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Foro “Espacios y Actores de la Nueva Política”

— 7 de febrero, 2010

El día jueves 28 del mes pasado se realizó en la Fundación Clodomiro Almeyda, en el barrio Bellavista de Santiago, el foro “Espacios y actores de la nueva política”, convocado por el Instituto Chileno Cubano de Cultura y que contó con la moderación del ex candidato presidencial de la izquierda, Jorge Arrate.

Los invitados a exponer y debatir, todos jóvenes representantes de partidos y movimientos sociales de izquierda, fueron Claudia Pascual, miembro del Comité Central del PC y concejala por Santiago; Francisco Carrera, sociólogo, miembro de la comisión política del movimiento Nueva Izquierda; Daniel Manoucheri, vicepresidente de la Juventud Socialista y de la Internacional de Jóvenes Socialistas; Alex Schnake, vocero del movimiento Frecuencia Pública; y Salvador Muñoz, presidente del Partido de Izquierda.

El primer turno le tocó a Alex Schnake, quien comenzó su exposición analizando los avances del país durante los últimos 20 años, y las deudas y tareas pendientes que dejó la Concertación, especialmente respecto a la calidad de la democracia y el agotamiento del discurso del conglomerado como grupo político capaz de generar empatía y de movilizar con sus discursos a la población. “Si bien con la Concertación se ha logrado mucho progreso social, se recuperó la democracia, y eso hay que agradecerlo, nos hemos quedado muy cortos, no necesariamente en políticas públicas, en proyectos sociales, sino en su relato y en su discurso político. La Concertación tuvo un discurso que cautivó, que motivó, que movilizó socialmente en los años 90 en función de la recuperación democrática, sin embargo con los años ese proyecto se fue quedando trunco, hubo una especie de acomodamiento con el sistema democrático heredado de la dictadura, ya que los pilares del sistema quedaron tal cual”.

Schnake pronosticó que si el gobierno de derecha que comienza en marzo y los que le sigan en el futuro no cambian el rumbo de las políticas sociales, probablemente algún día Chile va a ser un país desarrollado, que va a derrotar la pobreza, “pero no por eso vamos a ser un país inclusivo, con una democracia sana y participativa, con toma de decisiones horizontales, con políticas públicas construidas de abajo hacia arriba. Ese es el desafío, ésa es la deuda pendiente”.

Otro punto negativo que quedó tras los gobiernos de la Concertación, y que Schnake entiende como una bandera que debe asumir la izquierda en el futuro, es la lucha contra la “excesiva concentración del poder político”, o “la mala distribución del poder”, que se debe enfrentar especialmente con reformas institucionales, como el fin del sistema electoral binominal, terminar con las facultades excesivas del Tribunal Constitucional, o Ley de Partidos Políticos, todas estas reformas resumidas en la exigencia de una nueva Constitución para Chile.

Muy de acuerdo con Schnake se mostró el socialista Daniel Manoucheri, quien aseguró que el principal problema de la Concertación fue su incapacidad de renovar su discurso, ya que para él “la Concertación cambió Chile, pero no entendió que Chile le pidió a la Concertación que cambiara”.

Por eso hizo un llamado urgente a la unidad de la izquierda, entendiendo que “por delante tenemos una derecha muy astuta, que se ha preparado mucho tiempo para ser gobierno”, lo que para el dirigente obliga a la izquierda a rearticularse, en primer lugar, modernizándose, y segundo, rearmando una izquierda más cohesionada.

“Hay que dejar de pelear entre nosotros mismos, terminar con aquel eterno conflicto de quién es más de izquierda que el otro, que al final es sólo una cuestión de nombres. Ahora vamos a tener que ponernos de acuerdo, porque Chile necesita un nuevo frente político. (...) Creo que hoy día tenemos que tener la capacidad de nosotros mismos no ser esclavos de nuestras propias ideas, estamos en un momento donde hay que debatir mucho, un momento donde hay que confrontar ideas. Es momento que tengamos la capacidad de abrir la mente”.

Al igual que Schnake, Daniel Manoucheri puso especial énfasis en la necesidad de una nueva carta nacional, “y no una Constitución cualquiera sino una que nazca de una Asamblea Constituyente”, la que debe ser la principal bandera de lucha de la izquierda en el futuro, “donde se aborde las banderas históricas de lucha de la izquierda, como la pobreza, la distribución del ingreso, la salud y la educación de calidad, entre otras, con los nuevos temas, como el acceso a las nuevas tecnologías, la democratización de la información, los recursos naturales como el litio y el cobre, el control del agua, el reconocimiento de los pueblos originarios, el pluralismo en los medios de prensa, etc.”.

