Hoy este clamor popular por transformaciones es una mayoría activa, que ha reflexionado y deliberado a través de los cabildos identificando, además, el adversario que hoy se aloja ciego y sordo en La Moneda.

 

“Para los hombres no siempre es fácil intuir cuando se encuentran en una nueva etapa histórica; vemos el mundo, la realidad, la sociedad, nuestras relaciones, nuestra vida cotidiana a través de parámetros fijados por sociedades anteriores. Estos parámetros son elementos sustanciales que se vuelcan en nuestro lenguaje diario, nuestra forma de pensar, nuestra forma de captar la realidad”.

José Aricó

Fernando Bahamonde

Profesor

09/11/2019. Hoy el dominio vigente en Chile ha entrado en disputa de ideas y acciones. Entendido ese dominio como las certezas que dan continuidad a un tipo de sociedad y que establece un marco de relaciones sociales sobre la que se produce la gobernabilidad.

Existen a lo menos tres mundos paralelos que con dificultad se cruzan, pero si es posible identificar mayorías activas y minorías detrás del gobierno.

Las semanas de movilización social, luego de décadas de movilizaciones parciales, han sido un dinamo que ha transformado la energía mecánica de la marcha en energía eléctrica política para organizaciones y movimientos sociales de la más variada naturaleza. En cerca de un mes han estallado un sinnúmero de demandas. Y en efecto, bastos sectores de la población son capaces de hacer síntesis al identificar la contradicción principal que es la clave que explica la situación actual en nuestro país producto de la incompatibilidad entre neoliberalismo y democracia.

Hoy este clamor popular por transformaciones es una mayoría activa, que ha reflexionado y deliberado a través de los cabildos identificando, además, el adversario que hoy se aloja ciego y sordo en La Moneda.

Una segunda parte paralela es lo real, hablamos del gobierno y la derecha, que definitivamente no se cruza con la vertiente de realidad ciudadana. Este espacio se demuestra cargado de ortodoxia neoliberal presente en su agenda social y, recientemente, en su agenda de seguridad pública o represión institucional.

La mantención del gobierno de una agenda social que profundiza el neoliberalismo y la agenda se seguridad pública cercana a la doctrina de la seguridad nacional, nos hace preguntarnos con quiénes gobierna Piñera.

Importantes personajes del empresariado han señalado que están dispuestos a aportar más recursos, por ahora en las palabras, buscando reestablecer la paz social, lo cual significa mantener la productividad de sus negocios.

Otro hecho significativo es la aprobación del PDL de 40 horas en la cámara de diputados con votación de parlamentarios oficialistas.

Entonces, si Piñera no gobierna con todo el empresariado y con todo su sector en el congreso, y atendiendo a las últimas medidas emanadas desde el ejecutivo, la respuesta es que Piñera se atrapa al poder con el sector más recalcitrantemente pinochestismo de la derecha. Este escenario es de soledad donde Piñera utilizará todos los medios “institucionales” que son parte integrante del resabio dictatorial como Tribunal Constitucional y Consejo de Seguridad Nacional.  

El gobierno ha entrado en la encrucijada donde su fin se confunde con los medios para mantenerse en el poder mediante la coerción por dos años más. Por estos días en política cada hora cuenta y dos años son una eternidad.

Un tercer elemento de la realidad es lo que ocurre en el congreso nacional y en la Asociación Chilena de Municipalidades.  Ambas instituciones consientes de la incapacidad de diálogo del gobierno y de la fractura vertical entre ciudadanía e institucionalidad proponen por diferentes vías un mismo camino el del plebiscito por el cambio constitucional.

Lo de la AChM es un nuevo síntoma de soledad del gobierno, porque hasta alcaldes de derecha acuerdan realizar una consulta ciudadana simultáneamente a lo largo y ancho del país en poco menos de un mes. Si la mayoría activa ciudadana se transforma en mayoría numérica en la consulta ciudadana y el gobierno no tendrá otra alternativa que acatar el mandato popular o abdicar.

Los plazos se acortan para Piñera que sigue viviendo en el mundo de lo real, es decir, en un mundo simbólico cercado por la realidad. Lo real es un mundo de símbolos instalado genéticamente en la derecha como el orden, la democracia representativa, el sentido común, la institucionalidad, la tradición, la meritocracia, el mercado, etc. que hoy se desbaratan.

Dos ideas que ha tratado de imponer la derecha para buscar amainar el conflicto son el de clase media y clase política.

Han intentado explicar que las movilizaciones son propias de una suerte de revolución de la clase media que adquirido cierto nivel de confort y cuyas aspiraciones son ascendentes. Argumento que se cae con cifras porque un millón de trabajadoras y trabadores reciben mensualmente el sueldo mínimo y el promedio de remuneraciones en Chile es de 400 mil pesos.

La segunda idea fuerza de la derecha es el de la clase política para inculpar a todos. Esta idea no sólo busca quitarle responsabilidad al gobierno de lo que ocurre, sino también profundizar la fractura vertical entre sociedad y política. Pero es tarde, porque la sociedad sabe que debe avanzar con política, porque es la esencia de vivir en sociedad.

Sectores importantes de la oposición e incluso parlamentarios oficialistas tienen claro los medios para superar el conflicto a través del cambio de Constitución. Algunos con mayor decisión por cierto desde la izquierda, otros buscaran que los cambios sean cosméticos por temor. Pero saben que la situación tal cual se encuentra hoy es insostenible.

La realidad, contraparte que difiere de lo real del gobierno, es el mundo popular que tiene hoy claro los medios a través de la movilización, la participación cuyo fin es la transformación de la sociedad para levantar un nuevo dominio que prontamente podrá entrar en vigencia.