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La extrema coherencia del embajador Otero

Internacional — 20 de junio, 2010

“El respeto al Poder Judicial y la separación del Poder Legislativo de la Presidencia de la República, de modo tal que ninguna ley pudo aprobarse sin el acuerdo unánime de los miembros de la junta de gobierno”. Esta formulación, increíble o surrealista, pertenece al cuidado intelecto de Miguel Otero, ex senador y ex embajador, quien declara que lo suyo “son la cátedra y el ejercicio de la profesión de abogado”.

Nunca pudo imaginar Montesquieu (1689-1755) una interpretación tan curiosa de su doctrina sobre la separación de poderes del Estado, tal como la consigna en su célebre tratado El espíritu de las leyes: “Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.

Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que un agresor”.

De coherencia…

Del “respeto al Poder Judicial”, podrán dar cuenta los miles de recursos de amparo presentados ante los tribunales que, cuando llegaron en consulta al gobierno, tuvieron las más insólitas respuestas.

El pintoresco Poder Legislativo, como muchos recuerdan, estaba formado en el período de sus amores por “los miembros de la junta de gobierno”, algo que le parece perfectamente normal al severo profesor de Derecho.

Estudiar más a fondo este “pensamiento” para develar sus carencias, carece de sentido pues lo que yace en el fondo es la mala fe del doctrinarismo de extrema derecha.

Al abordar “la violación de los derechos humanos, la desaparición de personas y los asesinatos” (El Mercurio, domingo 13 de junio, págs. 6 y 7 Sección Reportajes) sostiene: “Esta represión sólo vino a ser conocida en su verdadera magnitud en los gobiernos de Aylwin y Frei…”.

Que “la historia la escribe la izquierda” y que Otero, a lo más, se equivocó de escenario, es lo que nos aleccionan desde la derecha. Y para sumar materia gris a la discusión, José Piñera -junto a Jaime Guzmán, el mayor ideólogo y eficaz operador político y económico de la dictadura- hace su contribución al comparar a Salvador Allende con Hitler y abalanzarse sobre el jefe de gabinete de su hermano presidente, al que le pide nada más y nada menos que disculpas inmediatas o la renuncia…

Así, entre oteros, novoas y piñeras avanza este Chile en el que algunos pretender ver odiosidad y afanes vengativos en donde hay sólo exigencia de verdad y justicia; y tolerancia, en donde son más fuertes los intereses de clase de los que ciertamente ganaron mucho con la dictadura a la que sirvieron y exaltan.


El embajador Otero

El curriculum vitae del defenestrado "diplomático" esquiva mencionar turbia faceta. En los meses terminales de 1973 oficia de inquisidor jefe en el Campus Macul de la U de Chile. Su rango: Fiscal interventor de ese plantel estimado vivero del extremismo. Sus subalternos interrogan a los catedráticos. Acusación: usar jornada completa para el adoctrinamiento marxista, el fomento de la agitación y los grupos armados. Acudir a su oficina es frustrante. Cada entrevista finaliza con la frase: "Señor, ésta es una guerra que nosotros ganamos y Uds. perdieron. Asuma entonces las consecuencias". Se exonera a troche y moche. El país está silenciado. La razzia es amplia y honda.

Somos destituidos y otros se exilian y no pocos encarcelados. Los académicos de carrera se sustituyen por otros "a la carrera". A ese "academicidio" contribuye el personaje hoy ex embajador. Se debe agregar que su legado perdura. La Concertación deja todo tal cual. Los exonerados jamás regresamos al aula. No hay rehabilitación simbólica como ocurre con militares opuesto al golpe. El escándalo en referencia se liga al mantenimiento del modelo neoliberal y, por cierto, a la educación de mercado, a la abortada Reforma educativa, al desconocimiento de la "deuda histórica magisterial", a los affaires EFE, MOP, Transantiago... y otros. Efecto: la derrota de Frei.

Prof. Pedro Godoy P. Ex Titular del I. Pedagógico U de Chile Exonerado Político Decreto Exento 531 (24.19.95)