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Honduras: Mediación internacional Un diálogo de nunca acabar…

Internacional — 18 de agosto, 2009

Pasan los días, el gobierno de facto cumple mes y medio en el poder, el terrorismo de estado entra en acción, las declaraciones arrecian, el presidente Manuel Zelaya viaja por el mundo buscando apoyo y los intentos por lograr una fórmula de solución al conflicto se prolongan indefinidamente.

Ahora, el Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, y el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, anunciaron la formación de una misión internacional de alto nivel que visitaría Honduras en los próximos días, tal como lo explica el mandatario costarricense: "Hemos conversado sobre cuáles son los siguientes pasos a dar para ver si podemos avanzar en la aceptación del Acuerdo de San José y barajamos la posibilidad de integrar una nueva misión de la OEA, al más alto nivel, por ejemplo de cancilleres".

Recordó que la propuesta de 12 puntos presentada el 22 de julio pasado recibió el respaldo del depuesto mandatario Manuel Zelaya, pero no del gobierno de facto liderado por Roberto Micheletti: "Esta misión tendría como meta ver si podemos obviar las dificultades para que sean aceptados todos los puntos, siendo el más importante por supuesto el regreso del presidente Zelaya y el restablecimiento del orden constitucional, tratando de acercar las posiciones de los dos bandos para ver si se puede cumplir con el acuerdo en su totalidad".

Durante la conferencia realizada en la residencia particular de Arias, Insulza indicó que ya trabaja en contactos con cancilleres latinoamericanos y del Caribe para analizar la integración de ese grupo: "El miércoles vamos a discutir en el consejo de la OEA la designación de la misión y creo que sería muy importante que participen cancilleres, primero para mostrar la importancia que le damos a esto y además para poder tomar las decisiones respectivas sin tener que hacer muchas nuevas consultas".

Consultado sobre qué sucedería si fracasa la misión, Arias dijo que aún no renuncia a una salida negociada: "Yo no quisiera renunciar a estas horas a la esperanza de que realmente haya voluntad suficiente de ambas partes del conflicto en Honduras para aceptar el acuerdo de San José, porque no hay un plan B y eso es lo que está sobre la mesa. La presión internacional irá aumentando y confío en que ayuda al acuerdo a salir adelante".

Recordó que días atrás recibió una llamada de Micheletti sugiriendo que el actual secretario iberoamericano Enrique Iglesias visitara Honduras "para tratar de convencer a las partes en ceder y eliminar los temores que todavía existen en la sociedad hondureña, no sólo en el sector empresarial sino en la sociedad civil como un todo y en algunos miembros de los supremos poderes".

Mientras tanto, en Ecuador, el presidente Rafael Correa asumió una posición más dura y planteó desconocer las elecciones previstas para noviembre si se desarrollan bajo el gobierno de facto. Sobre el mismo tema, José Miguel Insulza se mostró confiado en que, cuando los comicios se realicen, la crisis ya esté resuelta: "Siempre hemos tenido una excelente relación con el Consejo Supremo Electoral de Honduras y espero que para noviembre podamos llevar una misión de observadores. Queremos una elección en noviembre y que sea una buena elección, pero antes se pasa por resolver el problema de fondo".


Terrorismo de Estado

Prontuario de los gorilas hondureños

25 puñaladas causaron la muerte del profesor Martín Florencio Rivera Barrientos, cuando salía del velatorio de su colega Roger Vallejo Soriano, que falleció el 1 de agosto en el hospital de Tegucigalpa, baleado por la policía en una manifestación callejera contra los golpistas. Sus compañeros del Colegio de Profesores, sindicato al que pertenecía Rivera, fueron categóricos: “Sus únicos enemigos son los autores del Golpe Militar.”

La Misión Internacional de Solidaridad, Observación y Acompañamiento a Honduras denuncia que, con los crímenes de Rivera Barrientos y Vallejo Soriano suman ya nueve los asesinatos por motivos políticos relacionados con el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya. Se han confirmado las muertes de las siguientes personas:

- ISIS OBED MURILLO MENCIAS, de 19 años, muerto por disparos de las Fuerzas Armadas durante la marcha al aeropuerto de Toncontin, Tegucigalpa.

- GABRIEL FINO NORIEGA, periodista de Radio Estelar, en el departamento de Atlántida, asesinado de 7 impactos de bala el 3 de julio cuando salía de su centro de trabajo.
- RAMON GARCIA, líder del partido político Unión Democrática (UD), obligado a bajar de un vehículo de transporte público cuando regresaba de una manifestación y acribillado a tiros en la localidad de Santa Bárbara.

- ROGER IVAN BADOS, ex dirigente sindical del sector textil y actual militante de la UD y del Bloque Popular, asesinado a tiros tras sacarlo por la fuerza de su propia casa el 11 de julio en San Pedro Sula.

- VICKY HERNANDEZ CASTILLO (SONNY EMELSON HERNANDEZ), miembro de la comunidad LGTB, muerto en San Pedro Sula por un impacto de bala en el ojo y con señales de estrangulamiento, durante el toque de queda.

- Una persona no identificada encontrada muerta el 3 de julio en el sector de “La Montañita” en Tegucigalpa, lugar que fue cementerio clandestino de ejecuciones extrajudiciales durante los años 80.

- Pedro Magdiel Muñoz Salvador, joven de 22 años y miembro de la Asociación Cristiana Juvenil, arrestado por el ejército el viernes 24 de julio, y encontrado muerto el sábado 25 de julio en un terreno baldío cerca del destacamento policial de El Paraíso, con 42 puñaladas y señales de tortura en su cuerpo.

La Misión Internacional de Solidaridad, Observación y Acompañamiento a Honduras reitera la existencia de violaciones graves y sistemáticas a los Derechos Humanos en Honduras, dada la ausencia de un Estado de Derecho, lo cual provoca la desprotección de numerosos afectados por las graves violaciones perpetradas por el régimen encabezado por Roberto Micheletti. Todo ello hace urgente la presencia de una Misión de observación de Derechos Humanos permanente y de carácter vinculante de Naciones Unidas, y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con la participación de ONG internacionales.