Guillermo Teillier:"Con todo en la batalla contra la exclusión"
Nacional — 18 de agosto, 2009-En el terreno político: ¿qué es ser candidato de la izquierda hoy?
“Hoy está muy de moda el liberalismo, o sea, ser liberal de izquierda y ser liberal de derecha, y en una de ésas se tocan y se confunden los liberales. Pero creo que cada cierto tiempo se va reconfigurando lo que es ser de izquierda. No está dado de una vez y para siempre, porque sería como el título de izquierda. Pero se trata de cómo se actúe en los hechos, porque a veces no se tiene nada que ver con la izquierda.
Aquí en Chile, hoy en día ser de izquierda es tener una posición muy clara frente a la democracia, terminar con la exclusión, cambiar la Constitución, luchar por los derechos de los trabajadores, por la recuperación de nuestras riquezas básicas y por principios elementales de equidad que tienen que ver con educación gratuita y de calidad para todos, salud, viviendas, pensiones dignas. Eso tiene que ver con la izquierda. Se opone profundamente al neoliberalismo imperante, globalizado, que es todo lo contrario, aunque hay algunos que han tratado de confundirnos diciendo que el neoliberalismo es lo mismo que democracia, siendo que son absolutamente distintos.
La categoría de izquierda es histórica, cambia. Según Einsten, todo era relativo, y era verdadero sólo hasta que cambiaba. Es decir, las verdades absolutas no existen, lo que permanece son los principios de izquierda, que son profundos principios ideológicos.
Cuando alguien renuncia a principios teóricos de izquierda, como el marxismo, o conceptos que incluso vienen de la revolución francesa, principios que han regido posiciones progresistas, democráticas… quien renuncia a eso es porque se pasó a la otra vereda y no va a estar muy de acuerdo en que en Chile se cambie la Constitución, ni en terminar con la desigualdad, porque está al otro lado. Porque es partidario de otra forma de sociedad, una sociedad de explotados y explotadores.
Eso está en la base de nuestra concepción y es lo que nos distingue, pero hay matices porque dentro de la izquierda no todos podemos ser iguales, hay diferencias. Por eso hay momentos en que hay alianzas que pueden durar para siempre y otras que quizá son del momento, para determinados objetivos, y eso nosotros tenemos que tenerlo claro, si no, no podríamos avanzar”.
-¿Se puede pactar o conversar con quienes están en la otra vereda?
“Sí, se puede, por cierto. Porque si en esto de cambiar la Constitución hay sectores de derecha que están de acuerdo, en ese momento y sobre ese tema, yo voy a hacer acuerdos con ellos, siempre que vayamos en esa dirección y para ese efecto. No es que vaya a hacer un pacto de gobernabilidad con la derecha, pero sí vamos hacer un acuerdo para terminar con la Constitución y cambiarla por otra. Y ¿cambiarla cómo? Ahí veremos si vamos a estar de acuerdo o no, porque yo voy a estar de acuerdo con una asamblea constituyente, con plebiscitos, con que esto sea informado, y los de la derecha tal vez me van a decir que no, no tiene que ser así, tiene que ser con la mayoría del parlamento y ahí no vamos a estar nunca de acuerdo”.
-La historia muestra que el PC ha hecho acuerdos y pactado con la derecha…
“Sí, claro. En la nacionalización del cobre, hubo un acuerdo con la derecha. No sé si ellos lo habrán hecho por convicciones, pero en ese momento era necesario dar una imagen de unidad para recuperar esas riquezas básicas, porque había una potencia extranjera que estaba interesada en que esto no se produjera”.
-¿Se podría pensar que una parte de la izquierda, con toda honestidad y compromiso, resiste por algún motivo -desconocimiento de la historia o falta de madurez- a una política de amplitud como la que señala y que históricamente ha sido la del PC?
“Yo creo que es falta de conocimiento de la historia porque, en realidad, yo no veo otra fórmula. Porque incluso hasta las formas más agudas de lucha necesitan de un cierto campo de alianzas, necesitan tener acuerdos y por lo general las salidas son siempre políticas. En política, uno no puede dejar de conversar”.
-Hoy vemos en nuestro país varios poderes del Estado al mando de la derecha, la misma que gobernó con Pinochet: ¿qué opinión le merece eso?
“Eso es un adelanto de lo que puede pasar en el país si gana Piñera, pero la contrapartida de eso es buscar las más amplias alianzas, para terminar con la exclusión por una parte, y para buscar cambios en la Constitución.
