Publicidad

Piñera y Latinoamérica Los primeros pasos y mensajes de un gobierno que no cree en la integración

— 21 de febrero, 2010

Es claro que en política no se puede predecir lo que puede o no puede ocurrir con un gobierno que aún no asume, más aún es correcto esto cuando se trata de analizar cual será el rol de ese gobierno en el concierto mundial y particularmente latinoamericano y cuál será su trazado de trabajo en temas tan profundos como la integración.

Pero en el caso de Sebastián Piñera, en los días y semanas previos a la toma de mando ya ha comenzado a dar señales inequívocas de su actuar en materia internacional, no sólo por su innecesario y soberbio ataque a Venezuela tras los festejos de la derecha por alcanzar el gobierno, sino en sus permanentes señales, que sin duda conforman su ideario político. El nuevo presidente ya dio a conocer quiénes son sus “amigos” en nuestro continente, y ellos no son sino los personajes más cuestionados internacionalmente: Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia, permanentemente vinculado desde sus orígenes al narcotráfico, cuestionado por innumerables denuncias de violaciones a los Derechos Humanos, por organismos colombianos e internacionales, que tiene a su pueblo con las más altas tasas de cesantía y empobrecimiento que recuerda el país, la utilización del terrorismo de estado, la agresividad contra los países limítrofes y, como ejemplo de total entreguismo a EEUU, la instalación de Bases Militares norteamericanas, convirtiendo a Colombia en poco más que una colonia del país del Norte. “Amigo” también, de Felipe Calderón, reconocido presidente mexicano involucrado directa o indirectamente hoy en día con grupos narcos en su país, grupos que durante su mandato han crecido y dominado sin freno las principales ciudades de México, lo cual se une a escándalos de corrupción. El presidente Alan García también ha reiterado su simpatía hacia el presidente electo chileno, con el cual estuvo hace un año y han compartido criterios sobre la situación vecinal, comercial y regional, y apuesta a tener una mejor relación con el derechista presidente chileno. Un Alan García que cada día suma mayores rechazos y desaprobación por su mandato.

Junto a estos gobiernos, de la administración derechista en Panamá y del antidemocrático gobierno de Honduras, el presidente-empresario chileno se encuadra con gobiernos que reniegan permanentemente de la anhelada integración de los países latinoamericanos, pero que a pesar de ello y por sus propias incapacidades no han logrado hasta hoy convertirse en un eje que proponga una alternativa real a las necesidades del continente. Está claro, que sin asumir aún el mandato presidencial, Piñera demuestra su rechazo y ferocidad hacia los movimientos y gobiernos progresistas hermanos, a través de un agresivo discurso.

Disputa del sentido de integración

En los últimos años, los pueblos latinoamericanos han logrado colocar fuertemente en el debate la necesidad de la integración de los pueblos. Por este esfuerzo, sumado a los triunfos de sectores progresistas, de izquierda o centro izquierda, la integración se ha ido incorporando a necesidades de estados y pueblos. Se destacan los esfuerzos de integración y unidad Sudamericana en el marco de UNASUR, y los esfuerzos de integración política, social y económica de Venezuela, Ecuador, Bolivia colocando al centro la solidaridad entre los pueblos. Inevitablemente, todos estos conceptos chocan con la idea de integración de Sebastián Piñera, por dos razones que no son negadas por él: primero, por su compromiso con el libre mercado salvaje, lo que convierte a la integración en un reducido ámbito político y económica, en una simple herramienta técnica, lejos del sentido no sólo económico de la verdadera integración, excluyendo el elemento humano, solidario y social. Y, segundo, el fuerte compromiso del gobierno derechista con los EEUU, como se puede comprobar por sus “principios” en el capítulo de las inversiones extranjeras y la soberanía minera.

Lógicamente, el ascenso de la derecha en nuestro país afianza peligrosamente a aquella derecha latinoamericana que por más que trate de lavar sus manos de un historial golpista, violadora de los derechos humanas y procolonialista, no es más que la misma que apoya entre otras cosas un golpe de Estado en Honduras .

Cuba y Venezuela, en el ojo de Piñera

El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, ya lo ha planteado: durante su mandato pondrá especial énfasis en la defensa de las libertades individuales en la región, particularmente en países como Cuba y Venezuela.

