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Territorio libre de analfabetismo

Internacional — 3 de agosto, 2009

Desde hace dos semanas, Bolivia es el tercer país de América Latina, que es capaz de erradicar el analfabetismo, la forma más perversa y efectiva de exclusión que utiliza el sistema capitalista, para discriminar a las grandes masas de campesinos e indígenas, justificar su explotación y colocarlos al margen de todos los beneficios y oportunidades a que tienen legítimo derecho.

Hasta que el gobierno de Evo Morales logró derrotar ese mal, millones de bolivianos - especialmente, indígenas y pobres- fueron discriminados y explotados. Muchas mujeres eran analfabetas. Como dijo un alto funcionario estatal, en La Paz, “a menudo, el analfabetismo tenía rostro de mujer. En varias comunidades campesinas, cerca del noventa por ciento eran analfabetas..

Hoy, las mujeres sienten lo que es esa libertad de leer y escribir. Rompieron las cadenas que las ataban y oprimían, gracias a que Bolivia ya es un territorio libre del analfabetismo y aspira a ser, también un territorio libre de todo tipo de imperialismo, opresión, exclusión, racismo e injusticia.

La buena nueva

Según el Censo del Programa Nacional de Alfabetización (PNA), a principios del 2007, en Bolivia se registraron 823.256 iletrados. Ahora, después de casi dos años de trabajo, hasta el 16 de diciembre de 2008, se graduaron 820.264 participantes del proceso de alfabetización, es decir el 99.6%.

De los nueve departamentos que tiene el país, todos fueron declarados libres de ese mal. Se trabajó en los 32 municipios, de las 112 provincias que tiene Bolivia. Se instalaron cerca de 30.000 puntos de alfabetización y trabajaron más de 50.000 facilitadores bolivianos.

Este nuevo triunfo del proceso liberador que vive Bolivia, contó con la solidaridad de Venezuela y, especialmente, de Cuba. Los asesores cubanos fueron 126 y los venezolanos 46.

Esas cifras desmienten las afirmaciones que difundieron los críticos de la alfabetización, al asegurar que había en Bolivia una invasión de cubanos y venezolanos. La verdad es que Cuba y Venezuela mostraron la auténtica solidaridad e integración de los pueblos al haber aportado con técnicos y con recursos materiales, en una hermosa y solidaria “invasión” pacífica.

Donaron más de 8.000 paneles solares en las comunidades campesinas en las que no había energía eléctrica. Se entregaron 30.000 televisores, 30.000 reproductores de videos, 30.000 VHS en castellano y otra gran cantidad en quechua y aymará.

Se imprimieron más de 750.000 cartillas de alfabetización en español, 180.000 en aymará y 350.000 en quechua. Para la post alfabetización se imprimieron 450.000 cartillas.

Doscientos mil lentes gratuitos La campaña de alfabetización, tuvo una ventaja adicional. Como muchos bolivianos y bolivianas querían aprender a escribir y leer, pero tenían problemas de la vista, los médicos cubanos hicieron más de 250.000 atenciones oftalmológicas y entregaron gratuitamente 212.000 lentes.

La Paz es el departamento con más personas que aprendieron a leer y escribir: 231.016 alfabetos. Luego está Cochabamba: 162.288, Santa Cruz: 131.475; Potosí: 113.245; Chuquisaca: 79.378; Tarija: 35.071; Oruro: 32.514; Beni: 29.426, y, finalmente, Pando: 5.004.

En idioma quechua se incorporaron y graduaron 13.599 y en aymará 24.699. La campaña de alfabetización tiene el nombre: “Yo Si Puedo”. El método que se utiliza es cubano, reconocido por la UNESCO.

La erradicación del analfabetismo se encuentra entre las Metas del Milenio y del Decenio para la Alfabetización, proclamadas por las Naciones Unidas el año 2003.

El Estado boliviano invirtió en la campaña cerca de 37 millones de dólares durante los 33 meses de intensa campaña, lo que permite a Bolivia convertirse en el tercer país de América Latina libre de analfabetismo. Antes lo hicieron Cuba el año 1961 y Venezuela el 2005.

