Publicidad

Paraguay, Un torturador caradura…

Internacional — 4 de julio, 2010

Mario Agustín Saprisa, vice ministro del Interior de la dictadura de Alfredo Stroessner y responsable de numerosos casos de tortura, que permanecen impunes, acusa a organizaciones campesinas paraguayas.

Indignación causaron en la opinión pública paraguaya las insólitas declaraciones de Mario Agustín Saprisa, viceministro de Interior de la dictadura de Stroessner, quien acusó en Buenos Aires a los dirigentes de organizaciones campesinas por brindar supuesto apoyo al Ejército Popular del Pueblo Paraguayo (E.P.P.).

Los organismos de Derechos Humanos del Paraguay repudiaron unánimemente la insólita aparición pública de Saprisa, un criminal de lesa humanidad, especialista en tortura y asesor de los agentes del poder real, en los monopolios usurpadores de la comunicación social.

Las organizaciones campesinas están luchando por una efectiva Reforma Agraria y advirtieron que los plazos se están cumpliendo. Si los cambios que impulsa el gobierno de Fernando Lugo en el agro, no se concretan y siguen siendo torpedeados por la oposición derechista, los dirigentes anunciaron que, con el nombre de “ocupaciones patrióticas,” el campesinado lanzará un decidido plan de acción tendiente a recuperar las más de 9 millones de hectáreas usurpadas por el latifundio al pueblo durante los gobiernos del Partido Colorado.

Días después del anuncio de los referentes campesinos, la embajada norteamericana y los partidos de oposición al gobierno de Lugo utilizaron el asesinato de dos policías del cuerpo especial que llaman Fuerza de “Operaciones” de la Policía Especializada (F.O.P.E.), instruidos en contrainsurgencia en la zona de Cerrito, por militares del Comando Sur de Estados Unidos, para criminalizar a las organizaciones campesinas y frenar la lucha por la tierra.

El resultado: se denuncian torturas y violencia policial generalizada, en el marco del incremento de la militarización de las zonas en las que se prevén acciones de recuperaciones de tierra. El pueblo campesino resiste una nueva oleada de detenciones arbitrarias en la zona norte de Paraguay, mientras siguen en la impunidad los 200 asesinatos cometidos por policías o matones contratados por latifundistas.

La Comisión por los DDHH de Paraguayos Residentes en Buenos Aires y el Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura Stronista –Filial Argentina-, enviaron una declaración en la que manifiestan un repudio enérgico contra los monopolios usurpadores de la comunicación social, por permitir que criminales de lesa humanidad, como Mario Agustín Saprisa, opinen libremente, repudiando que en los mismos monopolios usurpadores de la comunicación social se criminalice a los luchadores populares.

Prontuario de un torturador

La declaración de los dirigente de organizaciones de Derechos Humanos, acusa a Mario Agustín Saprisa de reiteradas torturas y adjunta numerosas denuncias y testimonios que corroboran su participación como uno de los responsables en el terrorismo de Estado que ejerció la dictadura de Stroessner que asoló al Paraguay entre 1954 y 1989, imponiendo un régimen de terror, con apariencias seudo democráticas, apoyado por Estados Unidos.

En su declaración, los organismos de defensa de los Derechos Humanos paraguayos, afirman: “Mario Agustín Saprisa hizo carrera de terrorista de Estado durante los gobiernos colorados, pero hoy disfruta de una total impunidad, junto al resto de los criminales de lesa humanidad del régimen. Este torturador, que delataba a humildes referentes campesinos para que la policía y el ejército los atacara, nos aplicó picana, patadas y torturas”.

Señalando un caso brutal ocurrido en ese tiempo, el documento recuerda: “En una ocasión, Saprisa, agitando cobardemente su sable, perseguía a una niña de dos años, hija de nuestra compañera Teresita Asilvera, gritándole: -comunista de mierda. La niña perdió el habla durante dos semanas y, cuando se repuso, fue sólo para ver cómo su madre intentaba suicidarse y evitar así las violentas torturas a las que era sometida. Aquella niña hoy tiene graves problemas de salud”.

Los hechos que implican a Saprisa están ampliamente probados, denunciados e impunes. Ocurrieron durante junio y julio 1965 en la comisaría 8ª, hoy 1º, y no prescriben por ser crímenes de lesa humanidad.

En ese centro de represión de la dictadura genocida de Alfredo Stroessner, los responsables eran el comisario Lovera Cañete, el sub comisario Saracho y el secretario Juan Martínez. Los torturadores eran Agustín Saprisa Nunes, Camilo Almada Morel (alias Saprisa), Papilo Ortega y Benito Navarro (de Caacupe).

Entre los actuales denunciantes y testigos figuran, entre otros, Teresita Asilvera, Fabio Queirolo, Brígido Pedrozo, Jacinto Reyes, Teresio, Nicolás Asilvera, Tranquilino Rodríguez, Alfredo, Adrián y Facundo Echeverría, Godoy, Rolón, Leandro Velázquez y centenares de campesinos que han denunciado la impunidad de los asesinos y torturadores como Mario Agustín Saprisa Nunes”.

Algunos de los compañeros denunciantes ya no viven, pero los sobrevivientes luchan por buscar que se haga justicia, especialmente en el caso de Mario Agustín Saprisa, que mantiene intactas sus obsesiones anti comunistas, especialmente en contra de los modestos campesinos paraguayos.