Desde el Partido Comunista de Chile lo hemos dicho en innumerables ocasiones: los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y no con violencia ni militar ni policial.

Fernando Manzur Freig

Concejal de Recoleta

09/11/2019. Hoy el pueblo de Chile tiene una oportunidad histórica de terminar con la Constitución heredada de Pinochet. Es una chance concreta de generar una democracia representativa que nazca desde las bases más profundas de la sociedad chilena, desde donde se deben garantizar derechos básicos, como la educación, salud, trabajo digno y seguridad social, que por décadas han sido arrebatados y comercializados. 

La crisis actual, que no es más que la consecuencia de los abusos e injusticias sociales, sí tiene una salida y es convocar a una Asamblea Constituyente capaz de sentar las bases de un nuevo trato social y una nueva Constitución Política. Así lo han dicho las y los chilenos que han salido a la calle a movilizarse. 

Quienes se oponen a esta demanda ciudadana son los mismos que han perpetuado por décadas el sistema de pensiones de hambre, la privatización de los recursos naturales, un sistema educacional y de salud absolutamente mercantil, donde lo que prima no es el mérito sino la capacidad de pago. Todos aquellos que han defendido el actual sistema político y económico son los mismos que avalaron el golpe militar el año 1973 y que aplaudieron el Estado de Emergencia y toque de queda con los militares a las calles este 2009, lo cual, dicho sea de paso, fue el inicio de una escalada de violación generalizada de los derechos humanos en todo el país. 

Desde el Partido Comunista de Chile lo hemos dicho en innumerables ocasiones: los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y no con violencia ni militar ni policial. De hecho, condenamos todas las acciones vandálicas como saqueos e incendios, pues estas son la excusa perfecta para que la derecha chilena criminalice el legítimo movimiento social. Un ejemplo reciente son las desafortunadas declaraciones de la alcaldesa de Providencia, quien llamó a armarse a los locatarios de esa comuna.

El pueblo chileno esta dando un ejemplo a nivel mundial de que no solo es posible levantarse, organizarse y tomar conciencia por los derechos sociales, pues no solo nos enfrentamos a un sistema egoísta, perverso y desigual, sino también a un gobierno indolente frente a las demandas ciudadanas y absolutamente autoritario en su accionar represivo. Un Presidente que la declara la guerra a la movilización social, no tiene la estatura necesaria para gobernar. Es más, debe asumir su responsabilidad y someterse a una acusación constitucional, pues las órdenes de matar, torturar y asesinar, salieron del palacio de La Moneda.

El gobierno debe entender que no queremos una “agenda social”, queremos transformaciones y en los barrios está la solución. En Recoleta, ya van más de 20 cabildos auto convocados por juntas de vecinos y organizaciones sociales. Hasta la fecha han participado más de 1.500 vecinas y vecinos, quienes se han reunido en las calles, plazas y barrios, para plantear ideas y propuestas en torno a un nuevo contrato social. 

El diálogo y el cambio profundo al actual estado de cosas es el camino de solución a un conflicto que se expande por todo el territorio nacional, pero ese diálogo debe ser desde abajo hacia arriba y no al revés. Debe ser abierto, transparente y vinculante y no entre cuatro paredes. El pueblo de Chile debe decidir qué camino seguir!