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Organizaciones ecologistas acusan al Ministro de Minería, Santiago González, de haber actuado como “vocero” de Barrick Gold.

Movimiento Social — 12 de agosto, 2009

Señor Santiago González Ministro de Minería Presente

Por medio de la presente, queremos manifestarle nuestra indignación frente a los últimos sucesos relacionados con el proyecto binacional minero Pascua Lama, que muestran a la máxima autoridad minera del país como el vocero de una empresa transnacional de negro prontuario, y no como un garante del bien colectivo. Creemos que es urgente una disculpa pública a la ciudadanía por este comportamiento.

Sin embargo, entendemos que su actuación no es un caso aislado, más bien obedece a una política llevada a cabo por los gobiernos de la Concertación de facilitar el ingreso de las empresas transnacionales en nuestro país.

El reciente aviso de la puesta en marcha de Pascua Lama, considerando que aún hay una serie de trámites pendientes y de irregularidades no resueltas por el titular, nos parece que obliga a una reflexión más de fondo ya no solo sobre este proyecto en particular, sino sobre la política minera y ambiental del Chile del Bicentenario. Revisar todo lo obrado en relación al Proyecto Pascua Lama obliga, a nuestro parecer, declarar una moratoria a todo emprendimiento que pueda calificarse de gran minería química, que pretenda localizarse en las nacientes de nuestras aguas o en ecosistemas de glaciar, por las razones que se pasan a detallar:

1. Los minerales del subsuelo de nuestro país son un bien común y estratégico, sostén de la economía y el desarrollo nacional, así lo entendió la ley minera promulgada unánimente en 1972. Sin embargo, desde 1974 a la fecha, diversas modificaciones a esta ley han promovido y profundizado un proceso privatizador sin precedentes, que ya mantiene por ejemplo, más del 70% de nuestro cobre en manos privadas y que deja a nuestro país a merced de las especulaciones y juegos financieros de las empresas transnacionales.

2. La crisis hídrica que sufre el norte de Chile es responsabilidad principalmente de la descontralada expansión minera privada de las últimas dos décadas. De hecho, el Valle del Huasco, el único que no ha sido intervenido por la megaminería, es también el único que aún llega con agua de calidad de la naciente de la cuenca al mar, los otros ríos del norte están secos o contaminados.

3. Los glaciares son represas naturales claves para el equilibrio hídrico de las cuencas, más aún en el contexto de cambio climático que sufre el planeta, protegerlos es una obligación mundial. Sin embargo, las presiones ilegítimas de Barrick han torcido la buena voluntad y los compromisos gubernamentales de Chile y Argentina, en términos de crear un instrumento de Estado para permitir la necesaria preservación de estos ecosistemas.

4. Los exorbitantes márgenes de ganancia que obtienen las empresas mineras por explotar nuestros bienes comunes, permite a este tipo de empresas transformarse en promotores de la corrupción y de la intervención ilícita sobre las políticas públicas. Casos como el Tratado Minero redactado por el representante de Barrick en Chile, los 10 millones de dólares ofrecidos al intendente de Atacama, los 60 millones de dólares pactados con la Junta de Vigilancia del Río Huasco, el silencio impuesto a los medios de comunicación, la firma de “Compromiso Atacama”, la por 5 veces rechazada por falta de quorun Comisión Investigadora del Pascua Lama en la Cámara de Diputados, y la vocería de un Ministro de Estado, son algunos ejemplos de esto.

5. El empleo que ha entregado la expansión de la gran minería en Chile constituye un falso argumento para justificar la depredación y los costos asociados a estos proyectos. De hecho, en los últimos 20 años se ha triplicado la producción minera, pero el empleo creado por la gran minería ha disminuido en más de un 20%, representando hoy menos del 1% de la ocupación a nivel nacional.

6. La institucionalidad ambiental es débil y vulnerable. Por ejemplo, en el caso del proyecto Pascua Lama, la empresa ha presentado ya dos Estudios de Impacto Ambiental y cuatro Declaraciones, para un mismo emprendimiento, lo que no permite dimensionar a cabalidad los impactos que éste tendrá, y burla los mecanismos establecidos por la ley.

7. El cuestionado Tratado Binacional Minero, que se vería legitimado con la posible puesta en marcha de Pascua Lama, elimina la línea de frontera a favor de las transnacionales, entrega un territorio binacional a la administración de una transnacional, cuestión inexplicable si consideramos el celo limítrofe de Cancillería hoy en el Tribunal de la Haya con Perú y ayer en la posible apertura de una salida al mar a Bolivia.

Por todos estos antecedentes es que nos parece URGENTE, declarar una moratoria a un modelo minero que permite estos ilícitos, mientras no se resuelvan y revisen los mecanismos que los permiten y propician, toda vez que estamos hablando de los minerales, bienes estratégicos para el desarrollo y sustentabilidad de nuestro Chile.

Por el agua limpia, la vida sana y un desarrollo sustentable, se despiden

Organizaciones y personas contra Pascua Lama