De visita en Arica, el alcalde de Recoleta acompañó la conformación del Comando “Yo Apruebo Chile Digno” y sostuvo conversatorio con dirigentes sociales, organizaciones culturales y del comercio.

Yani Aguilar Paulsen. Periodista. Arica. 20/02/2020. En medio de una charla/conversatorio, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, informó que la próxima semana lanzará su libro “¿No lo vieron venir?”, en el que relata el origen del malestar de la sociedad chilena. En su opinión, las demandas aparecidas en el estallido social del 18 de octubre pasado “no son nuevas”, ya que el Partido Comunista (PC) las viene instalando desde la década de los ’90.

En la Casa de los Trabajadores, sede de la CUT regional, Jadue, militante del PC, dio una clase de “marxismo leninismo”, como él mismo la calificó, ante unos 100 participantes de la jornada quienes le aplaudieron con gran entusiasmo para luego pasar a una ronda de preguntas.

Se explayó con cifras, ejemplos simples y referencias cercanas a la audiencia, para explicar la crisis global del neoliberalismo, su diferencia con el capitalismo, la contradicción neoliberalismo y democracia, las causas de la movilización social en Chile y lo que ha hecho en su comuna “popular” para mejorar la calidad de vida de las personas.

En una hora y media, el alcalde se paseó por conceptos de la economía política, sobre los ejes del capitalismo, la expropiación de la propiedad privada de los trabajadores, y el crecimiento a escala de las empresas transnacionales. Hasta con ayuda memoria, consultando su libreta de apuntes, relató las estrategias del sistema de mercado para reducir la tendencia a la baja de las tasas de utilidad, tales como el aumento permanente del costo de la vida, la obsolescencia programada, el reemplazo del trabajo humano, la reducción de impuestos a las empresas y la disminución relativa de los salarios.

Neoliberalismo incompatible con democracia

Con un público que escuchaba atento, la autoridad indicó que “el programa neoliberal no puede llevarse a cabo en democracia porque genera malestar en la gente”, y que lo ocurrido en Chile es un proceso de “acumulación de fuerzas”, que la derecha quiere hacer pasar como un “estallido social”, divergente, sin interlocutor, sin conducción.

Confesó que desconfía de los actos violentos en las protestas y que se trataría de “montajes”. Llamó a sorprenderse que en los días de protestas “no hubo portonazos” en las calles de Santiago. Contó una situación que vivió en uno de esos días de movilización cuando un joven le pasó unas piedras para que las lanzara a las fuerzas policiales que se encontraban reprimiendo en ese momento, y precavido de que fuese una situación creada para perjudicar su imagen, las pasó a una de sus acompañantes. “Se imaginan una foto mía dejando unas piedras en el suelo, siquiera”, dijo.

En relación con las encuestas, advirtió que es “falso” que el Parlamento tenga un 2% de aprobación, porque no resulta creíble una cifra tan disminuida dado que en las evaluaciones locales los guarismos indican apoyo de los ciudadanos a sus dirigentes. Insistió que la pregunta de esas encuestas “está mal hecha” y que obedece a una intencionalidad de desprestigio a la labor del Congreso para dañar la democracia. Del mismo modo, mencionó la manipulación que hacen los medios de comunicación hegemónicos cuando desinforman a la ciudadanía con un discurso oficial, como fue el caso de la votación del agua, en que los titulares decían “Parlamento rechazó declarar el agua como bien público”, en consecuencia que quienes rechazaron fueron los senadores de la derecha, y la votación se perdió por falta de quórum.

En la parte final de su exposición, animó a la concurrencia a participar del proceso constituyente para acercarnos a la conformación de una Asamblea Constituyente sin excusiones.

Foto: Yani Aguilar