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La patria perdida, Extrema pobreza en la Araucanía

Nacional Movimiento Social — 28 de junio, 2010

En algunos lugares perdidos en el extremo de La Araucanía, en la comuna de Lonquimay, cercanos al sector cordillerano, los campesinos siempre han iniciado sus faenas cuando despunta el sol. Pero las familias están totalmente desamparadas y las autoridades de gobierno no se hacen presentes ni siquiera cuando arrecia la lluvia, como ocurrió el reciente fin de semana.

En localidades como Piedras Blancas, Pedregoso, Liucura, Cruzaco, Icalma, Troyo, el tiempo al parecer les olvidó. Se trata de zonas rurales, donde hay casos de abandono extremo y pobreza terminal, una situación paradójica, cuando en pleno siglo XXI Chile entra a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, es decir, al club de los países supuestamente más ricos y de mejor distribución de la riqueza.

Eso no lo conoce doña Natividad Rojas, mujer campesina de sólo 35 años, muy joven para el abandono en que se encuentra junto a sus hijos, su nuera y nieta de 8 meses que deben tratar de sobrevivir con 19.500 pesos del Subsidio Único Familiar.

La casa en que vive esta familia era del padre de esta mujer, quien falleció hace un año. Ella relata que su padre salía temprano a cazar conejos para venderlos y tener más recursos para su familia. Hoy eso ha terminado: “Nosotros no tenemos pan, y no porque no nos guste, sino porque no tenemos los medios para hacerlo”.

Más allá, una mujer anciana, de 82 años, María Isabel Montesinos, está algo enferma, como lo detalla en voz baja, casi susurrando. “Tengo diabetes y algo me duele la columna”, explica, mientras nos cuenta sin vergüenza que apenas vive con 70.000 pesos mensuales.

Aquel villorrio no cuenta con luz eléctrica y los vecinos señalan que lamentablemente la empresa Frontel les pide 200.000 pesos para el empalme, pero como no disponen de esos recursos la luz de la vela sigue siendo una buena compañía en las largas noches que comienzan muy temprano, cuando la luz del sol se apaga lentamente.

Como si el abandono y el desamparo en que están sumidos estos vecinos fuera poco, ante la falta de colaboración de las autoridades la planta de tratamiento de aguas servidas está totalmente colapsada y la basura va directamente a contaminar las aguas del Río Bío Bío. Frente a este drama de abandono y desamparo de las familias que viven en estas localidades, un grupo de jóvenes de Concepción ha reunido ayuda para llevarla a los habitantes más necesitados.

Pero se trata de un paliativo, el problema de fondo es que el Estado y las autoridades deben asumir su responsabilidad, en beneficio de la patria olvidada, que reclama sus legítimos derechos.