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Piñera sigue aumentando sus arcas personales

Economía — 21 de febrero, 2010

Y las remató no más. Tal como se había anunciado la semana pasada, este martes salieron a remate las 792.388 acciones de la Clínica Las Condes que permanecían en manos del especulador financiero y hoy presidente electo de Chile, Sebastián Piñera.

Como propietario del 9,7% de las acciones de la empresa/hospital privado, Piñera era controlador de buena parte de los destinos de la clínica, llegando incluso a interceder para que el director de la misma, Jaime Mañalich, renunciara a ese cargo para jurar como ministro de Salud a contar del próximo 11 de marzo.

Y como de negocios y de especulación financiera algo sabe este hombre que ha amasado una fortuna superior a los dos mil millones de dólares, primero hizo el anuncio de quién sería el ministro de la cartera y luego anunció el remate de las acciones de la clínica, incentivando con esto que el precio se disparara aún más.

Es así como el martes a las 16:00 horas, la corredora de capitales Larraín Vial puso en remate las casi 800.000 acciones, a un precio mínimo de $24.000 cada una, esperando que el mercado de capitales hiciera el resto del trabajo. Y vaya que lo hizo bien, pues antes de las 17:30 el conglomerado inversionista Celfín Capital se hacía dueño del paquete accionario a un precio de $25.100 cada una.

La cifra total es 19.888 millones de pesos y fracción, un poco más de 37 millones de dólares. Comparativamente, es más o menos unas 40 veces el costo de la campaña presidencial de Jorge Arrate ó 5 veces y media la ayuda que Alemania envió para la reconstrucción de Haití. Nada mal para una hora y media de ventas.

Ahora, existen interrogantes sobre quién es verdaderamente el que está tras la compra de las acciones, pues como se sabe Celfín sólo actúa como mediador en la bolsa, a través de algún operador (en este caso fue Rafael Oteau, quien no se refirió al grupo económico que encargó la compra) y luego oficializa al inversor.

Quienes habían demostrado interés en adquirir estos activos fueron primero Banmédica, quienes ya poseen un 10% de propiedad sobre la CLC. El holding controlado por los grupos Fernández León y Penta es uno de los principales conglomerados del negocio de la salud en Chile, con participación en el área aseguradora (Isapres Banmédica y Vida Tres) y de prestadores (Clínica Santa María, Clínica Dávila, entre otras). Otros sospechosos de ser los nuevos dueños de las acciones del empresario-electo-presidente (o palos blancos, como prefiera denominarlos) son los hermanos Navarro, en particular Andrés, propietario de la nueva AFP Modelo y presidente de Sonda, quien también es propietario en un 5% de la CLC.

También en algún momento se habló de que los médicos de la clínica, quienes son los socios mayoritarios con un 50% de participación en los activos, podrían adquirir la parte de Piñera, pero nunca existió certeza real del asunto.

Sin embargo, más allá de quiénes son o serán los nuevos dueños de las acciones del empresario-electo-presidente, lo que conviene es centrarse en el nudo ético que todo este negociado conlleva. A saber, Piñera es un especulador financiero por todos reconocido, quien muy orgullosamente se hace llamar un “emprendedor” y sus detractores lo denominan lisa y llanamente como empresario.

Sin embargo, el mote que mejor le calza es el de inversionista, ya que a la fecha es a eso a lo que se ha dedicado en el mundo privado, inyectando capitales en grupos económicos ya formados y estabilizados (Quiñenco) y comprando participaciones en empresas que se abren a la bolsa. Además, ha sucumbido al placer de especular sobre sus inversiones, promoviendo los rumores de compras y de ventas para inflar y desinflar precios. Con eso, conseguía implementar una de las premisas imprescindibles para sobrevivir en el mercado bursátil: comprar barato, vender caro. No avisar cuándo se compra y sí promover mucho cuándo se vende.

Es exactamente esta lógica la que imperó en esta pasada por la bolsa para vender sus activos en la CLC. La misma que se vio semanas atrás con AXXION y la venta de su participación en LAN, sólo que ahí estamos hablando de capitales mayores y en donde ya existe una promesa de compra-venta entre el empresario-electo-presidente y la familia Cueto, propietaria de Falabella, entre otras muchas empresas más.

Y, seguramente, en la venta de LAN también figurarán otros grupos inversores y otros conglomerados, otros corredores de bolsa y otros operadores. O tal vez sean los mismos que nuevamente se repartan el dinero entre cuatro paredes y lo hacen crecer a través de la especulación financiera, para luego, en cuatro años más, volver a entregárselo a Piñera a un precio que seguramente ya está convenido, al igual como todo en los negocios.

Y así, seguramente veremos lo mismo en Colo Colo, otra de las empresas de Piñera y de la cual también tendrá que desprenderse antes de asumir y que ya no le sirve como plataforma para acercarse al mundo popular. Probablemente, cuando retorne al mundo de los negocios en 2014, evaluará volver a invertir en esta empresa, o tal vez se cambie a Azul Azul S.A. O, quién sabe, a lo mejor a la UC le va bien en estos años y al fin pueda conjugar el placer de alentar al equipo de sus amores, con el mundo de los negocios al que le ha dedicado toda su vida.