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Es la hora de construir un nuevo Chile

Nacional — 18 de agosto, 2009

En los primeros días de este mes, los medios televisivos dedicaron parte importante de su parrilla a sus espacios de realities y de farándula, que a diario consumen la mayoría de los chilenos.

Las noticias, tanto de televisión como de medios radiales y escritos, salvo honrosas excepciones, difundieron la denuncia efectuada por la ex ministra de justicia de la dictadura de Pinochet en contra del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, presentándola la mayoría como un supuesto montaje del comando del candidato de la Concertación, Eduardo Freí. La derecha plantea que Piñera fue declarado inocente por los tribunales de justicia, dando a entender que el país en esos años vivía en democracia.

El denunciado candidato aparece junto a sus hijos, para corroborar su inocencia, pero los medios nada dicen del artículo escrito por el concejal de la comuna de Ñuñoa Manuel Guerrero, quien denuncia que en el mismo periodo que ocurrieron los hechos fraudulentos en que se vio envuelto el candidato derechista los recursos de protección no funcionaron para otros chilenos, y que hoy sus nombres se encuentran en las nóminas de detenidos desaparecidos o ejecutados políticos, incluido su padre.

Lo que sí ha quedado de manifiesto con lo denunciado, es que en los tiempos de la dictadura no sólo operaban impunemente los organismos de seguridad, sino también los dueños y gerentes de la banca privada, que desarrollaron grandes fortunas a costa del Estado chileno.

Un sector afectado hasta el día de hoy por ese abuso es el sector del adulto mayor, por el no pago de la deuda histórica del Estado de Chile, esto es, la devolución del 10,6% a los pensionados y montepiadas que la dictadura militar no otorgó por los meses de enero a abril de 1985 al sector pasivo de la época. Estos montos sirvieron para ayudar a la banca privada, quebrada en ese entonces. Hoy la banca ya pagó su deuda al Estado de Chile y éste en cambio no se lo ha devuelto a los jubilados y montepiadas.

Esta es una de las tantas reivindicaciones que hoy levantan las organizaciones de adultos mayores.

Ha llegado la hora de desarrollar un gran movimiento político y social en torno a la unidad de este sector atrapado por la derecha y la Concertación, que los tratan como pobres abuelitos. Ya basta. Este sector de nuestra sociedad es el que ha construido Chile. Son los que lucharon siendo jóvenes por el termino de la Ley Maldita que en estos días cumple 51 años de su derogación, lo que se logró cuando todos los sectores progresista de nuestro país concordaron su termino.

Para aquellos que hoy también realizan una caricatura de la política del Partido Comunista de Chile, los invito a leer las memorias de don Luis Corvalán (“De lo vivido y lo peleado”), un texto directo, claro, ameno y de suma utilidad para entender la importancia de los comunistas en el parlamento. Fue ese nuevo parlamento democrático y pluralista que emergió con la participación de todas las fuerzas políticas, el que posteriormente aprobó leyes como la reforma agraria, la ley de jardines infantiles y salas cunas, y la histórica nacionalización de nuestras riquezas básicas. El único ganador con esto ha sido Chile.

En días recientes, un grupo de destacados hombres y mujeres, que han encabezado grandes momentos de la política en Chile, esa que se hace a lo grande, sin farándula y travestimos, constituyeron el comando del adulto mayor por la candidatura presidencial de la izquierda, encabezada por Jorge Arrate, los que se han impuesto la noble misión de desarrollar una política diferente para este sector de nuestra sociedad, que es junto con los trabajadores, mujeres, estudiantes, organizaciones de derechos humanos, de la diversidad sexual, etc., ser parte de la construcción de un gran movimiento social y político para transformar Chile.

Debemos ir casa a casa a buscar a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon por una vida mejor, que ayudaron al triunfo de Salvador Allende, que lucharon contra Pinochet y que hoy el libre mercado los oculta, por no ser un agente de crédito. Es hoy la hora para construir este movimiento.

Los adultos mayores le exigen a su país una mejor calidad de vida, es el momento de construir el futuro. Debemos organizar la lucha contra la exclusión, que no sólo es social sino también política. Debemos construir un nuevo Chile para el bicentenario.