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La Ley del Mìnimo esfuerzo, Polémica por proyecto de salario mínimo.

Nacional Laboral — 28 de junio, 2010

Hace unos días atrás, la Ministra del Trabajo, Camila Merino señaló que si el incremento al salario mínimo era superior al 3% que proponía el gobierno, podría verse afectado el empleo. Es decir, si se pagan unos pesos más, es probable que los empresarios comiencen a despedir gente.

Ese es el principal argumento que hasta la fecha ha tenido el gobierno de Sebastián Piñera para sostener y defender el 3% de aumento en el sueldo mínimo, algo así como unos $ 5.000 más, para enterar unos $170.000.

Obviamente surgieron voces de alerta por parte de los trabajadores y de los diputados comunistas (ver nota secundaria) a quienes además se les agregó el apoyo de ciertos diputados “díscolos” de la UDI.

Desde la CUT, su presidente salió al paso argumentando que desde un principio el gobierno no consideró la opinión de los trabajadores ni tampoco el factor social en el monto a convenir. “El gobierno no captó y no quiso considerar el componente social que debe contener el aumento del salario mínimo y por lo tanto la propuesta que hará es totalmente insuficiente para los trabajadores de Chile” declaró Arturo Martínez, agregando que “lo que va a llevar este gobierno al Congreso es totalmente insuficiente para mejorar el ingreso de trabajadoras y trabajadores y esperamos que los legisladores incorporen y consideren el factor social en la discusión y fijación del salario mínimo”.

El factor social al cual hace referencia Martínez tiene relación con el actual incremento que se ha suscitado en casi todo orden de cosas. Una canasta familiar por ejemplo, ya no tiene el mismo valor que hace un año atrás, pues casi todos los alimentos han subido de precio, al igual que el pasaje en locomoción colectiva, particularmente en la región metropolitana, donde el alza ya supera el 25% del valor que tenía en marzo pasado.

El presidente de la CUT afirmó que “nuestra propuesta era quedar en 181 mil pesos, un aumento del 10% del salario actual, pero el gobierno no dejó espacio para eso, no tuvo disponibilidad para discutirlo, así que persistimos en esa cifra. Si hubiéramos visto voluntad de llegar a acuerdo, hubiéramos considerado otra propuesta”.

Y es que durante los primeros 100 días de gobierno de Piñera, lo que menos ha existido es diálogo con los trabajadores. Dicho sea de paso, sólo por una oposición férrea en la Cámara de Diputados, se logró quitar la suma urgencia al proyecto, para que de esta manera se pudiera discutir más a fondo el asunto. Y es que ésta parece ser una de las constantes de la “nueva forma de gobernar”, la de no negociar nada y tratar de hacer pasar todo lo más rápido posible por el parlamento, no vaya ser cosa de que alguien esté en desacuerdo.

Para Guillermo Salinas, dirigente de la CUT, el tema va más allá. Afirma que pese a que la Central ha venido manifestando desde hace meses que el salario mínimo debiera estar por sobre el umbral de superación de la pobreza, es decir unos $260.000, nunca se ha tomado en consideración esta opinión. Es más, ahora que el tema volvió a estar en la palestra, Arturo Martínez promovió un aumento de un 10% para poder llegar a algo más de los $180.000, lo cual inmediatamente fue desechado por el Ejecutivo calificándolo como inviable. Ya sabemos: podría “afectar el empleo”.

Salinas confirma que “de todas maneras teníamos muy pocas esperanzas, pues no había mucho tiempo para discutir y sabíamos cómo se venía la mano, por tanto se veía inviable un acuerdo”. Sin embargo, el dirigente de la multisindical entrega otra visión que la CUT ha estado planteando desde mucho antes y que fija la mirada sobre un asunto más trascendental, como lo es la negociación colectiva. Salinas afirma que “hoy tenemos que sincerar todas las cifras y datos para poder dar con un salario justo y digno. Se decía que entre 450 mil y 600 mil chilenos recibían el sueldo mínimo, a través de cifras oficiales, pero resulta que la propia superintendencia de AFP’s señala que el número total de personas que reciben el mínimo es de casi un millón 200 mil. Esto es grave, pues demuestra que se ha comenzado a nivelar hacia abajo en materia de remuneraciones y se está transformando en una costumbre que los empresarios les paguen a sus empleados el mínimo que la ley les obliga a pagar. Ahora, esto se ve mucho más agudizado por la ausencia de negociación colectiva, pues esta es la única herramienta que tiene el trabajador para exigir mejores salarios sin tener la necesidad de que sea la ley la que obligue a subirlos”, aclara.

