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Panchito en Cuba: La muerte no existe, si se cumplió con la vida

Internacional — 12 de agosto, 2009

El martes 5 de mayo, falleció en Cuba, Francisco Javier Contreras Romero, Panchito, joven chileno de 26 años, de la comuna de Talcahuano que un día soñó con ser médico para servir a su pueblo, lo que se estaba haciendo realidad gracias a la gran obra de la revolución cubana, que es la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Panchito ha pasado a ser una estrella más en el firmamento de los soñadores y aventureros dispuestos a luchar y a defender sus ideales. Como como decía Martí…”La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”, y el joven estudiante chileno demostró, en sus cortos 26 años, la verdad de ese pensamiento.

El testimonio de amistad y reconocimiento por Panchito, quedó de manifiesto por los gestos de sus compañeros. Tuvieron un gran recibimiento para los padres del joven chilenos, quiénes llegaron a Cuba a buscar los restos de su hijo, para traerlos a Chile. El acto, en que participaron estudiantes chilenos y de otras nacionalidades, se inició con un diálogo abierto, en la ELAM, precedido por una escolta de estudiantes de diferentes paises, con sus banderas.

Luego vino el intercambio, donde los padres manifestaron el agradecimiento a los estudiantes, autoridades y trabajadores de la escuela por la gran expresión de solidaridad hacia Francisco desde su accidente,  lo que comprobó el gran amor que había sembrado en cada uno de sus compañeros.

Cuando se rompió el hielo, su maestro de historia lo recordó por su gran dominio de la historia y firmeza para defender sus principios e ideales, sus compañeros de clases reconocieron su capacidad de líder innato, su alegría y solidaridad, sus compañeros en general recordaron anécdotas, chistes y su sonrisa constante.

Después, visitaron la “Comarca” nombre con el que denominaba él y sus compañeros la habitación, en alusión al parecido de algunos de ellos a los Hobbies del Señor de los Anillo y su peculiar forma de vivir en comunidad, lo que nos refleja la inocencia, sencillez y confraternidad con la que vivía.

Los padres de Panchito le hicieron entrega a sus amigos de cada una de las cosas que le traían de regalo a su hijo, para que en cada uno de ellos siga viviendo el espíritu de compartir. Participaron en la trova organizada por los estudiantes en homenaje a Panchito, donde todo quién lo deseaba, pudo hacer uso de la palabra, tocar una canción o declamar una poesía en su homenaje.

De este modo durante más de una hora desfilaron por el escenario artistas aficionados  de todas las latitudes…fueron todas expresiones de amor, respeto, reafirmando la idea de Martí: “Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben”. Francisco daba luz de sí y nos seguirá alumbrando desde donde quiera que se encuentre, porque su paso por este planeta tierra y en particular por la ELAM ha dejado una huella muy difícil de borrar en cada uno de nuestros corazones.

Pancho, quién posteriormente fue traslado a Chile y sepultado en su tierra, era el Responsable Político de los Estudiantes Chilenos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, ELAM, y un destacado miembro de la Asociación Cultural José Martí de Concepción