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No hay salud con Piñera

— 21 de febrero, 2010

La designación de Jaime Mañalich como ministro de Salud da el tono con que se orquestará la más reaccionaria política de salud desde hace más de un siglo. Muestra el desdén de Piñera por la Salud Pública y da la señal para su desmontaje final. La designación misma descansa en una relación personal más que en una basada en competencias políticas y administrativas del Estado, donde rigen las dinámicas del amiguismo y la relación médico paciente.

Administrar una clínica privada con 2000 funcionarios no es igual que un sistema nacional complejo con 70000 trabajadores que forman equipos especializados. La designación preocupa al Colegio Médico, a los trabajadores de la salud, a Confusam, a Fenpruss y, por cierto a los usuarios de la salud.

Sus nexos con la Clínica Las Condes, de la cual es director médico, provocan desconfianza respecto de cómo administrará ahora la atención pública.

"Las cosas en salud pública no funcionan de la misma manera que en el sistema privado, donde hay más dinero. Para la resolución de los conflictos que hoy enfrenta el sistema de salud se necesita gente con experiencia en el sector público", comentó Claudio González, presidente de la Fenpruss.

Juan Muñoz, Presidente de la Confusam, agregó que al Dr. Jaime Mañalich “no lo conocemos, pero sabemos que la mayor parte de su carrera la ha hecho en la Clínica Las Condes. Por eso mismo desconocemos cuánto sabe de la administración pública".

Les preocupa la forma en que se implemente la complementariedad público-privada del sistema hospitalario y el sistema de concesiones para la construcción de hospitales, ambos planteamientos presentes en el programa de gobierno del presidente electo.

Para Roberto Alarcón, presidente de la Confenats, uno de los principales temores es que "se tienda a la privatización de la salud en lugar de potenciar al sector público, en el que se atienden 11 millones de chilenos".

Quién es Mañalich

En el “Debate Sobre Regulación Del Mercado De La Salud” realizado en la Facultad de Medicina de la U. de Chile en mayo del 2007, el doctor Mañalich vinculó las relaciones entre mercado y salud con las teorías evolucionistas y de selección natural de Charles Darwin. “El mercado, entonces, es un animal monstruoso definido por la selección natural, y los médicos somos lo contrario, debemos oponernos a este dogma, como San Jorge, que derrotó al dragón. Y esto debemos hacerlo mediante la regulación del mercado, poniendo incentivos para mejorar el sistema”. A ello, añadió que algunas intervenciones urgentes son una política de recursos humanos para la reforma a la salud; regular la industria farmacéutica y de insumos; reponer iniciativas de financiamiento solidario, frenar el crecimiento de la lista Ges (AUGE) y terminar con las solicitudes injustificadas de exámenes, lo cual puede ser una forma de asegurar recursos más que para evitar errores.

La carrera profesional del futuro Ministro es fundamentalmente clínica y hospitalaria. Poseedor de diplomas de especialista en medicina interna y de epidemiología clínica, ha ocupado cargos de dirección de unidades clínicas de especialidades. Desde hace 15 años asumió como Director de la Clínica Las Condes.

El Dr. Mañalich figura entre 25 integrantes de los equipos de salud de campaña de Piñera, grupo que coordina el médico e ingeniero Vitto Scaraffia. Este opina que “un médico que dirige un área puede ser un especialista en neurocirugía, por ejemplo, pero no necesariamente sabe de gestión…Necesitamos avanzar en Chile para que en los hospitales, donde se gasta el 60% de los recursos en salud pública y privada, se haga como corresponde. Salud, pese a tener un rol social también es una empresa y mientras no entendamos eso estamos complicados.”

Entre una cosmovisión que injerta a Darwin en San Jorge y una visión empresarial pueden suceder imprevistos; pero sin duda que tienen en común una visión de salud de mercado. A lo más subsidiaria, que puede comprender acciones de salud pública privatizada. Por ej.: concesionar consultorios o centros médicos u hospitales.

Contra la corriente histórica del desarrollo centenario de la política de salud chilena, la política más probable será desconocer la función indispensable del estado en la salud y restringir un presupuesto anual, de carácter nacional y un financiamiento solidario. Esta política es un retroceso a la situación vigente a comienzos del S. XX, cuando reinaba la salud según capacidad de pago.

La política de la dictadura continúa

Las mayores facilidades para imponer esta política las ha regalado la Concertación. El Auge fue el Caballo de Troya de la Reforma privatizadora.

El propósito privatizador no está honradamente declarado en el AUGE como cualquier propuesta seria y responsable. Sin embargo la privatización está; y tarde o temprano, la trampa se descubrirá. El interés privatizador tiene como objetivo estratégico el traspaso de los mejores hospitales del país y la apropiación en beneficio del gran capital, de los recursos financieros que se mueven en el sector salud.

Para estos efectos es necesario poner término a la concepción de servicio público que tiene la salud desde la vigencia de la Constitución de 1925; es decir poner término a toda una filosofía política que entiende la enfermedad como un fenómeno social y que reconoce en la salud una necesidad colectiva elevada a la categoría de razón de Estado, que debe ser satisfecha con todos los recursos disponibles.

AUGE y la Reforma de salud le han preparado el camino a la instalación de la más reaccionaria política de salud. No se puede lamentar la Concertación de su derrota, sobre todo por la toma decisiones para mantener y profundizar la política de salud de la dictadura con la reforma y el auge.