Juan Oyarzún
Nacional — 18 de agosto, 2009El día 30 de julio la comuna de Viña del Mar amaneció gris y triste. La partida del compañero Juan Oyarzún caló hondo en militantes, amigos, familiares y todos quienes vieron en él un ejemplo de disciplina, pasión y responsabilidad en cada una de las tareas que emprendió.
Fueron para este compañero de sonrisa afable 45 años de militancia dentro del Partido Comunista, donde logró plasmar en cada una de sus tareas la fuerza de las ideas, la innovación y la alegría necesarias para enfrentar hasta lo más adverso; fueron éstas las características que lo hicieron destacar en la difusión del programa del compañero presidente Salvador Allende, contribuyendo con su calidad militante al triunfo colectivo de la Unidad Popular.
Ni siquiera los oscuros años de la dictadura que le arrebataron a su hermano, Pedro Oyarzún -asesinado junto a otros 10 trabajadores ferroviarios de la Maestranza de San Bernardo- lograron sembrar algún tipo de duda en sus férreas convicciones.
Fue su lucha inalcanzable por la verdad y la justicia en cada uno de los casos sobre violación a los derechos humanos lo que lo llevó a ser hasta su muerte presidente e integrante de la Coordinadora de la V Región de D.D.H.H.
Pero el trabajo de este inolvidable compañero no conocía de fronteras. Fue así como a pesar de sus problemas de salud, su sonrisa y disposición fueron patentes dentro de las brigadas de solidaridad con Cuba.
Miembro de la célula Sola Sierra, fue un aporte siempre patente en el desarrollo del partido dentro de Viña del Mar, especialmente en la construcción del Programa Comunal de los 90´, junto a compañeros como Víctor Eduardo Velastín, tal como fuera recordado por esos amigos de mil batallas dentro del velatorio que se realizó en el sindicato Basf.
Fue en esa misma comuna donde ocupó la responsabilidad de Secretario Político e integrante de la dirección, demostrando consecuencia en cada debate, en cada conversación clarificadora y orientadora, siempre con la calma y la caballerosidad que lo caracterizaba.
No sólo fue recordado por su calidad militante y su responsabilidad a toda prueba; sus dotes como bailarín, su sonrisa permanente en cada celebración o la palabra atenta y el consejo preciso a cada compañero de las Juventudes que se acercaba a él para recibir ese aliento necesario ante la adversidad, fueron algunos de los recuerdos evocados.
Su salud alicaída no fue impedimento para que participara activamente en la Asamblea de la Izquierda en su comuna, con humor, con dedicación, con la reflexión justa en el momento indicado.
En su despedida, fue tarea del compañero Juan Gajardo, miembro del Comité Central, entregar unas palabras en nombre de su Partido: “Hoy me toca un alto honor, despedir a un gran compañero, un gran luchador, ejemplo de vida comunista. Cada uno de los presentes tiene más de un recuerdo de él y hoy entrego las condolencias en nombre del partido a su familia, amigos, compañeros, recordando que todo su quehacer nos lega un gran desafío para continuar por esta senda”.
Mientras en la memoria de todos los que alguna vez compartimos con este gran compañero permanece su sonrisa y su fuerza, el comunal de Viña del Mar realizará en los próximos días una sentida ceremonia para inaugurar una sala en su nombre; un espacio físico que perpetuará la memoria y el ejemplo del querido compañero Juanito.











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