La irrupción de bandas y solistas, de nuevas canciones, de la palabra de artistas e intelectuales, de eventos masivos y creativos y el retorno de “El derecho de vivir en paz” y “El baile de los que sobran”. 

Daniela Pizarro A. Periodista. 01/12/2019. La primavera de octubre en Chile estuvo marcada por la revuelta popular que emergió de la sorpresiva y efectiva acción de las y los estudiantes secundarios santiaguinos. La evasión masiva del pasaje del Metro fue el puntapié de inicio para una rebelión que ni los mejores analistas se la esperaban. El alza de 30 pesos en el valor del pasaje fue la gota que rebasó la paciencia del pueblo chileno que por 30 años ha sido sometido a abusos e indignidad. Los saltos de torniquetes de los jóvenes fueron vistos por la ciudadanía como una muestra de protesta, pero también como un respiro justo.

Adolecentes sonriendo, cantando y reivindicando sus acciones con alegre rebeldía inspiraron a un pueblo entero sediento de justicia. Después ocurrió todo lo que la prensa al servicio del poder cubrió hasta el hastío (incendios y saqueos) y lo que al final dio paso a la decisión presidencial de llenar las calles de militares. La respuesta represiva, criminalizadora y militarizada del gobierno, reabrió esas heridas que dejó la dictadura y junto con ello revivió la mística de esa lucha contra la tiranía, aparecieron los artistas, los músicos, los intelectuales, los profesionales, los trabajadores, los actores y actrices, los poetas, y se unieron en distintas acciones que ayudaron a mantener viva la convicción de un país entero. La acción de la cultura fue protagónica.

“El derecho de vivir en paz”, la canción de Víctor Jara, se convirtió en el himno de la resistencia. Durante los días que comenzaba el toque de queda a las 20 horas, la acción de protesta era poner esa canción al más alto volumen. Fue así como la voz del artista colmó nuevamente las calles, las casas y las mentes de los millones de chilenos y chilenas.

En varias ciudades del país se reunieron músicos y artistas en las plazas públicas para entonar la composición de Víctor Jara. El día de la marcha más grande del país -que reunió alrededor de dos millones de personas en la Plaza Baquedano- se hizo una versión de las mil guitarras en el frontis de la Biblioteca Nacional donde en un emotivo acto popular se entonó “El derecho de vivir en paz”.

No solo el recuerdo del fallecido artista copó esa actividad. “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros fue, asimismo, coreada por los miles de asistentes. El tema que sintetiza las promesas de progreso que hasta la fecha no se cumplieron para la gran mayoría del país, también cobró un gran protagonismo en todas las manifestaciones.

“El pueblo unido” de Inti Illimani fue otra de las letras más cantadas en las protestas. “El pueblo unido jamás será vencido”, fue repetido una y otra vez en los cacerolazos,  marchas y actos en las plazas, acompañadas por bombos o simplemente el ritmo que da la olla y el sartén.

Durante la semana más álgida de movilizaciones las bandas más escuchadas en Chile a través de la aplicación de reproducción online Spotify fueron Los Prisioneros, Víctor Jara, Sol y Lluvia y Portavoz. Quienes se convirtieron una vez más en la banda sonora de la protesta popular.

Cacerolazo cultural

Los artistas, los músicos y en general las figuras del mundo cultural, como lo han hecho históricamente, decidieron acompañar este proceso de levantamiento popular y realizaron diversas actividades gratuitas para dar fuerza a las reivindicaciones. Todas tuvieron una gran convocatoria con miles de asistentes.

En la Plaza Chabuca Grande de Recoleta se desarrolló el “Cacerolazo cultural por la constituyente”, donde participaron destacadas bandas musicales como Illapu, Villa Cariño, Moral Distraída, Gianluca, Princesa Alba, Camila Moreno, entre otros.

Igualmente se desplegó el “Acto Cultural por el Derechos de Vivir en Paz” en el Parque O’Higgins, donde se presentaron artistas y grupos musicales como Camila Moreno, Gepe, Pedropiedra, Cami, Alex Anwandter, Francisca Valenzuela, Nano Stern, llapu, Villa Cariño, Moral Distraida, Tomo Como Rey, Princesa Alba, Gianluca y Gordi junto a Cease.

También en Plaza de Armas de Quilicura se realizó un cacerolazo cultural donde se presentaron Manuel García, Francisca Valenzuela, Los Tres, Los Jaivas, Drefquila, Fernando Milagros y otros artistas.

