Donde es más fuerte, se pudo actuar de manera más eficaz. Con planificación, organización, financiamiento, control, amplitud y amplificación de la prevención y la atención.

El Siglo.

28/03/2020. En estas semanas, jefes de Estado, ministros, legisladores, especialistas en salud y médicos, actores sociales y políticos y editoriales de medios de prensa en todo el mundo, hicieron alusión al necesario y ojalá positivo papel del Estado para encarar todos los efectos de la pandemia del coronavirus.

No se está asignando al sector privado, consorcios empresariales, los centros privados de salud, o al mercado, el papel preponderante en el combate al Covid-19, sino al Estado en un rol determinante en el objetivo de proteger y atender a millones de personas en todo el mundo.

Es más, en países donde hace tiempo se le quitó fuerza, solidez, capacidades, y una base institucional al Estado, es donde se producen más problemas y se hace más compleja la tarea ante la pandemia.

El esquema de privatización, externalización y lucro en la salud demostró sus deficiencias e incapacidades en estos meses. Paralelamente, se mostró lo difícil que puede resultar todo con un sistema de salud pública precario.

Algo expuesto en este periodo es que el modelo neoliberal, promotor de la disminución del poder del Estado, en sectores tan estratégicos como la salud, trae consigo dejar en la desprotección a millones de seres humanos. Deficiente infraestructura, falta de equipos, desregulación y mala planificación para contar con insumos, priorización por centros privados para un segmento de la población que puede pagar, establecimiento del lucro como un eje de operatividad, ahora afectaron fuertemente las medidas precisas y efectivas para proteger y atender a la población.

Donde el Estado es más fuerte, se pudo actuar de manera más eficaz. Con planificación, organización, financiamiento, control, amplitud y amplificación de la prevención y la atención, inclusive con inversión en investigación y trabajo científico para contar con la medicina adecuada.

Eso no privó que existieran errores e ineficacias de parte de aparatos del Estado, de algunos gobiernos, pero se pudo actuar con mayor celeridad y respuesta no recurriendo a instancias privadas, sino corrigiendo y redefiniendo dentro de la misma institucionalidad estatal.

Prácticamente todas las medidas drásticas y preventivas tomadas en cientos de países, pasaron por un rol determinante, oportuno y preciso de los aparatos del Estado, comenzando por los gobiernos y ministerios de Salud.

Defensas hoy el Estado de Bienestar, el Estado Socialista, el Estado basado en garantía de derechos sociales, aparecen como instrumentos que permiten a un país mayor nivel de control y ejecución, financiamiento y planificación, fortificación del sistema de salud pública, conformación de mandos interdisciplinarios, investigación científica y políticas públicas de prevención y atención.