En medio de acotados paliativos con los que espera encarar la crisis social, se sigue viendo a un mandatario errático, digno de las “piñericosas”, y con equipos internos confrontados.

Patricia Ryan. Periodista. 04/12/2019. Para presentar su bono de cien mil pesos a familias vulnerables, que en realidad era de 50 mil pesos -la mitad-, el Presidente Sebastián Piñera aceptó que la puesta en escena fuese en el restaurante mapuche “Amaia”. A los dueños del lugar los funaron y criticaron por redes sociales y salieron a responder que supieron de la llegada del mandatario “cinco minutos antes”. Fue una mala idea, una acción desprolija. Funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda salieron a precisar que ellos no tuvieron nada que ver en el asunto, y que la iniciativa y el plan fue obra de la “avanzada presidencial”, revelando otra confrontación en los equipos internos presidenciales.

Otro más de los errores forzados y fallas de Piñera y su equipo interno en materia comunicacional que, paradójicamente, tanto le preocupa al Presidente.

Hubo otro fallo comunicacional más allá de la puesta en escena. Sebastián Piñera habló de un bono de 100 mil pesos para las familias vulnerables. Pero tuvo que salir el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, a decir que en verdad el bono es de 50 mil pesos por carga familiar; no 100 mil. Quisieron explicar el error no forzado diciendo que el mandatario habló del promedio, considerando que la mayoría de las familias tienen dos cargas y eso daría los 100 mil pesos.

Este miércoles 4 de diciembre, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, puso sobre el tapete los graves problemas comunicacionales de La Moneda y que llevan a esos ya famosos errores forzados. En un canal de televisión afirmó, a propósito de las medidas del gobierno, que “esto no se comunica bien, es a cuentagotas”, reconociendo que a la gente no le está quedando claro qué está entregando la autoridad. Eso, junto a los cuestionamientos a través de redes sociales y declaraciones de parlamentarios, dirigentes sociales y organizaciones sindicales, de que los bonos y las acotadas alzas en áreas como las pensiones solidarias, son paliativos que no abordan los temas y las demandas sociales que se posicionaron con el estallido social.

En una declaración al diario La Segunda, la ex funcionaria de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda y ex jefa de prensa de Michelle Bachelet, Paula Walker, dijo respecto a ocurrido estos días que “en medio de la mayor crisis social de los últimos años se hace un anuncio que luego se corrige y que deja al Presidente sin piso. Error que se agranda por el contexto en que sucede, de crispación y desconfianza hacia la autoridad”.

Todo esto sigue ocurriendo cuando la última encuesta le dio al jefe del Ejecutivo tanto solo un 4.6% de aprobación de su gestión. Una cifra crítica, al punto que se sumó a los argumentos y percepciones de que el mandatario debería renunciar y comentarios en medios de comunicación sobre cómo puede seguir a cargo del gobierno alguien que tiene 94% de desaprobación. Sondeos anteriores sitúan la aprobación entre 9 y 12 por ciento.

Aquella imagen de Sebastián Piñera comiendo pizza en un restaurante la noche que se desató el estallido social, con una capital en el caos y niveles no vistos hace décadas de protesta ciudadana, se fue sumando a sus apariciones en virtuales cadenas nacionales donde al final la gente se quedaba en la incertidumbre, en la confusión, sin saber a ciencia cierta qué estaba queriendo decir el Presidente. Varios analistas comunicacionales se asombraron de la obsesión presidencial de pasar semanas hablando de los buenos Carabineros, de la necesidad de imponer el orden, de la delincuencia y los vándalos, evitando los temas sociales, económicos y de derechos humanos. “Parece convencido de que sólo debe hablarle a su sector, y a los más duros de su sector, y no al ciudadano medio, a la gente que está viviendo en lo cotidiano esta crisis”, comentó un académico.

Es común leer y escuchar a analistas y comentaristas de que el mandatario anda errático, desviado, sin firmeza argumental, sin un relato consistente que esté a la altura de la crisis que vive el país. Como imagen, viviendo situaciones negativas como no aparecer en el acuerdo político de su sector con la ex Concertación y grupos del Frente Amplio, y después de un rol protagónico en la región, desaparecer totalmente del escenario internacional.

La otra carga de estos días, es el desastre económico, con baja tremenda del crecimiento, aumento de los desempleados, que eran las banderas comunicacionales del mandatario desde su campaña. El supuesto controlador y eficiente gestor de la economía, vive el declive estrepitoso de su plan y de su economía.