En el Teatro Caupolicán se efectuó el festival “Todas las voces” donde actuaron: Quique Neira, Denise Rosenthal, Moral Distraída, La Transa, Shamanes Crew, Liricistas, Villa Cariño, La Pozze Latina, Talulah Neira, Tomo Como Rey, Mamborap, Tata Barahona y Los Sudacas Domineros, El Bloque 8, Fusión Humo, entre otros.

En el zócalo de la municipalidad de Recoleta se realizó la actividad “Comediantes en marcha”, donde 24 destacados humoristas se sumaron a las demandas. Jorge Alís, Stefan Kramer, Pamela Leiva, Javiera Contador, Pato Pimienta, fueron algunos de los que estuvieron.

El “Festival por la Asamblea Constituyente”, en tanto, se hizo en Puente Alto donde asistieron miles de vecinas y vecinos para ver a bandas como Sol y Lluvia, la Combo Tortuga, Chystemc y otros.

La Plaza de los Sacramentinos, también, fue escenario de una de las actividades más sentidas. “El réquiem de Mozart para las víctimas de la violencia estatal” fue organizado por un coro y músicos sinfónicos autoconvocados. En el acto además se entonó “El derecho de vivir en paz” y “El pueblo unido”. La misma actividad se desplegó en el Museo de la Memoria y Derechos Humanos.

La Plaza Juan XXIII de Providencia albergó el evento “Que no nos callen” donde los grupos Los Tres y Los Jaivas tocaron junto por primera vez. En el escenario además se presentaron Princesa Alba, Fernando Milagros y Pedro Piedra.

Asimismo, en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo se hizo durante varias semanas el “Debate canino” donde se reunieron intelectuales y artistas para reflexionar sobre las razones de las movilizaciones. La idea fue organizada por el colectivo cultural Tres Tristes Tigres y participaron figuras como la artista plástica Laura Estévez, el poeta Sebastián Herrera, el cineasta Fernando Guzzoni, el poeta Raúl Zurita y la sicóloga Constanza Micheleson.

Dentro de los hitos de los artistas destaca una carta dirigida al Presidente de la República donde le pidieron caminar hacia la paz. “Como artistas, estamos en permanente contacto con la gente, nuestro público, de todo el país, de todas las edades, y creemos tener una sensibilidad respecto de lo que está pasando. Nos mueve el profundo deseo de colaborar en detener esta escalada de violencia y descalificaciones. Queremos paz, paz entre hermanos chilenos, paz entre civiles y militares, paz entre las distintas miradas, tolerancia”, se leía en la misiva. (Carta completa elsiglo.cl)

El apañe de la música

Este histórico proceso de movilización social que está dando la vuelta al mundo tuvo como principal manera de manifestación el cacerolazo. Por más que trataron de tildar de violentas algunas muestras de protestas, lo cierto es que casi el 90% de las manifestaciones fue un simple y ruidoso cacerolazo. Las ollas no dejaron de sonar en todas las manifestaciones. En las plazas, en la Alameda, en el barrio alto y en las poblaciones, las ollas y las cucharas de palo fueron los protagonistas indiscutidos.

Es por ello que a los pocos días del estallido la compositora de música urbana, Anita Tijoux, lanzó el hit “Cacerolazo”. La canción fue acompañada de un video con un compilado de imágenes de caceroleos y de represión. En pocas líneas la artista explicó las razones que tiene el pueblo para manifestarse frente a un gobierno que como respuesta solo propuso la militarización. “Cuchara de palo frente a tus balazos y al toque de queda cacerolazo”, dice la canción. En sus redes sociales Tijoux explicó: “Voy a hacer un apañe con lo que mejor sé hacer: música”.

La oportuna y creativa canción alcanzó millones de visitas en pocos días y se convirtió también en un símbolo de la lucha de la ciudadanía ante la indiferencia y la violencia del Estado.

Así como Anita, el músico Alex Anwandter estrenó la canción “Paco vampiro” que habla de los 30 años de abusos y de la fuerte represión policial. “Un país con olor a lacrimógena…Paco vampiro tienes sed de sangre, ya no seas traicionero”, dice parte del coro. “Una canción que escribí hace unos días, con mucha rabia por la represión, pero también mucho amor para todos los que siguen luchando. Gracias a todos los que ayudaron a hacer este documento del ‘Paco Vampiro’, sediento de sangre y traicionero”, dijo el intérprete en sus redes sociales.

Así, el canto popular, las letras de canciones, la sonoridad rebelde, la voz y el pensamiento de artistas e intelectuales, la creación consistente y rápida, fueron protagonistas del estallido social, convertido también en estallido cultural.