Publicidad

No se pierda el ofertón del siglo en el confín del mundo: Chile y la Gran Liquidación

Economía — 12 de agosto, 2009

Si usted es extranjero y quiere invertir en Chile, le ofrecemos simplemente lo mejor que tenemos. Nuestros recursos naturales y muy particularmente nuestro querido y preciado cobre. Vamos, atrévase.

Hemos preparado para usted, un atractivo paquete de medidas para hacer mucho más atractiva su inversión. Medidas que no podrá encontrar en ningún otro país del mundo y que le asegurarán ventajosas ganancias.

Como muestra de esta gran oferta, le detallo sólo algunas. Si usted accede a nuestra invitación, le garantizamos la explotación del mineral a perpetuidad. Para ello, hemos modificado el concepto de “concesión minera”, transformándola en “concesión plena”.

Es decir, usted es dueño absoluto del mineral, hasta su agotamiento. Y si a algún gobierno extravagante se le ocurren ideas antiguas y pasadas de moda, como renacionalización, deberá pagarle el valor de las reservas, como si estuviesen explotadas.

Entendiendo que para el desarrollo del proceso de producción del cobre se necesita abundante agua (promedio, 8M3/Ton cobre fino), hemos decidido ofrecerle que haga uso gratuito de recurso, no menos valioso que el mismo mineral, el cual puede encontrar fácilmente en pozos cordilleranos subterráneos, aledaños a los yacimiento.

Le recuerdo que el uso de agua de mar, es sólo optativo.

Puede acceder también a otras suculentas ventajas que sólo ofrece nuestra legislación, donde destaca nuestra joyita tributaria, invento de mentes brillantes, la depreciación acelerada de todos sus activos. Así mismo, usted no debe sentirse obligado a dar valor agregado al producto y, si quiere fundir y refinar en industrias propias en su país de origen u otro lugar elegido por usted mismo, apreciaríamos mucho que lo hiciera. Incluso, hemos decidido ayudarlo con el flete y con los costos de fundición, entre otros gastos asociados, rebajándolos de impuestos. Por otra parte, nos comprometemos a no controlar los precios de transferencia entre empresas relacionadas, pues eso es un asunto entre privados. Pero, eso no es todo, señor o señora inversionista.

Si usted lo desea, puede llevarse el cobre como concentrado y con ello, la posibilidad de trasladar en su mezcla, oro, plata, níquel, molibdeno y el azufre, por cierto sin costo adicional.

Para que nuestros inversionistas sientan cómodos en una mayor seguridad, podemos contarle que hemos desarrollado y mantenido en el tiempo, un sistema político electoral, que nos permite controlar a todo aquel díscolo que de vez en cuando, irrumpe con la idea de revisar estas ofertas, lo cual equivaldría a cambiarles las reglas del juego y lesionar las “confianzas”.

Además, contamos con normas laborales a favor de todos nuestros inversionistas, las cuales, mantienen casi intacto el bajo porcentaje de sindicalización en nuestro país, en sólo 12%, el más bajo de la región. La historia nos dice que cada vez que la sindicalización es fuerte, los obreros empiezan a reclamar la nacionalización de recursos naturales. Eso no lo vamos a permitir, y por lo mismo, en materia de empleo nuestros gentiles inversores pueden externalizar y subcontratar ilimitadamente toda la mano de obra que necesiten para el proceso. Si así lo estima, usted puede desvincular de su empleo a todo trabajador que insista con formar sindicatos. Sólo basta invocar el Art. 161 de nuestro Código del Trabajo, es decir, necesidades de la empresa. Si esto no logra el efecto esperado para usted, no se preocupe, porque si estos inconscientes se van a huelga, usted puede reemplazarlos desde el primer día en que tomen esa extravagante decisión.

Consciente que su inteligente decisión de invertir en nuestro país, otorgará algunos empleos, el Estado de Chile, sólo le cobrará un mínimo impuesto del 4%. En otros países se le denomina Royalty y son mucho más elevados, pero no se preocupe, el nuestro es de fachada solamente.

Finalmente, le rogamos que no bien lea estas ofertas, por favor, bórrelas. No vaya a ser que algún chileno desubicado las lea y se le ocurra modificar este gran ofertón del siglo, y obstruya nuestra estrategia de desarrollo.

(*) Presidente de la Federación Minera de Chile