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La Ilusión del Desacoplamiento

Economía — 12 de agosto, 2009

En su Informe de Política Monetaria de mayo, el Banco Central por primera vez reconoce la posibilidad de que el crecimiento de 2009 sea negativo, al proyectar una variación del producto de -0,75% a +0,25%, con un sesgo a la baja, sin constatar que la economía nacional entró en recesión durante el segundo semestre de 2008. Eludió deliberadamente hablar de recesión. Obviamente, el IPoM debió revisar a la baja sus proyecciones anteriores para el año, que se demostraron constantemente muy alejadas de la realidad, suponiendo equivocadamente –como lo hizo desde el comienzo de la crisis- que su curso sería diferente al externo cuando se vive una situación de efectos negativos globales, donde ningún país permanece al margen, sin que ello signifique la no existencia de particularidades nacionales o regionales.

La demanda interna de 2009 descenderá, de acuerdo a las estimaciones del IPoM, en un elevado 4,7%, cifra que se acerca a la reducción producida en 1999, para la anterior recesión sufrida por la economía nacional, cuando alcanzó a -5,8%. La caída se produce, en primer lugar, en la formación bruta de capital fijo, o sea en la inversión productiva, que descenderá en 14,3%. Diez años atrás lo hizo en 18,2%, después de haber aumentado en 1998 apenas en 1,9%, con una variación por tanto en doce meses de 20,1%. Ahora la fluctuación será mucho más brusca, ya que el año pasado la formación bruta de capital fijo como promedio anual creció en casi 20% y todavía en el cuarto trimestre lo hizo en 10,4%. La inversión productiva tiene siempre fluctuaciones particularmente acentuadas, aumentando o descendiendo según sea el caso mucho más que el producto, pero en esta oportunidad es particularmente violenta.

El consumo de las personas igualmente disminuirá. El IPoM considera que el consumo global, considerando tanto el efectuado por el gobierno como por las personas crecerá apenas en 0,2%, cuando se sabe que el gasto público, como consecuencia tanto del mecanismo de la regla fiscal como del plan de estímulo puesto en ejecución en marzo, experimentará en el año una fuerte expansión. En el primer trimestre, el consumo privado ya descendió, con relación a enero-marzo de 2008, en 1,4%.

A pesar de la acentuada contracción a registrarse en la demanda interna, el producto desciende mucho menos porque la demanda externa neta, que se mide en las cuentas nacionales por los volúmenes exportados e importados y por tanto no incide el factor precio, el saldo en contra registrado en 2008 de $7.249.777 millones de 2003 se reduce a $4.188.512 millones del mismo año, dado que los volúmenes colocados en el exterior en bienes y servicios se reducen en 1,7% mientras las adquisiciones lo hacen en 10,6%. En otras palabras el saldo negativo de la demanda externa neta disminuye a causa de la contracción en las compras efectuadas por el país en el exterior. “Las menores importaciones harán –constata el IPoM- (…) que, por primera vez en los últimos años, las exportaciones netas incidan positivamente en el crecimiento del PIB”. El IPoM si bien registra una caída en la actividad económica durante el presente año, entrega una visión optimista de la evolución futuro de la economía nacional: “La recuperación debería comenzar a apreciarse con mayor nitidez a partir del trimestre en curso. En la segunda mitad de 2009 y durante todo 2010 el crecimiento anual de la actividad retornará a valores positivos, más cercanos a su crecimiento de tendencia, acordes con el elevado impulso monetario y fiscal”.

Sin embargo, los hechos muestran que hasta el momento la evolución de la economía chilena tiene una elevada correlación con la global. El IPoM estima que el PIB mundial experimentará una contracción en el año de 1,2%, muy inferior a otros estudios. Economist Intelligence Unit la cifra en -3%. El FMI considera que se produce una recesión en el plano general, si la economía crece menos de 3%.

El contexto mundial para la crisis del sudeste asiático era diferente. EE.UU. crecía a tasas de 4,5% y Europa de 2,7%; sólo la economía japonesa experimentó en ese momento una contracción. Por tanto, una vez más, se considera que Chile se desacoplará del curso general, haciendo un análisis muy similar a cuando se dijo que el país se encontraba “blindado” o que los riesgos “estaban acotados”, afirmaciones absolutamente sin fundamentos en una economía tan abierta como la chilena. Peor aún, se proyecta que en un lapso breve se volvería a los niveles estimados de crecimiento de tendencia que se ubica para este año entre 4,5% y 5%.