Las proyecciones que vienen

En este año 2009, está planificada la segunda etapa del programa “Yo si puedo”. Como no es suficiente aprender a leer y escribir, ahora se viene la post alfabetización que tendrá el nombre: “Yo, sí puedo seguir”. Esta etapa consistirá en que los flamantes alfabetizados participarán de un programa de educación primaria, que se extenderá durante los próximos tres años.

Se calcula que habrá más de 500.000 nuevos estudiantes. En el próximo mes de febrero, ya estará arrancando con la segunda fase. En tres años, aproximadamente, estarán terminando la escuela básica y, luego, se abrirán otros objetivos como salir bachiller, obtener oficios y llegar a la Universidad, según explica el director nacional de alfabetización de Bolivia, Benito Ayma.

El embajador cubano en Bolivia, Rafael Dausá respondió a los sectores que criticaron la alfabetización, especialmente los políticos de derecha: “Cuando no se tiene argumentos sólidos, se tiende a mentir y eso es lo que han hecho algunas personas tratando de desprestigiar, quitar méritos a esta obra del compañero Evo Morales a favor de los pobres de este país”.

Cuando se puso en marcha la campaña, en la región guaraní de Camiri, en marzo del 2006, el presidente de la república Evo Morales, dijo que el analfabetismo es parte de la exclusión social a las que muchas regiones rurales fueron sometidas.

A derrotar la deserción escolar

Pero no sólo el analfabetismo era y es una expresión de la exclusión, sino la deserción escolar. Es decir, niños que no pueden registrarse en una escuela y si lo hacen, la dejan rápido.

Así lo entendió y sintió el presidente Morales y por ello, con las ganancias de las ventas del gas, se creó un bono para los niños desde primero a octavo básico. En homenaje a un niño, que según cuentan los historiadores, defendió la dignidad de Bolivia en la Guerra del Pacífico, ese beneficio fue bautizado como “Bono Juancito Pinto” y consiste en el pago de unos 40 dólares mensuales.

El domingo 9 de noviembre se empezó a pagar en 13.875 unidades educativas, a más de un 1.8 millones de estudiantes. El 81% de las escuelas está en el área rural. Por lo tanto, son los niños y niñas del campo lo más beneficiados.

El gobierno invierte cerca de 51 millones de dólares en esa redistribución de la riqueza. Consciente de que la educación es importante no sólo para el desarrollo del hombre sino de toda sociedad y país, el Presidente Evo, anunció que en el 2009, el incremento salarial a los profesores será del 14%, algo que nunca se dio en la historia de Bolivia.

El mandatario boliviano explicó: “Para mí, antes, era marchar por la defensa de los derechos humanos, el derecho de los pueblos indígenas, de la hoja de coca, por tierra y territorio. Después de llegar a la Presidencia me he dado cuenta que cualquier autoridad, cualquier institución del Estado, debe servir al pueblo y el servir es salud y educación, fundamentalmente.

La Educación en la nueva Constitución

Para la Revolución Boliviana, la Educación no queda ahí. La nueva Constitución Política del Estado, que será sometida a referendo el 25 de enero de 2009, tiene un trato especial, en todo lo concerniente al proceso educativo.

El artículo 78 del nuevo texto constitucional asegura que: “La educación es unitaria, pública, universal, democrática, participativa, comunitaria, descolonizadora, intracultural, intercultural y plurilingüe, liberadora, revolucionaria, crítica y solidaria.

El artículo 81 asegura: “La educación es obligatoria hasta el bachillerato. Es fiscal y gratuita hasta la universidad.”

El artículo 82 plantea: “El estado apoyará a los estudiantes con menos posibilidades económicas, otorgando alimentación, vestimenta, transporte, material escolar, residencias estudiantiles.

En el artículo 86, se consigna: “Los padres participarán en el sistema educativo. En los centros educativos se reconocerá y se garantizará la libertad de conciencia y de fe y de la enseñanza de religión, sin imposición dogmática.

Por último, el artículo 83, dispone que “Las universidades públicas seguirán siendo autónomas y funcionarán universidades e institutos comunitarios pluriculturales”.

El artículo 84 garantiza que “Erradicar el analfabetismo será una obligación constitucional.” No cabe duda que, gracias al gobierno de Evo Morales, Bolivia entró en un proceso irreversible de liberación, en que la educación y la cultura son las armas fundamentales del pueblo.