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Propuesta educacional de Jorge Arrate

Nacional — 17 de agosto, 2009

El candidato presidencial de la izquierda no pudo evitar la nostalgia cuando, en el marco de la actual campaña, se reunió en el teatro Camilo Henríquez con educadores, alumnos, dirigentes y funcionarios del ministerio de Educación, entre otros interesados y especialistas en el tema, que Jorge Arrate encabezó desde la cartera respectiva en 1992.

El acto se inició con las intervenciones del dirigente estudiantil de la Universidad de Santiago, Luis Jaque y el académico de la Universidad de Chile, Tomás Scheidermann, quienes destacaron la trascendencia de abordar integralmente la crisis de la educación en Chile.

En la oportunidad recordaron que las 30 naciones que integran la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), donde Chile quiere integrarse, gastan siete 1.527 dólares por alumno al año, desde la educación básica a la superior, tres veces más de lo que gasta Chile que sólo alcanza a los 2.694 dólares.

Nuestro país debiera asegurar un 7 por ciento del Producto Interno Bruto para la educación pública, según recomendación de la UNESCO.

Se recordó lo ocurrido con los tres grandes liceos fiscales, el Instituto Nacional, el liceo Lastarria y el de Aplicación, con vidrios rotos, baños nauseabundos y subterráneos propios de películas de terror, que da cuanta del verdadero derrumbe de la educación pública entre el período de la dictadura y los gobiernos de la Concertación.

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, intervino en el panel llamando a construir una educación pública para preparar a los niños y jóvenes para enfrentarse a la vida y luchar por un mundo mejor, en lugar de formar mano de obra barata para sumarse a los procesos productivos.

Arrate recordó "sus aciertos y errores, aunque esos últimos se los dejo a mis adversarios", expresó. Desde el punto de vista administrativo, el candidato se propone devolver la educación pública al Estado, la que estará a cargo del ministerio de Educación a través de las SEREMI respectivas, que verán duplicada su inversión en un plazo de cuatro años.

Para velar por la correcta utilización de los fondos públicos -tarea indispensable- plantea "la creación de una Superintendencia que inspeccionará la educación, tanto pública como privada, en materias tales como costos de matrículas y aranceles, uso del financiamiento público, cumplimiento de los criterios de calidad, competencias pedagógicas del profesorado y respeto a los derechos y deberes en el sistema educacional".

"No es casual -dijo- que los hijos de familias de bajos ingresos reproduzcan la miseria de sus padres en escuelas municipalizadas sin expectativas, mientras que los colegios privados, subvencionados por el Estado, enriquecen a empresarios inescrupulosos".

Respecto a la proliferación indiscriminada de universidades, sólo ha servido para engañar a los jóvenes, porque la educación universitaria privada resulta inconducente. "Todas las comparaciones internacionales revelan el bajo nivel académico de las universidades chilenas, lo que ha promovido una creciente desocupación de profesionales con escasa calificación", expresó Arrate.

El candidato presidencial de la izquierda es profundamente crítico con el actual marco curricular debido a que "no asegura educación de calidad para nadie, ni siquiera para las élites, pues el concepto de calidad está elaborado sobre la base de una mera acumulación de conocimientos, medidos desde la temprana infancia mediante exámenes competitivos".

Para el ejercicio pleno de la docencia se incorporará dentro de la jornada de trabajo tiempos suficientes para la planificación, evaluación, investigación y perfeccionamiento continuo entre los profesionales de la educación. Las remuneraciones de profesores de enseñanza básica, media y universitaria serán más equitativas y de acuerdo a la delicada labor que cumplen, evitando el trabajo con "taxímetro" al que están obligados los maestros en este tiempo.

"El sistema educativo debe formar ciudadanos integrales, no piezas irracionales de un aparato productivo y de consumo", concluyó Jorge Arrate.