El presidente de la CUT también hace hincapié en este tema y señala que “si la hubiera (negociación colectiva), se podría negociar en cada sector en buenas condiciones, por eso se pone de relieve otra vez la necesidad de acceso y ampliación y vamos a ver qué iniciativas concretas toma la Ministra del Trabajo al respecto”.

Salinas ahonda en otro punto: “actualmente el gobierno ha tratado de justificar su propuesta diciendo que el sueldo mínimo es el que pagan las mipymes, pero es la misma CONUPIA quienes señalan que ellos no pagan el sueldo mínimo y entregan los datos que lo demuestran. En el fondo lo que se busca es tapar el problema de la mujltiplicidad de rut de las grandes empresas del retail y del comercio y también de la subcontratación”.

Por lo general, las grandes empresas utilizan la multiplicidad de rut o la tercerización para pagar bajos sueldos. Por ejemplo, una abastecedora de combustible que tiene a nueve empleados, que trabajan por turno y que a fin de mes cobran el mínimo “y nadie puede decir que COPEC o ESSO son empresas pequeñas” señala Salinas. Lo mismo pasa con los guardias, cajeros, o los temporeros que son subcontratados para ejercer labores en grandes tiendas o industrias, pero que responden a otra empresa.

¿Y qué se viene para adelante? Salinas dice que “hoy estamos en un proceso en que se está provocando un clima con los despidos en el sector público, la actitud del gobierno respecto al salario mínimo, entre otros asuntos, que van dando cuenta de que la CUT tiene que hacer lo que dijo en el 1º de mayo, es decir formar una gran convergencia que busque una reacción frente a estos hechos, de manera muy unitaria, amplia y masiva, de todos los sectores que se ven afectados por el actual modelo, puesto que sabemos que con Piñera no empezó el modelo, pero sí estamos viviendo una profundización del mismo, una segunda fase”. Con respecto a posibles movilizaciones, el dirigente es claro en anunciar que primero se tienen que agotar todas las conversaciones, con el gobierno, con los ministros, con los empresarios. Pero que de no haber espacio para el diálogo, como no lo hubo en el tema del sueldo mínimo, inevitablemente se tendrá que recurrir a las manifestaciones. “Lo hemos dicho en todos los tonos: nosotros vamos a estar dispuestos a conversar, pero también vamos a estar dispuestos a movilizarnos cuando corresponda y pareciera que ya está correspondiendo”, señala.

En tanto en el Parlamento, los trabajadores siguieron sumando apoyo, esta vez de los diputados de la Concertación. El jefe de la bancada DC, manifestó el pasado martes que sólo aprobarían un monto menor a los $180 mil si la CUT estaba de acuerdo, por lo cual todo parece indicar que finalmente el reajuste quedará cercano al 6%. Otro que dio a conocer su opinión fue el PPD Patricio Hales, quien señaló que “con la bancada acordamos estar del lado de lo que indiquen los trabajadores, y de ahí no nos movemos”.

Al parecer, ya ha quedado en evidencia que nadie quiere el actual salario mínimo y que importantes sectores, tanto del oficialismo como de la oposición buscarán llegar a una cifra más alta. Sin embargo sigue quedando pendiente el tema de fondo, la discusión que se debe dar para mejorar las condiciones laborales y las remuneraciones de los trabajadores, el trabajo de sincerar las cifras y actuar de acorde a lo que dicta la verdadera realidad del país. Algo que al parecer no está contemplado en “la nueva forma de gobernar”.


Postura de diputados Comunistas “SUBIR EL SALARIO MÍNIMO Y ESCUCHAR A LOS TRABAJADORES” José Luis Córdova

?Los diputados UDI Gonzalo Arenas, David Sandoval y Romilio Gutiérrez son los primeros "díscolos" de la administración Piñera. Se han desmarcado de la posición oficial sobre el salario mínimo y manifestaron que “un alza de hasta un 6% no afecta en ningún sentido los equilibrios económicos que se ha propuesto la actual administración”.

