LA DIGNIDAD DE CUBA
Opinión — 12 de agosto, 2009Una de las primeras medidas del nuevo Presidente de El Salvador ha sido reestablecer las relaciones diplomáticas entre su país y Cuba.
El anuncio fue recibido con alegría y emoción por todos los gobernantes y pueblos que han estado atentos a ese hecho trascendental ocurrido recientemente, y que marca el proceso ascendente de avance emancipatorio en nuestro continente.
El Presidente del Partido Comunista de Chile estuvo presente en ese acto y fue parte y testigo de lo allí ocurrido.
En forma simultánea, se debate respecto de la histórica exclusión de Cuba en la OEA y los posibles caminos de diálogo entre el gobierno de los Estados Unidos y el gobierno de Cuba. Washington trata de imponer exigencias unilaterales para ese diálogo y comete el grave error de justificar tal posición sobre la base de un condicionamiento previo: "Avances en derechos humanos y la democracia" en Cuba.
El General Raúl Castro ha sido claro respecto de este asunto crucial: Cuba está dispuesta a conversar de todos los temas, siempre y cuando se haga en condición de iguales, respeto mutuo a la soberanía nacional y sin condiciones previas.
El Comandante Fidel Castro ha señalado con énfasis que ningún diálogo puede estar condicionado a rebajar la dignidad nacional de una de las partes.
Desde el inicio de la Revolución, el pueblo cubano y sus conductores han resguardado como un tesoro ético la dignidad nacional, que tiene como punto de referencia la independencia del estado cubano y su autodeterminación.
Con la misma fuerza y convicción, el pueblo cubano y sus conductores han hecho de la solidaridad internacional un aspecto esencial de esa dignidad nacional.
Solidaridad que se ha expresado en todos los aspectos del internacionalismo concreto, real, no púramente discursivo.
Es importante reconocer que, la práctica de esa solidaridad se ha hecho con grandes sacrificios del pueblo cubano, no ha sido fácil, pero ha sido permanente y sostenida en el tiempo.
Hoy, cuando en nuestro continente la correlación favorece los cambios nacionales y populares, y continúan sumándose nuevos gobiernos democráticos y progresistas a esta corriente, el bloqueo a Cuba se torna un punto fundamental de toda la situación del continente.
Estados Unidos no está en condiciones de mantener el bloqueo y de justificarlo sobre la base de tres asuntos que el propio Estados Unidos ha violentado severamente en América: Las violaciones a los Derechos Humanos; la agresión permanente y estratégica a las democracias nacionales; el desconocimiento evidente a la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos.
La Asamblea General de la ONU continúa rechazando el bloqueo en forma casi unánime. Los informes de Derechos Humanos de organismos de la propia ONU señalan que en Cuba no hay violaciones a los Derechos Humanos de primera generación, y reconoce avances significativos en Derechos Humanos referidos a los ámbitos socio-económicos de su población.
¿Qué le duele tanto a Whashington de un país proporcionalmente pequeño en muchos aspectos?. La respuesta no es fácil ni simple, es bien compleja. Pero es clara.
Cuba ha construido una historia sólida en la cual se entrelazan programa político estratégico con soberanía e independencia nacional. Su identidad de Pueblo está radicada, en no menor medida, en esos aspectos.
Por eso, entre José Martí y los próceres vivientes de su camino emancipatorio hay una relación inquebrantable.
La historia del pueblo cubano es una, y se le reconoce en todo tiempo y lugar.
Cuba, en su práctica de la solidaridad internacional ha superado esos chauvinismos pre y pos coloniales que tanto daño hacen a los procesos populares y nacionales, porque cierran fronteras físicas y espirituales entre los pueblos y facilitan la dominación de quienes sí no tienen Patria nacional ni Patria Grande, porque su única patria es la ganancia y el egoísmo. Las ideas socialistas y el ideario nacional cubano se han entrelazado en este camino de profunda riqueza cultural y valórica.
Cuba se sitúa exactamente en el punto crucial en las "relaciones" entre Estados Unidos y todos los países americanos.
La fase marcada por el intento de neocolonización de América (ALCA mediante) entre la década de los ochenta y noventa no tuvo el éxito esperado por Estados Unidos. Ahora, en medio de la crisis, el imperio busca un "nuevo trato" para reactivar su economía, basada en la acumulación y un tipo de capital financiero volátil y efímero.
Efectivamente, el levantamiento unilateral del bloqueo a Cuba sería lo democráticamente correcto.
Todo indica que el proceso emancipatorio en el continente puede llevar a la superación del actual sistema cuyo basamento es la OEA, y en ese sentido, Cuba no está aislada. Su política exterior y diplomática ha construido paso a paso un espacio de relaciones amplia y ancha. Es Estados Unidos el país que se aisla al mantener el bloqueo en nuestro continente.
El ALBA, UNASUR, MERCOSUR, son espacios concretos de integración que pueden ir en la dirección correcta de la integración entre estados hacia un bloque de naciones integradas.
Lo que viene es relevante en tal sentido. La dignidad de Cuba ha sido y es pilar fundamental de este camino de futuro.












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