En entrevista, Alejandra Jiménez, directora ejecutiva del Circo del Mundo, abordó los programas dirigidos a jóvenes y niños.

Programa Mujeres Comunistas. Radio Nuevo Mundo. 28/01/2020. En el penúltimo programa de la temporada conversamos sobre cultura, porque enero es un mes donde se desocupa un poco la ciudad, con calles un tanto vacías, ambiente más ameno, sin congestión y donde se desarrollan muchas actividades culturales interesantes. Por eso invitamos a al programa a Alejandra Jiménez, actriz, directora ejecutiva y co-fundadora del Circo del Mundo, única escuela profesional de circo en Chile, que es parte de la Federación Europea de Escuelas de Circo, y que este año ya cumple 25 años de existencia.

El Circo del Mundo es una línea distinta al circo tradicional que todos conocemos en la carpa, con los trapecistas y los tonys. Este otro es un circo que tiene su origen en el teatro, más parecido al Circo de Solei. El circo/teatro es una de las artes más vivas del país, y que tiene la gracia que se practica en todo el territorio, y que tiene cada año más seguidores. Muchos jóvenes lo practican en las calles y las plazas.

La Escuela Circo del Mundo funciona en dos carpas en la comuna de Lo Prado, ha formado a 7 generaciones de artistas circenses que hoy son parte de la escena nacional; han pasado más de 10 mil niños, niñas y jóvenes en Santiago y Regiones; y han creado una metodología de enseñanza del circo para el desarrollo de habilidades socioemocionales validado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

En el 2007, por primera vez se planteó una política cultural que reconoció al circo como arte escénico, y el 2011 el Consejo de la Cultura y las Artes le creó asignaciones presupuestarias. Hoy el circo está contenido en la Ley de Artes Escénicas.

Circo del Mundo partió en 1995 al alero del Canelo de NOS como un proyecto social viendo al circo como herramienta de transformación social. Luego se convirtió en una ONG con tres líneas de acción, una de acción educativa social, un área académica que contiene la escuela de arte circense y un área artística y de producción que ha montado 15 espectáculos de circo en diferentes ciudades del país.

“Hemos instalado un concepto de arte y transformación social, aportando al desarrollo del nuevo circo como arte escénico y a su profesionalización”, puntualizó Alejandra.

Como otros artistas vinculados al circo, Alejandra llegó a esta idea del circo teatro luego de recibir una invitación del Canelo de Nos para realizar un taller liderado por el Circo de Solei. Uno de los objetivos de esa formación que recibieron fue replicar la enseñanza con jóvenes y niños de la calle, siguiendo el modelo que se había realizado con éxito en Brasil.

Al principio, se hizo un convenio con Sename y “quedamos tan sorprendidos con lo rápido que aprendían los niños”, señala la actriz, que luego con ellos se organizó la primera actividad de Circo Social en el Canelo de Nos, con 250 niños artistas, y al que llegaron más de mil niños y adultos como espectadores. De esta experiencia surge la convicción de formar una Escuela de Circo “porque vimos en el circo una herramienta muy poderosa”, social y político, agrega con entusiasmo.

El circo es parte del patrimonio cultural de nuestro país que suele llegar a todas partes, a diferencia de otras artes que no están presentes en los lugares más apartados del territorio. Además el circo es una técnica que se puede aprender muy fácilmente, por ejemplo, en una sola clase se puede hacer malabar con 3 pelotas y entonces, “no hay límites, los límites se los ponen las propias personas”.

En el área social y educativa, se utiliza el circo como un desarrollo humano para la transformación social. El circo tiene cualidades especiales como el trabajo en equipo, la disciplina, la autoestima, la comunicación que son las que se van fortaleciendo en los niños y niñas “para que sean personas productivas y responsables, más constructivas, más empoderadas, que puedan hacerse cargo de su propio destino”.

Hay gran diversidad de niños y niñas que llegan a la Escuela porque establecen convenios con colegios, Juntas Vecinales, Corporaciones Municipales. También hay programas para distintas edades y partes de Santiago y de regiones.

Al margen de la PSU y otros canales de ingreso para la formación superior de jóvenes, a la escuela Circo del Mundo ingresan jóvenes que hayan terminado la enseñanza media, y cada 3 años en diciembre se seleccionan postulantes y comienzan las clases en marzo. Asisten de lunes a viernes de 9 a 18 horas, y excepcionalmente ingresan jóvenes que teniendo habilidades para el circo están cursando cuarto medio. Pero solo quedan los que tienen vocación social, porque egresan como monitores sociales preparados para continuar el oficio con jóvenes y niños con distintas vulnerabilidades, señala Alejandra.

Ha habido intentos de universidades de crear escuelas de circo, pero no ha resultado porque no es un negocio. Por eso la Escuela Circo del Mundo cuenta con subvención estatal del orden del 60% a través de Fondos Concursables del Ministerio de las Artes, la Cultura y el Patrimonio, y hay algunos programas en que los alumnos pagan una parte, y también hay becados.

En Chile hay un déficit de financiamiento estatal, porque en casi todos los países de la federación europea de escuelas de circos cuentan con un apoyo del estado suficiente. “Hasta hoy día no nos ha ido bien”, explica Silva con la solicitud de apoyo permanente del Estado para esta actividad artístico y social, sobre todo para los jóvenes de regiones que deben financiarse su mantención en Santiago. Tras 2 años de existencia están planteándose la necesidad de tener un socio estratégico privado que se interese por esta labor social.

Política Cultural

Alejandra participó en formulación de la Política Nacional de Cultura 2017-2022, durante el último gobierno de la Presidenta Bachelet, cuando era ministro Ernesto Ottone, y que se da en el contexto de la creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que tiene el concepto de “Ciudadanía Cultural”, y recoge la diversidad de formas de hacer cultura. También, resalta la actriz, que por primera vez “se plantea el arte como un derecho humano”.

Esta política dio paso a la creación de la Ley de las Artes Escénicas, N° 21.175, que fue publicada el 16 de septiembre de 2019 y que entrará a regir plenamente en septiembre de 2020, cuando esté listo su Reglamento. Esta nueva norma protege el teatro, la danza, el circo y la ópera, entre otras disciplinas. También, crea el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas; crea un Consejo Nacional de Artes Escénicas y el «Premio a las Artes Escénicas Nacionales Presidente de la República».

Fue una ley que nace desde la ciudadanía, porque los artistas de distintas disciplinas le presentaron el proyecto a la entonces ministra Barattini, y justo ocurrió el cambio de gabinete donde asumió Ottone. Y tiene la gran virtud de crear el primer Consejo Nacional para las artes escénicas y relevar el trabajo de los técnicos, diseñadores, entre otros oficios, que antes no habían sido valorados.