Victor Jara: La justicia tarda, pero llega…
Derechos Humanos — 12 de agosto, 2009El proceso que mantiene en la Cárcel de Alta Seguridad, CAS, al ex conscripto José Antonio Paredes Márquez, como uno de los autores materiales del asesinato de Víctor Jara, ocurrido en el Estadio Chile, el 15 de septiembre de 1973, cobró nuevos bríos, después de las diligencias del Ministro en Visita, Juan Eduardo Fuentes, el martes pasado.
Por cierto, la detención y encauzamiento de Paredes no agota la investigación, ni deja fuera de ella al resto de los autores intelectuales y materiales del asesinato del cantautor.
Mientras la noticia daba la vuelta al mundo, en Santiago, Joan Jara, la viuda del artista, afirmaba:
“La justicia se acerca a la verdad y la verdad es que se llegue a los verdaderos culpables. No tengo la sensación de que un joven de 18 años pueda tener toda la culpa.”
En el mismo sentido se manifestaba el abogado Nelson Caucoto, querellante en este emblemático caso de violación a los derechos humanos en tiempos de la dictadura de Pinochet:
“Donde hubo acción de un conscripto hay la orden de un oficial y deben ser tratados con el máximo rigor de la ley, porque los soldados sólo fueron la carne de cañón.”
Empiezan a disiparse los nubarrones
Lo ocurrido en estos días abre, como nunca antes, una ventana de esperanza en la aclaración de este sangriento episodio, que tiñó de sangre y barbarie el Golpe militar, desde sus mismos inicios.
El martes pasado, en el límite del plazo que fija el antiguo sistema penal, y tras una maratónica jornada de interrogatorios, el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago Juan Eduardo Fuentes, procesó al ex conscripto José Paredes Márquez como autor del homicidio calificado del cantautor Víctor Jara.
Paredes y el también ex conscripto Francisco Quiroz permanecían detenidos e incomunicados en la Cárcel de Alta Seguridad desde el viernes pasado, pero el magistrado resolvió no encausar a este último, "porque no había antecedentes suficientes para procesarlo”.
Ambos habían sido interrogados por Fuentes el viernes, por separado, por cerca de media hora. Antes, declararon otros ex conscriptos. Uno de ellos se identificó como Carlos Espinoza, y aseguró que Paredes y Quiroz integraban la primera sección de la segunda compañía de ingenieros de combate del Ejército, en Tejas Verdes, y que estuvieron en acción en el ex Estadio Chile.
Sin embargo, José Paredes y Francisco Quiroz aseguraron que nunca les tocó cumplir funciones en el ex Estadio Chile -hoy Estadio Víctor Jara- y que no tuvieron participación en su muerte.
Paredes -albañil, casado y con dos hijos, con quienes vive en El Tabo- subrayó ante la prensa que en 1973 sólo era "un pelado" y que había que "buscar a los altos mandos", aunque ante el juez habría reconocido su participación.
Además, aseguró que había entregado al ministro los nombres de los oficiales que fueron sus superiores en la época.
El ministro Fuentes ordenó "un sinnúmero de diligencias" y dictó la reserva de la investigación, que había sido cerrada en mayo de 2008, con un solo procesado, el coronel en retiro, Mario Manríquez, jefe del centro de detención del ex Estadio Chile, pero ahora fue reabierta, a solicitud de la parte querellante.
Nueva identidad del Príncipe
El cantante chileno, asesinado por los militares tras el golpe de 1973, es todo un referente internacional de la resistencia contra la dictadura y un símbolo de las atrocidades cometidas por el régimen de Pinochet. Desde el viernes estaban detenidos José Paredes y Francisco Quiroz, quienes eran soldados en septiembre de 1973 y estaban a cargo de la custodia de los prisioneros en el Estadio Chile.
Su identificación se logró tras la declaración obtenida de los militares que escoltaron al entonces coronel Pedro Espinoza Bravo por la capital en tareas represivas. También trascendió que existe una lista de no más de seis personas investigadas que son buscadas por la Policía de Investigaciones.
Organizaciones de derechos humanos han responsabilizado del asesinato de Víctor Jara a Edwin Dimter Bianchi, alías el Príncipe, que era teniente del Ejercito y también estuvo en el estadio convertido en recinto de detención. Dimter Bianchi actuó el 29 de junio de 1973 en el tanquetazo contra el gobierno de la Unidad Popular, alzamiento que provocó la muerte de más de veinte personas, entre ellas el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen.
‘El Príncipe’ se destacó por su crueldad con los detenidos que interrogaba y, según cuentan quienes compartieron con el cantante sus últimos momentos, tuvo especial ensañamiento con Víctor Jara, quien fue asesinado, luego de una terrible paliza y de haber recibido 44 disparos, algunos de los cuales le destrozaron las manos.
Pero, ahora, las declaraciones de los nuevos inculpados, estarían determinando una nueva identidad para el siniestro personaje. Se trata del ex teniente Nelson Haase Mazzei.
Haase era oficial desde 1967 y en 1972 se integró al Regimiento de Ingenieros de Tejas Verdes, cuyo comandante era Manuel Contreras Sepúlveda, el “Mamo”, posteriormente jefe de la DINA y uno de los principales responsables de las violaciones a los derechos humanos en dictadura, actualmente recluido en el penal de Punta Peuco.
Haase Mazzei nació el 6 de julio de 1946, actualmente tiene 62 años y vive en Las Condes. Su vinculación con la DINA y con Manuel Contreras es clara. Entre 1973 y 1975 formó parte del estado mayor de ese organismo y el “Mamo” lo nombró jefe de la Brigada Ongolmo, que cumplió labores operativas que aparecen en numerosos procesos de violaciones a los derechos humanos, que todavía se ventilan en numerosos tribunales del país.
No es todo, su nombre aparece posteriormente, como socio de la empresa Pedro Diet Lobos, que operó como una de las empresas de papel con que la DINA encubrió actividades ilícitas, en Chile y en el extranjero, obteniendo millonarias sumas para financiar actividades del organismo represivo.
En la actualidad, el ex oficial figura como propietario de dos empresas, una de ellas denominada como Muebles y Decoraciones Haase Limitada y la otra con el título de Proyexim SA.
Seguramente, Nelson Haase Mazzei será llamado a declarar por el juez Juan Eduardo Fuentes Belmar y en esa oportunidad deberá aclarar las acusaciones de los conscriptos que en 1973 actuaban bajo sus órdenes.












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