Profundizó aun más sobre Cuba, insistiendo que el sistema cubano no sería democrático y que no se respetarían los derechos humanos. Demás esta decir que no son ni más ni menos que los añejos discursos derechistas latinoamericanos, orientados y digitados desde Washington, frente a la situación de un país que durante los últimos años ni siquiera los organismos internacionales de DD.HH han condenado por violación a los Derechos Humanos, y que la inmensa mayoría de países del mundo en la ONU han rechazado la idea de acusar a Cuba, lo que cada día mas solitariamente plantea EEUU, antiguo discurso que refleja el verdadero rostro de una derecha que se autodenomina “moderna”.

¿Quién encabezará las RREE?

Tema aparte y de gran importancia es saber quién encabezara las relaciones exteriores de Chile: Alfredo Moreno, ingeniero civil industrial de la Universidad Católica, con un MBA en la Universidad de Chicago. Sin caer en prejuicios, cabe la duda de dónde esta el conocimiento “técnico”, “profesional”, de “especialista” a que tanto hizo alusión Piñera para designar canciller a Moreno

Moreno, como ya se ha dado a conocer, fue presidente de Icare y actualmente es socio de Telemercados Europa y director de Falabella; accionista y director de la nueva sociedad anónima que controla el equipo Universidad Católica, Cruzados SADP; dueño del criadero de caballos Palmas de Peñaflor y presidente del directorio de la Fundación Teletón. Continúa la duda sobre el “especialista” en Relaciones Exteriores. Sobrevalorando el hecho de que mayoría del gabinete está compuesto por “independientes”, el nuevo canciller, que también se define en esa categoría, es absolutamente cercano a la UDI y participó activamente en las campañas presidenciales de Hernán Büchi y Joaquín Lavín. Sumado todo ello al fuerte compromiso empresarial que posee con la derecha económica, la supuesta independencia se transforma en una imagen sin contenido.

Piñera ha señalado la importancia de las relaciones con los países limítrofes, Argentina, Bolivia y Perú, y que estos países se transformarán en prioridad. Quizás ése es el conocimiento del nuevo canciller, puesto que importantes capitales chilenos están en países como Argentina y Perú y la protección y engrandecimiento de esos capitales pueden ser un tema central para el nuevo canciller. De todas formas, se enfrentará a temas avanzados por la administración anterior, particularmente relacionados a los puestos en la mesa entre los gobiernos de Bolivia y Chile y, por supuesto, el anhelo del pueblo boliviano de tener acceso soberano al mar. La derecha chilena y Piñera, durante la campaña establecieron que su gobierno no dará salida soberana al mar a Bolivia, y considerando que el nuevo canciller-empresario está ligado políticamente con un partido ultraconservador como la UDI, no avanzará en esta materia, haciendo retroceder el buen momento de relaciones que tenemos con nuestro hermano vecino. Esto se agrava aún más si consideramos una posible alianza neoliberal con el gobierno de García, intentando ahogar el camino decidido por el pueblo boliviano.

Cumbre del Grupo de Río

Este 22 y 23 de febrero en México, se realizará una nueva Cumbre del Grupo de Río y la presidenta Bachelet ha invitado al presidente electo Sebastián Piñera. Más allá de lo anecdótico del rumor que se refiere a que Piñera estaría invitando a otros a esta cumbre, quizás confundiendo esta instancia de integración con un encuentro empresarial, los desafíos de Piñera serán grandes. O por decirlo de otra forma, los desafíos latinoamericanos serán grandes con un nuevo gobierno de derecha en la región.

¿Cuáles serán los conflictos de Piñera? Considerando el profundo lazo de pleitesía de Piñera con el imperialismo norteamericano, se tendrá que enfrentar a una instancia de coordinación regional que desde su origen ha tenido por meta convertirse en una organización latinoamericana y caribeña, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, y una alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Además, importantes temas se discutirán y entre ellos el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, que faculta a ese país norteamericano a utilizar hasta siete bases militares es Colombia. Uribe no ha logrado apoyo en Latinoamérica para el convenio, pese a las intensas visitas de estado, pero podría ser respaldado por Chile tras la toma de posesión de su “amigo” Sebastián Piñera.

Cuál será la línea política internacional de una derecha chilena que, junto con tener el poder económico y comunicacional tiene ahora el gobierno, no es un misterio. Poco a poco se van viendo los pasos que se van dando, cuáles son sus “amigos” o “aliados” y hacia dónde apuntará sus dardos. Todo ello, enmarcado dentro de la gran política norteamericana que no se resigna a que Latinoamérica deje de ser su patio trasero, y utiliza y utilizará estos gobiernos de derecha como sus primeros peones para detener los procesos democratizadores que se respiran y, por supuesto, para detener una aspirada unidad latinoamericana.