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Operación Albania, Nuestros compañeros están presentes

Derechos Humanos — 28 de junio, 2010

No sólo dieron un testimonio heroico en defensa de la libertad y la democracia, sino que, hasta el día de hoy, han dejado un es pacio imposible de ocupar en el recuerdo y el afecto de sus familiares y amigos.

Hace 23 años se gestaba una de las tantas operaciones llevadas a cabo por la dictadura y que acabaría con la vida de doce militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez: la Operación Albania.

Esta acción criminal, ejecutada por agentes del Estado, se transformó en un trágico episodio que la dictadura negó desde un comienzo, pero los hechos no tardaron en demostrar la autoría de la CNI y del gobierno dictatorial de Pinochet.

Constanza Ríos, en su trabajo “La Matanza de Corpus Christi” de la Universidad Alberto Hurtado, señala que en junio de 1987 la CNI ubicó a doce militantes de izquierda, se hicieron los seguimientos respectivos y se procedió a su detención, ya que se encontraban individualizados anteriormente, para lo cual la CNI acudió a la Unidad Antiterrorista (UAT) que sólo podía actuar por orden del Director Nacional, en ese entonces Hugo Salas Wenzel.

Se tenía todo cuidadosamente planificado para lo que iba a ocurrir ese día. El objetivo era claro, la intención era tomarlos detenidos y más tarde, probablemente interrogarlos, torturarlos o simplemente ejecutarlos, como en definitiva ocurrió.

Entre los días 15 y el 16 de junio de 1987, Patricio Acosta, Julio Guerra, Wilson Henríquez, Juan Henríquez, Patricia Quiroz, José Valenzuela Levi, Esther Cabrera, Ricardo Rivera, Elizabeth Escobar, Manuel Rivera, Ricardo Silva e Ignacio Recaredo Valenzuela Pohorecky, fueron asesinados con más de 100 tiros. La prensa de la época daba cuenta de acciones atribuidas a enfrentamientos en los que murieron las personas. Han pasado 23 años de estos hechos y la memoria y la vida de quienes fueron asesinados por la dictadura perdura en el corazón de sus familiares y de todos quienes les conocieron.

Memoria Viva

“No es la justicia que nosotros queremos”, así dijo a El Siglo la madre de Juan Waldemar Henríquez Araya, María Araya, respecto de la sanción que esperaba para los responsables del asesinato de su hijo ejecutado político. Muchos menos, que con motivo del Bicentenario la Iglesia Católica proponga beneficios y rebajas de pena para los condenados, aun en el caso que estén implicados en crímenes de lesa humanidad.

“Nosotros vamos a actuar como familiares para impedir que Chile se convierta en el país de la impunidad. Nosotros solicitamos a Monseñor Errázuriz que nos explique y nos dé la garantía que el indulto que ellos solicitarán no tendrá nombres de asesinos. Rechazamos el indulto a hechos de sangre”, señaló la madre de Juan Waldemar.

Agregó que desde hoy mismo están solicitando entrevistas a cada partido político para rechazar la impunidad y en los próximos días buscarán entrevistarse con el presidente Piñera para explicar su situación.

Cabe hacer notar que los propios familiares de las víctimas fueron quienes abrieron las puertas en la justicia y eso les da fuerza para seguir en la senda de la verdad y justicia para sus familiares. María Araya es hija de Bernardo Araya Zuleta, un detenido desaparecido, y de María Olga Barraza.

En la comuna de Pedro Aguirre Cerda

La conmemoración, tras los días de reflexión y recuerdos, concluyó el domingo pasado en la Plaza Manuel Valencia en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Ahí se reunieron dirigentes políticos, sindicales, familiares de las víctimas y ex prisioneros políticos, quienes en un acto artístico cultural evocaron la mirada y el compromiso de los compañeros abatidos cobardemente por la dictadura.

Valeri Cuevas, encargado de la conducción del encuentro, y a nombre de la agrupación de ex prisioneros políticos Héctor Cuevas Salvador manifestó a El Siglo que todos los compañeros asesinados por la dictadura están presentes hoy ante los vecinos: “Por ejemplo, Manuel Valencia vivía a dos cuadras de aquí. Cuando nos dimos cuenta que Manuel cayó fue un golpe que incluso la familia de él no logró comprender del todo. El rodriguista que era Manuel era un buen muchacho. Todos eran muy queridos en sus barrios. Nosotros con este acto estamos recuperando la memoria. Nuestros familiares, nuestro país y nuestros hijos deben saber de estos camaradas, deben saber que fueron tan nobles, tan consecuentes, y deben saber que nos hacen mucha falta”.

El dirigente agregó que el gobierno de la derecha pretende dejar de lado la justicia en cada uno de los casos de violación a los derechos humanos, colocando en puestos estratégicos a criminales: “Los personajes que ha puesto en distintos organismos han sido cómplices en los crímenes de lesa humanidad, de alguna u otra forma, ya sea con su silencio cómplice o en forma directa en cada una de las muertes de nuestros compañeros, y eso no lo podemos permitir”.