El debate está pendiente en la Cámara de Diputados y el gobierno decidió quitarle la urgencia para negociar una salida que no parece fácil para los objetivos empresariales.

El diputado Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, comentó con El Siglo la situación provocada en torno a la fijación del salario mínimo: "Es tan grande el contraste entre las aseveraciones del ministro de Hacienda -que dice que un salario mínimo de185.000 pesos es excesivo- con la realidad de la gente, que ha obligado a parlamentarios de la UDI a cambiar su propuesta. Un sector de la derecha pedirá al gobierno que eleve a un 6% el reajuste del 3% que está ofreciendo, para que el salario mínimo quede en 175.000 pesos".  

-¿Qué trascendencia tendría el aumento?

"Aunque sólo un tercio de los trabajadores chilenos gana el salario mínimo, su importancia es vital.

Nosotros haremos todo lo posible por que se eleve al máximo. Pero, esto no es de iniciativa de los parlamentarios. Es decir que si no aparecen  propuestas del Ejecutivo de subir el reajuste, ningún diputado puede presentar alguna moción. Tenemos que atenernos a votar el proyecto que se nos presente". 

- Un aumento real, ¿podría significar menos fuentes de trabajo o despidos? "La gran empresa está  en capacidad de enfrentarlo, por sus multimillonarias utilidades. Que le suban tres, cuatro, cinco, diez mil pesos para salario mínimo, no tiene ningún significado. El que, sobre todo en las zonas afectadas por la catástrofe, tengamos a trabajadores con un mayor poder adquisitivo va en beneficio de la pequeña y mediana empresa por el mayor poder de compra de la gente”.  

- ¿Cómo se explica que un sector de la derecha también pugne por un aumento? "Lo que han planteado los diputados de la UDI nos parece muy positivo para que por lo menos alcancemos a los 175.000 pesos. La opinión del ministro de Hacienda es que 180.000 pesos es excesivo como salario mínimo.

Sería excelente de que estos diputados de la UDI pudieran concordar con la mayoría opositora y con el gobierno para que el reajuste llegue a un 6%.

El gobierno ha dicho, y también algunos diputados, que eso atentaría con la posibilidad de aumentar el empleo. Nosotros estamos completamente en contra de esa afirmación: el que los trabajadores tengan un mayor ingreso reactiva zonas, por ejemplo la zona de catástrofe; les da mas oportunidades a la pequeña y mediana industria de vender sus productos y por lo tanto de poder contratar mas gente". 

Lautaro Carmona: "El gobierno debe acoger propuesta de la CUT" 

"Espero que la postergación del debate sobre salario mínimo en la Cámara esté vinculada a que el gobierno acoja las propuestas de la Central Unitaria de Trabajadores, de un monto que se acerque a los 185.000 pesos", declaró el diputado Lautaro Carmona al ser consultado sobre el incremento del salario mínimo a partir de julio próximo.

"Los argumentos de la derecha de que esto afecte al empleo, está demostrado empírica y estadísticamente que no son tales, porque por muchos años ha aumentado y no hubo un efecto sobre el empleo.

Un salario mínimo acordado legalmente protege a los trabajadores, por eso vamos a hacer todo lo que podamos por ganar voluntades para que los trabajadores tengan un ingreso mayor. Hay alzas recientes, como las de la locomoción colectiva en la Región Metropolitana, que consumirían por completo un aumento del salario mínimo. Lo que corresponde es acercarse a una remuneración coherente con lo que todo el mundo reconoce como ingreso base para que una familia funcione: que supere los 250.000 pesos". 

-¿Hay posibilidades de debate sobre el tema?

"Ni siquiera todos los parlamentarios de la coalición de gobierno están dispuesto a respaldar la propuesta de Piñera. El gobierno debiera tener más oídos para escuchar a los trabajadores.  El gobierno retiró la urgencia. Espero que no sea para jugar con el hecho que el 1 de julio debe estar publicado cuál será el salario mínimo, y manipular con una suerte de chantaje porque si no se acepta lo que propone debe permanecer el salario mínimo vigente.

Espero que en este caso sea una política seria, porque estamos hablando de las familias más vulnerables, porque son ellos los que reciben estos ingresos mínimos”.