Despidos, baja de salarios, falta de medidas preventivas.

Equipo ES. 25/03/2020. En cuanto saltó la crisis sanitaria se encendieron luces rojas respecto a la situación de los trabajadores del país. Despidos, baja en salarios, vulneración de derechos, abusos, ausencia de medidas de prevención y cuidados, aparecieron como una sombra sobre los asalariados.

Consorcios empresariales plantearon rebajar sueldos hasta en un 50%, el gobierno apresuró la aprobación del teletrabajo que tiene un alcance retrógrado y de más alcance que la contingencia, se extendieron los despidos por “necesidad de la empresa”, hubo ausencia de insumos de protección ante al coronavirus para trabajadores de sectores como salud y transporte, hubo abusos con empleados que debieron trabajar desde sus casas y se cuestionó el atraso en medidas preventivas como cerrar los mall, proteger a personal de retail y armar turnos diferidos de labores.

Dirigentes y organizaciones sindicales salieron al paso planteando acciones que se debían tomar, bajo la premisa de que había que proteger a los trabajadores. En un comunicado, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) advirtió que “la crisis social y sanitaria que enfrentamos no debe ser aprovechada por el empresariado para instalar flexibilidad y precarización de las condiciones laborales de manera permanente para aumentar sus utilidades y proteger su negocio”.

Específicamente, desde la organización se planteó que “no compartimos que se intente imponer urgencias legislativas a proyectos de ley como el del Teletrabajo o que se hable de medidas para rebajar las indemnizaciones. A la incertidumbre frente a la potencial crisis sanitaria, no podemos sumarle además el miedo de los trabajadores a perder su empleo y salarios”.

La Mesa de Unidad Social emitió una declaración donde se indicó que “hoy tenemos una emergencia sanitaria que exige tomar medidas sin titubeos, poniendo la salud de la gente como primera y única prioridad. Las consideraciones y cálculos económicos, políticos, jurídicos e ideológicos resultan absolutamente fuera de lugar y una pequeñez inaceptable cuando hablamos de la factibilidad real de llegar a tener miles de  personas afectadas, pudiendo perder la vida”.

En este marco, la CUT hizo llegar al Ministerio del Trabajo un Plan Nacional de Emergencia para proteger a los asalariados del país. Bárbara Figueroa, presidenta de la multisindical, señaló que ese plan “no solo contempla medidas sanitarias sino también económicas y de protección del empleo porque entendemos que no puede ni debe producirse en una situación como esta, ningún tipo de abuso”. Enfatizó que “no queremos trabajadores y trabajadoras despedidos; no queremos a trabajadores y trabajadoras temiendo por sus ingresos, por sus salarios”.

La dirigenta llamó a que se produzca un diálogo social entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores, para asumir esta crisis y buscar las mejores condiciones y soluciones laborales. Figueroa insistió en varias declaraciones que “no se le puede cargar los costos de la crisis sanitaria a las y los trabajadores”.

En su momento, el plan de la CUT contempló el cierre de los malls, centros comerciales grandes, patios de comida, orden en acceso y horarios de supermercados, horarios diferidos de entrada a centros de trabajo, ingreso dosificado de ciudadanos a farmacias y supermercados, y la cuarentena a todos los trabajadores y trabajadoras que pertenecen a “grupos de riesgo”.

Diversos sindicatos, federaciones y confederaciones quedaron en alerta para el mes de abril ante acciones que pudieron realizar empresas y empleadores, incluidos el sector público, que afecten los derechos laborales, sobre todo en cuanto a empleo, sueldos, pago de licencias y medidas preventivas por el coronavirus.

“La crisis social y sanitaria que enfrentamos no debe ser aprovechada por el empresariado”