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La Propuesta Económica de MEO

Economía — 12 de agosto, 2009

Lo mejor que puede ocurrirle al país, en un año electoral, es debatir con respeto, claridad y transparencia las distintas propuestas que presentan los candidatos a dirigir los destinos de la Nación en el próximo período.

El candidato Marco Enriquez-Ominaml ha presentado en estos días, con toda la formalidad que corresponde, un conjunto de iniciativas Programáticas en los ámbitos económico y laboral, que podrían resumirse en lo siguiente: privatización parcial de las mas importantes empresas del Estado como Codelco (5%). BancoEstado (10%). Enap (10%); disminuir la tasa de impuesto a las personas que ganan más de cinco millones de pesos mensuales (de 40% a 30%); establecer el concepto de "adaptabilidad laboral” en el Código del Trabajo.

Estas medidas constituyen, en nuestra opinión, parte al menos del "programa” reivindicado en innumerables ocasiones por el gran empresariado y por los sectores más neoliberales del país.

En primer lugar, la privatización parcial de Codelco ha sido descartada hasta ahora incluso por el candidato de la derecha tradicional. Como se sabe, dicha privatización aunque se redujera a un 5%, requeriría de una Reforma Constitucional, lo que abriría las compuertas a la participación de privados en proporciones mucho más amplias a la sugerida inicialmente. Por otro lado, es fácil constatar que si Codelco hubiere sido privatizado aún parcialmente como se nos propone, Chile no habría podido contar con los miles de millones de dólares que en estos tiempos de crisis el país ha podido destinar a financiar los importantes programas de protección social que ha implementado la Presidenta Bachelet. De igual manera, la privatinción parcial de BancoEstado, podría poner en cuestión el más ambicioso programa de apoyo a las micro y pequeñas empresas que hoy realiza dicha institución. Respecto de Enap, aunque resulta necesario implementar importantes cambios en su gestión, cabe señalar que en un contexto de déficit de recursos energéticos, su mantención en manos del Estado no es solo económicamente aconsejable, sino estratégicamente imperativo.

En segundo lugar, la idea de reducir la tasa impositiva que afecta a las personas de más altos ingresos del país (sobre cinco millones de pesos mensuales), en uno de los doce países de peor distribución de ingresos del mundo, es profundamente contradictoria con los objetivos de mayor equidad y justicia social.

Por último, el concepto de "adaptabilidad laboral", que ha sido el eufemismo al que se ha recurrido pare aludir a la flexibilidad laboral, es una reivindicación empresarial que no tiene justificación alguna en nuestro país, el cual, coma ya ha sido demostrado por expertos de la OIT, cuenta con uno de los Códigos Laborales más flexibles del mundo. Esta idea ha sido ampliamente rechazada por los trabajadores chilenos quienes, por el contrario, han exigido más sindicalización y más cobertura en la negociación colectiva.

Nuestro objetivo no es, ni nunca será, descalificar personas. Nos anima el interés de debatir ideas, sobre todo si estas constituyen el fundamento de una candidatura presidencial. En tal sentido, no podemos dejar de señalar con convicción, que las propuestas aquí comentadas constituyen la expresión genuina del pensamiento neoliberal y han sido parte de las demandas que por años han expresado los grupos dominantes de nuestra sociedad.