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No basta con las expectativas

Internacional — 6 de agosto, 2009

La llamada Obamamanía, activada y reforzada por los medios de comunicación de todo el mundo, llegó a su punto culminante el martes pasado, cuando más de dos mil millones de televidentes siguieron en directo los detalles de la ceremonia de asunción al poder en Washington, de Barack Obama, primer Presidente negro en la historia de los Estados Unidos.

El político demócrata, de 47 años, de origen africano, comparado por muchos con el asesinado Presidente John Kennedy, y que aparece como continuador de Martin Luther King, ha generado reiteradas expectativas de cambio en la opinión pública nacional e internacional.

Terminada la ceremonia, que fue amplificada en un despliegue informativo sin parangón en la historia, el nuevo mandatario deberá enfrentarse con la dura realidad, bastante menos rosada que las apuestas de sus seguidores.

Bush, la crisis económica y el ataque israelí a Palestina

Termina así la era de George W. Bush, el controvertido presidente republicano, que deja como herencia un duro lastre, por su fracasada estrategia terrorista, especialmente con la invasión a Irak.

Desde hace un año, aproximadamente, el sistema capitalista vive una nueva crisis cíclica, de catastróficas proporciones, sólo comparable a la Gran Depresión de 1931, lo que complica aún más el trabajo de Barack Obama, al mando de la nación más influyente del mundo, claramente, un imperio que domina el planeta sin contrapeso, especialmente desde la caída de la Unión Soviética, el Muro de Berlín y los socialismos reales.

No parece fácil, para el primer inquilino negro de la Casa Blanca, asumir el desafío que representa esta situación, ni mucho menos tener éxito en tratar de revertir sus resultados negativos.

La guinda de la torta del escenario internacional desfavorable para el nuevo Presidente, fue la invasión aérea y terrestre que desató hace ya casi un mes el gobierno israelí sobre la Franja de Gaza, en un verdadero genocidio contra el pueblo palestino, utilizando incluso armas químicas de exterminio, lo que ha sido condenado enérgicamente por la opinión pública internacional.

Para nadie es un secreto que la conducta del gobierno de Israel sólo es posible gracias a la postura complaciente de Estados Unidos, que respalda y justifica ese genocidio, impidiendo la acción de los organismos internacionales.

A sólo 48 horas de la asunción de Obama, Israel declaró un alto al fuego, obviamente para descomprimir el escenario desfavorable para el nuevo gobierno norteamericano, pero la situación en Gaza dista mucho de estar controlada y sus consecuencias políticas son imprevisibles.

Relación con América Latina y el Caribe

El nuevo mapa político de la región, claramente expresado en Unasur y en la reciente Cumbre de Integración de América Latina y el Caribe, en Salvador de Bahía, en diciembre pasado. No ha tenido, hasta ahora, una respuesta dinámica desde la Casa Blanca.

Gobiernos progresistas avanzan en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y todo parece indicar que San Salvador se sumará a la lista (ver recuadro), que, además, tiene el apoyo de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y algunos gestos de la Presidenta chilena.

Todo esto ha permitido el reforzamiento de la Revolución Cubana, que acaba de celebrar sus cincuenta años, cada día más legitimada y reincorporada a los organismos regionales. Esto se ha visto avalado con las visitas oficiales a La Habana, en menos de un mes, del Presidente del Ecuador, Rafael Correa (ver entrevista en páginas interiores de esta edición); de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, que llegó el domingo a Cuba y, a mediados de febrero, de Michelle Bachelet, en una gira oficial de la mandataria chilena.

Es en este aspecto donde aparecen más limitadas las posturas de Barack Obama, que van desde una escasa importancia para América Latina y el Caribe, hasta declaraciones que, en lo medular, mantienen el discurso y la estrategia del saliente Presidente George Bush.

Con respecto a Cuba, se espera el cierre de la base de Guantánamo (ver reportaje testimonial en páginas interiores de esta misma edición), centro de torturas y detenciones ilegales, sin juicio, además de algún grado de flexibilización sobre las restricciones de viajes y envíos de dinero, pero parece claro que mantendrá el criminal bloqueo y nada hace presagiar un cambio respecto a la posible libertad a los cinco patriotas, injustamente encarcelados en cárceles norteamericanas.

Con Venezuela, la situación es explosiva. Horas antes de asumir, en una entrevista televisiva a la cadena latina Univisión, Obama señaló: “Chávez ha sido una fuerza que ha impedido el progreso de la región. Hay que ser muy firmes cuando vemos que Venezuela está exportando actividades terroristas o respalda a entidades maliciosas, como las FARC. Eso crea problemas que no podemos aceptar.”

La réplica del Presidente venezolano Hugo Chávez, en un acto público, no se hizo esperar: “Si algún país ha sido una fuerza perversa, que ha interrumpido el progreso, la libertad, y la vida en este continente, ese país es el que tú vas a empezar a gobernar. No es Chávez, ni Venezuela. ¿No te has dado cuenta, todavía, Obama?”.

Todo un balde de agua fría para los que esperaban un cambio importante en el escenario, a partir de la conducción de las políticas del nuevo Presidente de los Estados Unidos…

Elecciones Parlamentarias

Triunfo de la izquierda en San Salvador

En un resultado que puede ser un indicador para las elecciones presidenciales del próximo 15 de marzo, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, logró un claro triunfo en los comicios parlamentarios del domingo pasado, logrando 37 escaños (cinco más de los que actualmente posee), contra 34 puestos de la Alianza Republicana nacionalista (ARENA), coalición derechista que, hasta ahora, mantenía el control del Congreso.

Estos resultados confirman los vaticinios de las encuestas, que dan como triunfador, en la contienda presidencial de marzo, al candidato Mauricio Fúnes, ex presentador de noticias en televisión, del Frente Farabundo Martí, sobre el postulante derechista del ATENA, el ex jefe de la policía, Rodrigo Ávila.