Los sectores más democráticos y progresistas deben demostrar su voluntad política al respecto, porque si no hay voluntad política las buenas intenciones se van a quedar en eso. Y las organizaciones sociales deberán luchar con mucha más fuerza tras este objetivo de cambiar la Constitución, porque si no seremos presos siempre del mismo sistema, amarrados a los poderes fácticos, a los poderes económicos y en definitiva a los intereses más reaccionarios de la derecha”.
La campaña contra la exclusión
-¿Cuál es su valuación, hoy día, del acuerdo democrático contra la exclusión?
“Yo creo que el acuerdo democrático contra la exclusión hasta ahora se sostiene, se ha ido imponiendo como un acuerdo de la mayoría del país.
En contra de este acuerdo está, indudablemente, la derecha, tiene su impronta en la derecha más recalcitrante, porque en algún momento Piñera intentó aparecer como el líder de un sector liberal de la derecha, pero la UDI le dijo: no, señor, aquí usted no le abre paso a ninguna reforma que tenga olor a democracia o en la cual los comunistas pudieran avanzar a tener algún tipo de protagonismo en este país, porque la exclusión para ellos sigue siendo absolutamente válida. La de los comunistas y otros sectores de izquierda, pero esencialmente de los comunistas.
Entonces, ellos se oponen y están haciendo todos los esfuerzos desde el punto de vista propagandístico, para echar abajo el acuerdo. Hay otros sectores que, de una manera distinta, también han amenazado con oponerse, con poner candidatos por el lado, a sabiendas que sólo pueden hacer daño a un objetivo como éste.
Nosotros esperamos que eso no ocurra. Hasta ahora hay tres candidaturas que se han mantenido firmes en la idea de apoyar esta idea de romper la exclusión. Frei, Marcos Enríquez y desde luego nuestro candidato, Jorge Arrate, se han manifestado claramente hasta ahora por abrirle paso, mantener la posibilidad de romper la exclusión. Ojalá eso continué así, porque eso nos da una fuerza muy grande para enfrentar este cometido que es difícil”.
-¿Por qué Piñera, en algún momento, estuvo dispuesto a dar el paso...?
“Yo creo que porque él pensaba que por ese camino iba a posicionarse mejor políticamente en sus pretensiones de ser presidente de Chile. Yo estuve con el senador Novoa, en la comisión de Constitución Legislación y Justicia del Senado. Me correspondió a mí ir a hacer un alegato en favor de la reforma electoral y estaban ahí Novoa por la UDI y Espina de RN. Y ahí Novoa hizo un alegato absolutamente en contra y Espina, quien en un principio había entrado a balbucear un poco como que sí como que no, después de las palabras de Novoa se olvidó de cualquier mínima apertura, porque tras esto está la amenaza de la UDI para decir que entonces no apoyan a Piñera. Eso también es una señal, por si Piñera llegara a ser presidente: no sería él el que gobernaría, serían las fuerzas más oscuras de la derecha”.
La carrera presidencial
-¿Cuál es su análisis ante la posibilidad de que el sector progresista llegue con dos candidatos presidenciales?
“Lo mejor sería que sólo hubiera un candidato. Ante eso, yo puedo decir que hemos hecho todos los esfuerzos, hemos invitado a todo el mundo a la asamblea nacional programática y hubo una elección democrática. Algunos han tratado de minimizar la importancia de las asambleas comunales y sectoriales, pero hay gente a través de todo el país que está muy conforme, que al final pudieron discutir y participar de un programa.
Hemos estado dispuestos también a hacer pactos parlamentarios, o sea, construir una plataforma única con parlamentarios, entonces no es que nos neguemos a buscar una candidatura única. Lo que hay que ver es si esto es factible porque, por ejemplo, Navarro ha dicho por la prensa que está dispuesto a una candidatura única, pero cuando llegamos a conversar no es como se dice en la prensa, son otras cosas que están en el trasfondo.
Hay demora en responder, se van cerrando las posibilidades porque ya los cupos parlamentarios están siendo cerrados en la Concertación y sería con ellos con quienes se debería hacer el acuerdo instrumental y el MAS podría incorporarse al acuerdo instrumental. Yo creo que para esto habría todavía posibilidades, pero que cada día se cierran más.
Pero lo que no me gusta a mí es que después aparezca una declaración del candidato del MAS que dice que si no hay acuerdo, ellos van a llevar candidatos en los distritos en los que nosotros estamos apostando a terminar con la exclusión. A mí no me gusta negociar de esta manera, en que estén a cada rato amenazando con esto y esto otro. Lo que a mí me gusta es negociar de acuerdo con las ideas políticas que tenemos, y se supone que aquí estamos entre candidaturas que son de izquierda y que mantienen ciertos principios y que ésos son los que se mantienen.
