Piñera Ante Otro Morrocotudo Conflicto de Interés
Nacional — 17 de junio, 2010La fracasada venta de Chilevisión al grupo de inversión Lindzor Capital Partners, no sólo volvió a encajonar al Presidente de la República contra sus recurrentes e inevitables conflictos de interés, sino que abrió un flanco inesperado: la posibilidad de que la señal que ocupa la frecuencia asignada al Canal 11, regrese a la Universidad de Chile.
Aunque el Rector de la Universidad de Chile no formuló declaraciones públicas sobre el tema, sí se lo dijo con toda claridad a los diputados que se autodenominan Bancada por la Transparencia y Contra los Conflictos de Interés, en la reunión que sostuvieron el pasado lunes 7 de junio:
Más que la actual señal analógica le interesa recuperar la titularidad de la concesión con miras a la digitalización de la televisión abierta que está en pleno desarrollo, y que como informó el Gobierno el pasado 14 de septiembre, utilizará el estándar ISDB-T con MPEG 4, creado por Japón y adoptado por Brasil, como “la opción tecnológica que más conviene a Chile porque permite la mejor calidad de recepción, dadas las condiciones geográficas del país, hace posible que se capte la televisión abierta gratuita en celulares, así como desplegar la alta definición y una mayor diversidad de canales, beneficiando a los televidentes” según informó entonces el comunicado oficial.
Privatización ideológica
Aparentemente, se trata de un enorme pequeño detalle que no tomaron en consideración los grupos negociadores de Bancard, por el lado de Piñera, y el Grupo Lindzor Capital Partners; o más bien, los escasos antecedentes que tomaron estado público, indican que la negociación fracasó por una arista íntimamente vinculada: el plazo de concesión de la señal de la frecuencia 11 vence indefectiblemente en 2018, salvo que el actual Rector de la Universidad conduzca la situación de una manera tan desacertada como lo hizo el entonces Rector Jaime Lavados, que el año 1993 cedió por 25 años el usufructo de la concesión de la frecuencia al grupo venezolano Cisneros, que se lo traspasó al Grupo Claxon, que se la vendió a Piñera, en 2004.
Los argumentos utilizados entonces por Jaime Lavados, de que la televisión no era el giro principal de la Universidad, y que la administración de un canal en un mercado con cinco señales abiertas no tenía justificación económica, no resisten el menor análisis.
Lo prueban el interés de Víctor Pérez por recuperar la señal para la Universidad, y el hecho de que en el ejercicio de 2009, Chilevisión fue la única empresa de la “industria” de la televisión en obtener utilidades, por un monto de $7.603 millones , a pesar de ser el tercero en ingresos publicitarios.
En rigor, más que a temas de gestión, la entrega del Canal 11 al sector privado en tiempos de Lavados pareció obedecer a la fiebre privatizadora de cuño ideológico y a la conversión neoliberal que aquejó a una parte significativa de la cúpula concertacionista durante la década de los noventa.
De mal en peor
Como fuere, por razones que tendrá que explicar de cara a la historia, Piñera se resistió a vender Chilevisión, hasta que la presión combinada de la mayor parte del arco político, incluidos connotados correligionarios de RN y sus dudosos aliados de la UDI.
Y ni siquiera el monto de la transacción, unos US$ 146 millones, era tan significativo, toda vez que era un negocio -un “deal” como dice ahora la prensa empresarial- unas diez veces menor que la venta de LAN, que le reportó entre US$ 1.500 y US$ 2.000 millones.
Sin embargo, los antecedentes sugieren que le hubiera convenido vender a tiempo, y en forma lo más discreta posible, porque se metió en un conflicto de interés cuyo desarrollo en espiral le va a ir restando progresivamente espacio de maniobra.
En uno de los términos de la ecuación, parece ser difícilmente discutible que la concesión de venta fue por 25 años. Así lo aseguraron, con documentos en mano, los parlamentarios de la bancada por la transparencia, Patricio Hales y Patricio Harboe (PPD), Jorge Burgos (DC), y Marcelo Schilling y Carlos Montes (PS).
A modo de ejemplo, Hales exhibió una resolución del Consejo Nacional de Televisión del año 1993 en el que se especifica que la concesión se traspasó sólo hasta 2018, fecha en la que volverá a manos de la Universidad de Chile: “Tenemos la convicción con un documento oficial del 25 de mayo de 1993 que está establecido que la transferencia del uso de está señal de televisión se termina en ocho años más, porque está especificado en el numeral 12 de este documento y que es limitado sólo por 25 años”, indicó el diputado. Si bien el rector no habló públicamente del tema el diputado socialista Carlos Montes comentó que la intención de la Universidad durante el mandato de Víctor Pérez más que recuperar el canal para la casa de estudios, apunta a asegurar su presencia en la televisión digital: “La principal prueba de ello es que la Universidad de Chile no puede quedar fuera de la televisión digital y las nuevas tecnologías de comunicación e información, esa es su mayor preocupación, y por lo tanto, a partir de eso están revisando todos los contratos, los términos jurídicos, el alcance y esto que nosotros vimos en esta resolución que él nos leyó es categórico. Aquí no hubo autorización de la autoridad pública, el Consejo Nacional de Televisión nunca autorizó por más de 25 años, eso es lo más importante”, señaló el parlamentario. Los parlamentarios manifestaron que en esta situación existe conflicto de intereses, pues en su calidad de Jefe de Estado, Piñera es propietario del canal de televisión, a la vez que debe velar por el patrimonio público, entre otros, de la Universidad de Chile, por lo que se produce una evidente contradicción entre la realización de ese negocio y la defensa de la casa de estudios. Además, si Piñera decidiera impugnar la legalidad del decreto del Consejo Nacional de Televisión, mostrado por los parlamentarios ¿en qué condición lo haría? ¿cómo Presidente de la República o como propietario de una señal, que al tener fecha de vencimiento experimentará un serio deterioro en su valorización?
Los datos muestran que se metió en un berenjenal de difícil salida, mientras la Universidad de Chile seguirá recabando antecedentes para tomar acciones tendientes a una eventual recuperación de la administración de la señal televisiva.












Suscríbete