Representando al movimiento Nueva Izquierda estuvo presente Francisco Carrera, en reemplazo del candidato a diputado por las comunas de Ñuñoa y Providencia, Álvaro Cabrera.

Carrera comenzó diciendo que “si se hace un diagnóstico de la izquierda en estos últimos años, no es positivo”, ya que en su opinión ha desaparecido el relato de la izquierda, el proyecto lógico que da vida a la izquierda, que es el proyecto del socialismo.

“La dignidad y la libertad humana solamente son posibles en condiciones de una sociedad verdaderamente justa y verdaderamente equitativa. No podemos sacrificar, abandonar la Utopía Socialista, pero primero, las tareas inmediatas son las tareas democráticas. Hay que rearticular ese horizonte, principalmente mediante al trabajo de bases y la articulación de movimientos sociales”, expuso en resumen el joven dirigente, concluyendo con un llamado a los partidos políticos a que sean “la verdadera base y que encarnen esas fuerzas transformadoras, con tal de constituir lo que alguna vez Radomiro Tomic llamó la unidad política y social del pueblo”.

Por su parte, Salvador Muñoz, presidente del Partido de Izquierda y ex coordinador de la campaña de Jorge Arrate, se mostró crítico con las intervenciones de sus compañeros, pues para él no se puede hablar de una izquierda única y excluyente, ya que en Chile existiría una izquierda política y una social, cada una con más de una expresión, criticando además la visión “simplista” de sus pares, al decir que Chile y el escenario político han cambiado, cuando los cambios, a su entender, han sido sólo superficiales.

“Si bien comparto que Chile cambió en los últimos 20 años, ese cambio se expresa solamente en la placa más superficial de nuestro país, la más visible, que atenta contra la inteligencia humana. Porque hace 20 años no teníamos Yingo, no teníamos Facebook, no teníamos IPod, pero cuando uno revisa la historia no se centra en esas cosas sino en las estructuras, en los pilares que la sustentan. Y en ese sentido la estructura del Chile actual no ha cambiado en lo absoluto de la estructura de hace 20 años”.

Para Muñoz, esta permanencia del modelo económico, de la institucionalidad y de la cultura política de la dictadura, explicaría el resultado electoral de hace unas semanas, el que interpreta como “el mejor escenario político para la izquierda”, ya que habría evidenciado un resurgimiento de la izquierda, “porque se logró doblar la votación histórica, se logró construir un programa participativo, propositivo, que reencantó a la ciudadanía”.

Terminó con el ciclo de exposiciones Claudia Pascual, dirigente del Partido Comunista, y concejala de Santiago, quien se denominó a sí misma “la más tradicional de los jóvenes exponentes”, incisiva al advertir a sus compañeros que en la política “no todo hay que inventarlo, no todo es nuevo”.

En ese contexto, dijo compartir con los demás panelistas el análisis que hacen de la Concertación, pero agregó un tema fundamental para la izquierda al que ella, aseguró, no quiere renunciar: la “lucha de clases”.

“La Concertación en estos últimos 20 años renunció a generar y hacer política de lucha de clases en este país. Y eso, si bien puede no ser moderno ni un relato atractivo para todo el mundo, sí explica los cambios que se han producido y que queda claro en lo que pasó en las últimas elecciones. Porque haber generado una política de los consensos con la derecha, haber generado sólo un relato que permitiera hablar de temas nuevos, pero sin identificar las necesidades de clase y los intereses de clase distintos que hay, permitieron proyectos tales como el de Marco Enríquez-Ominami, que lo que hace es despolitizar y profundizar la pérdida de conciencia que hay en este país”, señaló la dirigente comunista, manifestando además su preocupación porque al “derechizarse” la política, en términos de quién lleva el gobierno, aumenta el peligro real de que se profundice aún más “la perdida de conciencia de vastos sectores de la población chilena”.

Pascual concluyó haciendo un llamado público al debate, a la acción, y sobre todo a “politizar, en el buen sentido de la palabra, no sólo político-partidista, sino también en generar movimientos sociales, con tal de ponerse hoy el objetivo de no permitir que la derecha tenga un segundo gobierno”, pensando ya en lo que se viene para el 2013.