Lo que he conversado también a propósito de principios es que es posible legar a acuerdos y llegar con cierta limpieza, no bajo sospecha o bajo amenaza. Pero la intención nuestra está”.
-¿Por qué tendría un mejor derecho el Juntos Podemos Más a llevar una lista o al menos algunos candidatos al parlamento? ¿No habría allí una cierta pretensión de ejercer una suerte de hegemonía?
“Yo creo que Navarro tiene derecho a llevar una lista parlamentaria, eso es indudable, nadie le quita ese derecho. Lo que digo es que estamos ante una oportunidad histórica, única, y no sé si se va a repetir, de que con un pacto instrumental podamos terminar con la exclusión que se ha dado fundamentalmente respecto al Partido Comunista.
Porque, dejémonos de cuentos: el que no ha estado en el parlamento por 36 años es el Partido Comunista que, además, ha sacado votación como para tener representantes e igual no los tiene. Acerca de la supuesta hegemonía del Partido, nos han acusado siempre de hegemonía y yo no veo cuál es la hegemonía del Partido Comunista si hemos tenido siempre la generosidad de invitar, de proponer candidatos que no son de nuestras filas.
Por otra parte, nosotros tenemos derecho a tener presencia, porque si alguno cree que terminar con la pretendida hegemonía comunista es terminar con los comunistas, está equivocado. Cada partido tiene lo que tiene y sobre la base de esa realidad se debe conversar”.
-¿Por qué sostiene usted que es Arrate quien tiene el mejor derecho a ser el candidato único de la izquierda?
“Bueno, porque Arrate ha jugado todo un proceso democrático, ha estado dispuesto a someterse a ese proceso, ha participado en la discusión del programa, se ha dio posicionando bien. A mí me ha sorprendido el tremendo apoyo que ha tenido en los sectores de la cultura, entre sectores jóvenes; es el que tiene más dirigentes estudiantiles o sindicales a su favor. Para qué decir en el mundo sindical…Yo creo que es una candidatura mucho mejor posicionada, y poco a poco ha ido levantando su figura a través del el país y él explica el programa alternativo de izquierda con mucha fuerza y con mucha claridad. Entonces, por eso, creo que él debe ser el candidato; creo que está mucho mejor posicionado que Alejandro Navarro”.
-¿Habría que tener propuesta de mecanismo para elegir al candidato único de la izquierda? ¿Y cuál sería esa propuesta?
Creo que a estas alturas ya es tarde para buscarlo. ¿Qué mecanismo? ¿Nos vamos a someter a las encuestas que hace, por ejemplo la CEP, que no invita a los candidatos de izquierda a un debate nacional? O sea, que ya está condicionando los resultados de la encuesta. Eso es imposible. ¿Las encuestas que hagamos nosotros? Bueno, ahí cada podrá hacerse su encuesta y sacará resultados favorables. Así que lo que queda es un acuerdo político y yo creo que un acuerdo político pasa por el acuerdo parlamentario, pero creo que a ojos vista, eso es lo que dice la prensa, todo el mundo, el que está mejor posicionado de los candidatos es Arrate. Y con esto no menoscabo en nada a Alejandro Navarro, el esfuerzo que él ha hecho, y yo creo que sería un gran gesto que él decidiera apoyar a Arrate y buscara un acuerdo de la izquierda”.
-¿Cómo ve, usted, la articulación entre la campaña presidencial y las parlamentarias?
“Yo creo que Arrate es el gran candidato nacional del Juntos Podemos y de la izquierda. En donde no llevamos candidatos a parlamentarios está el candidato presidencial, que es Jorge Arrate, y al que hay que apoyar con todas nuestras fuerzas.
Yo digo, en el distrito donde soy candidato, que mi candidato es Arrate, eso no se lo hemos ocultado a nadie. En la firma del acuerdo instrumental estaban Frei y Arrate. Y si pudiera haber otros candidatos presidenciales también firmando acuerdos contra la exclusión, tanto mejor. Eso le da más solidez, por eso no dejo de lado ningún candidato presidencial, en el sentido de aquellos que están por terminar con la exclusión. Entonces, es muy claro: Arrate está totalmente de acuerdo con terminar con la exclusión y se la va a jugar y se la está jugando por ello.
No veo ninguna contradicción entre las candidaturas por terminar con la exclusión y la candidatura de Arrate. Más bien creo que es un aliciente para la izquierda, para el Juntos Podemos, para el Partido Comunista, que represento, el tener un candidato en todo el país y hacer campaña porque allí se trata de jugársela por las ideas, por el programa que nos concierne a todos”.
