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Especulación financiera, ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Economía — 20 de junio, 2010

La especulación desenfrenada es uno de los factores aceleradores de la crisis financiera, sin que se adopten medidas de fondo a nivel global para enfrentarla.

La Fundación Ideas de España entregó un informe preparado por destacados expertos, encabezados por el Premio Nobel Joseph Stiglitz, para establecer una Tasa Tobin ampliada.

Es imperioso, escribió Tobin hace más de tres décadas, introducir arena en los engranajes de la especulación para frenarla. La globalización del mercado de capitales dio una nueva dimensión a las acciones especulativas que durante el año han escrito un nuevo capitulo en la eurozona. La reunión ministerial del G-20, previa a su cumbre en Toronto, ni siquiera llegó a acuerdo para adoptar un impuesto destinado a reunir recursos compensatorios de los gastos incurridos en los salvatajes bancarios.

En Chile, el sistema bancario sigue obteniendo grandes rentabilidades, aprovechando en su beneficio las bajas tasas del Banco Central y las que imponen a los ahorrantes. La propuesta se dio a conocer antes de la reunión del G20 a efectuarse en Toronto (Canadá), y afirma que si se quiere cumplir la misión autoasignada de “foro principal para la cooperación económica internacional”, debe encarar a fondo el problema.

Desacuerdos importantes

Sin embargo, las diferencias de opiniones entre los participantes en la cuarta cumbre del G-20 continúan siendo grandes. No existe siquiera acuerdo en establecer un impuesto a la banca. El secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, antes de viajar a la reunión ministerial previa a la cita en Canadá realizada en Busan (Corea del Sur) advirtió que aún “no hay apoyo universal a esa medida, por lo menos ahora”.

En Busan, la adopción de la decisión fue una vez más aplazada. A la posición de países como Canadá, siempre opuestos a la medida, se sumó el debilitamiento experimentado por la banca europea debido a la crisis de la eurozona.

La formulación que avanza lentamente es que los grandes bancos internacionales deban recaudar fondos como protección contra futuras pérdidas. Inicialmente se pensaba que esa medida debería entrar en vigor a fines de 2012, pero, hay consenso para que sea mucho más gradual, recogiendo presiones de los bancos y algunos gobiernos. Estas exigencias crecieron luego que inversionistas adversos al riesgo han abandonado a los bancos europeos más afectados por la crisis de la eurozona.

La tasa Tobin fue una propuesta efectuada en 1972, en Princeton, por James Tobin, Premio Nobel 1981, inspirado en las ideas de Keynes y orientada a reducir la especulación financiera. “La propuesta –explicitó el Premio Nobel- es establecer un impuesto internacional uniforme y proporcional a todas las transacciones de corto plazo entre monedas diferentes. El impuesto debiera –agregó- desalentar especialmente los recorridos financieros de corto plazo entre distintas monedas”.

Durante la crisis, la iniciativa fue ganando terreno. Stephany Griffith-Jones ha destacado que gobiernos importantes como los de Alemania, Francia y Brasil le han expresado su apoyo. “Y aparentemente –manifestó antes del cambio de gobierno– hay apoyo del gobierno inglés, que es clave porque más del 50% de las transacciones financieras en moneda extranjera pasan por Londres”.

“La tasa Tobin –escribió Jesús Lezcano– constituye realmente un impuesto sobre la especulación financiera y puede constituir, además, un importante instrumento para transferir recursos desde la economía financiera (esencialmente volátil y especulativa en la mayor parte de sus mercados) hasta la economía real. Asomándonos al escenario económico mundial, se puede apreciar –agregó– que el soufflé de la economía financiera es descomunalmente mayor que el pastel de la economía real; las transacciones financieras a nivel mundial tienen un importe 75 veces superior al de las transacciones reales (bienes y servicios), y dentro de los mercados financieros el de divisas es el mayor mercado del mundo, ya que alcanza un volumen de negocios quince veces superior al PIB mundial y sesenta veces superior al comercio mundial.

Mecanismos como la tasa Tobin ampliada irían en la dirección de limitar la hegemonía en el escenario actual de “las finanzas”, restringir el crecimiento exponencial de la “circulación financiera” a costo de la “circulación industrial”. “Cualquier reforma de nuestro sistema actual -escribió Robert Skidelsky, traduciendo el pensamiento de Keynes a la realidad existente– exige limitar el papel de las finanzas y adoptar una actitud altamente escéptica frente a las reivindicaciones que se hacen en defensa de la ingeniería financiera”.

Después de cuarenta años

Han transcurrido casi cuarenta años. La formulación de Tobin sólo tuvo expresiones a nivel nacional. La globalización del mercado de capitales se expandió desde la década de los ochenta. El informe dirigido por Joseph Stiglitz propone ahora que el gravamen se aplique a todas las transacciones financieras de corto plazo, incluyendo aquellas efectuadas de manera bilateral y fuera de los mercados regulados.