Suponer –como hace el IPoM- un desacoplamiento no aparece sostenible.

Para superar el acoplamiento debieran darse fuerzas muy poderosas que actuasen en sentido contrario. Ellas no existen. Antecedentes parciales conducen a la conclusión que en el segundo trimestre la reducción en doce meses puede ser mayor que en el primero. Desde ya, la cifra de comercio exterior de abril llevan a esa conclusión al experimentar una reducción más elevada que en los primeros meses del año. El IPoM sobreestima el efecto de las políticas contraciclícas monetaria y fiscal. Una acción monetaria basada sólo en disminución de las tasas de interés de corto plazo -reducida inmediatamente en sus efectos por el accionar de la banca comercial- se ha mostrado nuevamente en el curso de la crisis como abiertamente insuficiente. De allí que cada vez mas banco centrales recurren a medidas de “relajamiento cuantitativo”, tajantemente descartadas por José De Gregorio.

De otra parte, aparece como necesario intensificar el estímulo fiscal, aprovechando que el país dispone de recursos para hacerlo sin tener que recurrir al endeudamiento como acontece en muchos países, posibilidad que el ministro de Hacienda también descartó taxativamente. Es claro, se debe garantizar que este estímulo tengo efectos concretos en la demanda interna favoreciendo a los amplios sectores de población que destinan todo aumento de sus ingresos a consumo, estimulando paralelamente la inversión productiva, en especial de medianas y pequeñas empresas. En el sector externo, si se mide por la balanza de pagos, se producirán variaciones muy fuertes.

Las exportaciones descenderán, de cumplirse las proyecciones del IPoM, de los US$66.455,5, anotados en 2008 a US$46.100 millones, con una baja superior a los US$20.000 millones, a producirse principalmente por la caída de los precios en los mercados internacionales, así como por la caída en los volúmenes vendidos, mientras que las importaciones lo harían de US$57.609,6 millones a US$43.500 a millones causa de la contracción de la demanda interna, pero también del descenso de cotizaciones en comparación con los promedios anotados durante el año pasado. Así, el superávit comercial se reducirá de US$8.845,9 millones a US$2.600 millones.

Ello afecta negativamente al crecimiento económico.

Los datos entregados por el IPoM considerados con ligereza como favorables fueron el descenso de la inflación, que promediará en el año un 2,3%, para ubicarse a diciembre en 0,6%, y un menor déficit en cuenta corriente con relación a las estimaciones anteriores del propio Banco Central. Ambas variables están muy influidas por la contracción de la demanda interna, que es un hecho claramente negativo. De otra parte, el menor déficit estimado en la cuenta corriente significa que descenderá con relación a las proyecciones precedentes el uso de recursos externos, cuando el país tiene margen para incrementarlos.

De darse el crecimiento estimado por el IPoM, el conjunto de los años de la actual administración registrarían una expansión promedio ligeramente superior al 3%, muy por debajo del considerado de tendencia, que según el Consejo del Banco Central volvería a alcanzarse a fines de año. Este ritmo de incremento no se produjo ni siquiera en aquellos años de precios del cobre y otros recursos primarios extraordinariamente favorables y, en consecuencia, el país experimentó una ganancia importante en su intercambio comercial con el resto del mundo, que no fue aprovechado en la economía nacional. En 2009 –según el IPoM- los términos de intercambio serán negativos en -13,5%. En 2008 cayeron en 15,0%. Chile ya no posee las ganancias en el comercio internacional que contó durante los años de las “vacas gordas”

Las Cuentas Nacionales del primer trimestre, divulgadas pocos días después de entregarse el IPoM por el propio Banco Central, constatan que la economía se encuentra en una fase recesiva. El producto cayó si se compara con enero-marzo de 2008, en 2,1%, la mayor reducción desde el primer trimestre de 1999 cuando el país se encontraba también en recesión. Si la relación se establece con el trimestre anterior, en cifras anualizadas la disminución es de 2,5%, por tercer período consecutivo, repitiéndose la realidad vivida en el plano global. Por tanto, sostener que la economía chilena se encontraría desacoplada se encuentra en contradicción con los hechos.