-¿Está retrasada la plantilla parlamentaria del JP?
“Creo que está en discusión, por esto mismo de la posibilidad de los acuerdos con el MAS, que también la retrasa. La Concertación también está en cierto compás de espera en algunos distritos.
Yo no tengo tanta preocupación por eso, sin dejar de estar interesado en que tengamos algunos cupos de visibilidad, pero vamos a estar a tiempo de campaña. Sabemos que hay distritos donde vamos a dar la pelea para elegir, esos otros son distritos de visibilidad donde también vamos a dar pelea, no creamos que no la vamos a dar, pero es evidente que aquí tenemos que subrayar cuál es nuestro objetivo principal: romper la exclusión, elegir diputados, trabajar con todas las fuerzas y concentrar esfuerzos allí donde se puedan elegir. Es por eso que quizás no sea tan acelerado este otro proceso de los distritos de visibilidad”.
-¿Podría adelantarnos qué va a ocurrir después del 13 de diciembre?
“En la primera vuelta, está claro que nuestro candidato es Arrate. Respecto de la segunda vuelta no hemos decidido nada, vamos a decidir después de la primera. No tenemos compromiso con ningún candidato para la segunda vuelta, salvo que Arrate pase a ella.
Hemos dicho que de pasar otros candidatos a la segunda vuelta, indudable que si esos candidatos se la han jugado por terminar con la exclusión, pero se la han jugado en los hechos y que ésta realmente termine el día 13 de diciembre, el electorado de izquierda se inclinará seguramente por esa candidatura. Pero nosotros, a priori, no tenemos ningún acuerdo. Eso debe quedar muy claro, porque algunos han tratado de decir que ya tenemos un compromiso. Sobre todo, se especula que sería con Frei. Pero, no: nosotros no tenemos ningún acuerdo y eso lo sabe el propio Eduardo Frei, con quien hemos conversado esto y lo hemos hablado francamente”.
-¿Y respecto a su candidatura a diputado por el Distrito 28 y las otras candidaturas prioritarias?
“Llamo a que se la jueguen en el Distrito 28 y por los otros distritos en que llevamos candidatos, eso es lo esencial. Estamos todos por terminar con la exclusión, pero si no se moviliza el conjunto de las fuerzas democráticas y progresistas a contribuir al triunfo allí, esto va a ser muy difícil que se dé”.
El origen de los Teillier
A veces, se lo confunde con el poeta Jorge Teillier, siendo usted también escritor: ¿cuál es la relación de parentesco entre ambos y de dónde provienen los Tellier?
“El poeta Jorge era Teillier Sandoval. Fernando Teillier -el padre de Jorge- era hermano de mi abuelo. Es decir, era mi tío, pero yo le decía primo, porque me agrandaba y él me decía tío, aunque yo era más de 10 años menor.
La familia Teillier llegó al sur de Chile desde Francia en 1885, aproximadamente, no sé desde qué lugar, pero de una zona vasco-francesa, aunque mi familia no era vasca. Yo estudié en Temuco la enseñanza media, en el glorioso liceo "Pablo Neruda".
Nuevas Constituciones para América Latina
-¿Cómo ve usted, particularmente a la luz de los recientes acontecimientos, la situación de Latinoamérica?
“Yo creo que es difícil que nuestro país muestre una cara más progresista, en la medida que no tengamos una nueva Constitución, porque hoy día se ha concentrado la disputa en América Latina entre los que están por cambiar las constituciones y los que están por tener constituciones, muchas de ellas, herencias o muy influenciadas por los golpes de Estado que se produjeron en los años 70.
En varios países se ha logrado cambiar la Constitución: en Bolivia, Ecuador, Venezuela. Hay otros en que se ha tratado de hacerlo y ello ha sido rechazado a través de un golpe de Estado como es el caso de Honduras. Y es lo que está causando una gran disputa en Latinoamérica, y un alineamiento diverso.
Lo que hay que mantener en Latinoamérica -y sobre todo en Unasur- es la unidad respecto de que los pueblos son soberanos, como lo hizo Unasur con Bolivia al prestarle apoyo a Evo Morales. Creo que es necesario que se la siga jugando por resolver el problema de Honduras, por la vuelta de Zelaya, por una parte; y lo segundo es que a pesar de las diferencias que existan entre distintos gobiernos, diferencias ideológicas, políticas, de todo tipo, que se mantenga la posibilidad de que sean los pueblos los que decidan su destino. Sin golpes de Estado, sin injerencia de EEUU”.












Suscríbete