El impuesto, siguiendo la idea de Tobin, sería bajo, 0,01% a 0,05% de la cantidad negociada, porcentaje adecuado para desincentivar operaciones especulativas que tienen habitualmente diferenciales reducidos en operaciones que movilizan elevados montos.

El Partido de los Socialistas Europeos propicia tasas en las transacciones financieras de 0,05% orientadas ante todo a las operaciones especulativas efectuadas velozmente. Según sus cálculos, considerando que el volumen de transacciones financieras mundiales es de 3.000 billones de euros, generarían ingresos en 2012 de 500.000 millones de euros, de los cuales 200.00 millones lo serían en Europa.

La magnitud alcanzada por la crisis de la eurozona llevó incluso a propiciar gravámenes a las transacciones financieras a nivel gubernamental, formulación constantemente descartada por el FMI y la Casa Blanca.

El ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schäuble, planteó al finalizar mayo la necesidad de volver a discutir gravarlas, adelantando que la idea se propondrá en la próxima reunión del G20 en Canadá, aunque considera “muy probable” que no exista acuerdo. De ser así, añadió, se verá “si es posible hacerlo en Europa”.

Ya la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, aseguró que “la aplicación de las nuevas normas se retrasará”.

La reunión preparatoria de los ministros de economía del G-20 en Corea del Sur no mencionó la posibilidad de una tasa universal a las transacciones financieras. La cita expresó sólo acuerdo en que el sector financiero debe efectuar un aporte para compensar los salvatajes efectuados, pero su implementación se dejó a la resolución de cada gobierno. Los impuestos a la banca, se explicitó, “deberán ajustarse a las condiciones y opciones de cada país”.

Timothy Geithner, en entrevista con Schäuble, aunque concordó en establecer una estrategia para reestructurar el sistema financiero, se manifestó en contra de medidas que alejen a las actividades financieras de la supervisión de las autoridades. Lo sucedido enseña que la supervisión y la regulación deben ampliarse. “Los mercados -como señaló el ministro alemán- están fuera de control. Por eso –agregó- necesitamos una regulación realmente efectiva”.

La especulación sigue activa

En Estados Unidos, al comenzar el año el presidente Obama habló de establecer un impuesto del 0,15% sobre activos de los principales bancos, lo cual permitiría reunir unos US$90.000 millones.

El ministro de Finanzas sueco, Anders Borg, ha propuesto establecer una tasa a cancelar por las instituciones financieras, lo cual “ayudaría en los esfuerzos de consolidación presupuestaria, pero también permitiría –añadió– reforzar la legitimidad de nuestras medidas para el sector financiero en la opinión pública”. Estos anuncios continúan sin concretarse.

Unilateralmente, al mismo tiempo, Berlín durante mayo prohibió las ventas cortas de títulos financieros al descubierto, es decir de documentos que no se poseen con el propósito de obtener una ganancia cuando ellos se deprecien, a acciones de diez empresas financieras y títulos de deuda soberana.

Al comenzar junio su Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley ampliando la prohibición a todos los derivados de acciones y del euro. Se trata de operaciones absolutamente especulativas que no tienen ninguna relación con la economía real. En febrero, EEUU ya había prohibido las apuestas bajistas cuando la cotización de un titulo financiero cayese más de 10% en una sesión. La especulación financiera sigue activa, como lo demuestran los acontecimientos en la eurozona y su repercusión global. El ex economista jefe del FMI Raghuram Rajan ha escrito que el sistema financiero global presenta fallas que “cuando hacen contacto y muchas presiones se han acumulado” pueden generar colapsos de magnitud.

Así aconteció en la crisis actual y mientras no se enfrenten constituyen el fundamento -recalcó- para crisis futuras que pueden alcanzar dimensiones aún mayores. Mientras tanto, en Chile las instituciones bancarias siguen alcanzando rentabilidades muy elevadas, aprovechan en su beneficio las bajas tasas de interés del Banco Central y las que imponen a los ahorrantes.

En abril la rentabilidad patrimonial del sistema fue de 20,9%, la mayor utilizando el nuevo mecanismo de entregar los balances empresariales. En enero-abril, en cifras anualizadas, tres instituciones obtuvieron rentabilidades por encima del 30%, el Deutsche Bank y las dos mayores instituciones del sistema, los bancos Chile y Santander-Chile.

La concentración del sistema es muy elevada. A abril, cuatro instituciones efectuaron un 67,92% de las colocaciones totales: los bancos Santander, Chile, Estado y BCI. ¿No debieran gravarse las rentabilidades excesivas de las operaciones financieras?