviendo señeros e inclaudicables.

Esta vez está mucho más cerca que antes, que la esperanza que sembraron sigue dando frutos.

Todos los días luchamos y recordamos, en esta sencilla forma de homenaje, que pagaron con sus vidas enseñándonos el respeto a la vida y la democracia como principios de una sociedad justa e igualitaria. Como educadores dialogantes, nos convocamos a promover la lucha, la organización y participación de un Chile digno, donde seamos capaces de una nueva constitución para nuestro país. Donde se consagre el legítimo derecho A la vida, A la educación; a la salud, entre otros.

Hacemos un llamado a salir con fuerza el próximo octubre y aprobar una nueva Constitución, la madre de todas las batallas.

¡Más memoria, más verdad, más justicia! Qué la memoria ilumine este momento gris que sabremos vencer. La memoria seguirá trabajando, siempre habrá alguien por allí que se resiste a obedecer. Nosotras y nosotros no olvidamos.

Hoy hacemos este ejercicio de memoria y resistencia en honor al legado de nuestros compañeros asesinados.

La dignidad permanece intacta en cada uno de ellos y por siempre en la retina del pueblo; y como luchadores políticos sociales nos acompañan todos los días: Ayer, hoy y siempre por un Chile mejor.