Organización y unidad, única defensa de los jóvenes.
— 21 de febrero, 2010Al otro lado del Mapocho, en la zona norte de la capital, se yergue la mítica comuna de Conchalí, dueña de una contundente historia de movimientos sociales y combativos durante los años negros del siglo pasado y que hoy es testigo de una incipiente organización que busca la defensa de los intereses de su población por sobre la alienación constante que sufren los habitantes por parte de las autoridades, sobre todo las ligadas a la derecha más tradicionalista, quienes, al igual como en otros sectores del país, se han instalado con el discurso del cambio.
Jóvenes dirigentes hacen eco de esta historia de lucha y hoy se plantean unir a sus iguales en pos de la defensa de sus intereses. Aunque la instancia aun no tiene un carácter absolutamente definido en relación a grupos etareos y aún no cuentan con legalidad o personalidad jurídica, quienes adhieren no ven mayor urgencia en ello, pues la tarea primordial es convocar, sumar y ampliar, según se desprende de las palabras de los dirigentes de estas organizaciones.
Una de las organizaciones adherentes es el Centro Cultural Víctor Jara, C.C.V.J, ubicado en la población Juanita Aguirre de la populosa comuna del norte de la capital. Tamara Salinas, miembro de este Centro Cultural, señala que “lo que estamos haciendo es aglutinar a los jóvenes por la defensa de nuestro segmento de la población”, agregando que “lo que se viene es una agudización del modelo y eso nos afecta a todos, en todo orden de cosas. La idea cobra mucha más fuerza ahora con derecha en el poder que ha planteado que se relacionará no a través de dirigentes, sino directamente con la gente y se intenta, a través de los medios de comunicación, mostrar esto como algo positivo, cuando lo que se logrará es destruir la organización social en todo nivel”. Es frente a este tipo de problemas de fondo que los pobladores de Conchalí -en particular sus jóvenes- se están comenzando a movilizar, entendiendo que la necesidad de la organización es vital.
EL CANTO NO BASTA
Una visión similar es la que comparten Valery Campos y Néstor Contreras, miembros fundadores de la connotada y reconocida Agrupación Musical y Cultural El Canto no Basta, organización que desde la música, activa y convoca a la tarea de trabajar para la defensa de la cultura y de las masas, aunque no conformes con ese trabajo -y haciendo honor a su nombre- participan también como dirigentes del Consejo Vecinal de Desarrollo de La Palmilla, CVD. Para Valery “la organización social no les conviene a los municipios de derecha ni a los diputados, senadores ni al mismo gobierno, pues ven en ella un problema. La organización social que está educada políticamente, entiende cuales son sus derechos y deberes por tanto no es un lugar adonde poder llegar a pedir votos con una caja de mercadería”. Por su parte, Cárdenas agrega que “a través de la organización, las personas se informan, comunican, se enteran de sus problemas, hacen causas comunes y se dan ánimo mutuo, lo que les da mayor fuerza”.
Cárdenas afirma que en Conchalí se busca replicar el modelo aplicado en Renca, el cual consiste en que “el alcalde de turno es el dueño del fundo, no toma en cuenta a las organizaciones, ni juntas de vecinos y ni siquiera los concejales tienen oficina”. Y en Conchalí ya tienen experiencia sobre los tratos y formas de las administraciones de derecha pues desde las últimas elecciones municipales el sillón edilicio es usado por el RN Rubén Malvoa quien además de ser primo de la Alcaldesa de Recoleta, Sol Letelier, es esposo de la actual diputada por el distrito 17 (Conchalí, Renca y Huechuraba) la tambien RN Karla Rubilar, quien a su vez es hija de la máxima autoridad de Renca, la alcaldesa Vicky Barahona. Todo un clan para la zona norte de la capital.
Con todo, y ante toda posibilidad de problemas que de cierta manera ya se han ido suscitando en cuanto a personalidad jurídica, aportes de espacios y fomento a las actividades que han convocado, las organizaciones sociales ya están decididos a no dar tregua en su tarea y dicen estar comprometidos y con el trabajo por las metas y objetivos planteados. Santiago Arraigada, primer director del CVD y Secretario de la Junta de Vecinos N° 23 de Conchalí, asume de plano esta visión señalando que “con el C.C.V.J, con el Canto no Basta, el CVD y todas las organizaciones sociales, culturales, juveniles, deportivas, iremos construyendo un frente de participación juvenil importante, que vaya en apoyo directo de los pobladores de la zona, que no es la misma manera en que los actuales alcaldes y diputados comprenden que es el actuar. Y no es una cuestión antojadiza, pues nosotros hemos visto como funciona la derecha y nos parece que esa no es la forma correcta de operar”.
Una de las primeras tareas de las organizaciones es la recuperación de espacios, hecho que señalan como fundamental, pues para agilizar cualquier cosa -desde reuniones hasta eventos- es esencial contar con un lugar fijo. Y aunque en primera instancia el CVD peleó la recuperación del mítico Teatro de la Palmilla, que se encuentra abandonado a su propia suerte, hoy están trabajando en la construcción de un Centro Cultural, que ya cuenta con las aprobaciones necesarias y sólo se espera su pronta ejecución. Es de esperar que las autoridades comunales no retrasen la ejecución por motivos políticos.
Mientras tanto, las organizaciones coinciden en realizar un fuerte llamado a los jóvenes de la comuna y a los pobladores en general a que contribuyan en la organización y a potenciar las entidades ya creadas. A que se sumen y participen, ya sea a través de la cultura, el deporte, la comunidad misma para que se formule en Conchalí un frente amplio representando todas las formas y códigos de los jóvenes y los pobladores. Como bien se sabe, es necesario entender que la organización debe ser un habito constante de las personas ya para que éstas existan y se fortalezcan, se debe recuperar la educación que la Unidad Popular planteó y comprender que la responsabilidad principal recae sobre los mismos jóvenes, los trabajadores, los estudiantes, la gente al fin y al cabo. Y en eso, los jóvenes de Conchalí van bien encaminados.











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