Elecciones municipales que vienen: casi decisivas
Opinión — 4 de julio, 2010Gradualmente, las elecciones municipales en Chile comienzan a tomar una gran incidencia en las correlaciones político-electorales de las fuerzas que participan en ellas.
Las elecciones municipales pasadas, en las que debutó el pacto instrumental Concertación-Juntos Podemos (aún con sus limitaciones de alcance) instaló un escenario electoral que permitía ya prever lo difícil que sería ganarle a la derecha en las presidenciales y parlamentarias.
Pero también dejó en evidencia que era factible un pacto instrumental como vía o camino para enfrentar la exclusión parlamentaria del Partido Comunista y del Juntos Podemos, y generar procesos hacia la democratización político-social.
En las elecciones municipales pasadas se logró frenar una tendencia a que la derecha lograra todavía mayor poder en el mundo de los alcaldes y concejales. El Juntos Podemos logró aumentar su representación y la Concertación pudo mantener sus fuerzas, aunque es evidente que ya en esas elecciones la derecha le ganó terreno electoral.
El tema de fondo es que los descontentos se expresaron con fuerza, en el marco de una política de consensos derecha-Concertación, lo que derivó en que una parte no menor de ese descontento social se fuera a la votación del bloque de derecha.
En las elecciones presidenciales posteriores, esta tendencia se volvió a expresar, y se sumó el dato demostrable que expresó que una parte relevante de la votación de Marco (más del 35%) se fue en segunda vuelta a Piñera.
Pesó nuevamente el hecho de que una parte del descontento mantuvo e inclinó su votación a la derecha en segunda vuelta (para ese sector no había gran diferenciación entre el bloque derecha y el bloque Concertación) y también que la opción Marco reafirmó con su discurso y sus acciones la "igualdad" estratégica entre derecha y Concertación, mientras golpeaba la opción de izquierda representada por Jorge Arrate y el Juntos Podemos. Todo eso favoreció, evidentemente, a la derecha.
Las elecciones en Chile, con todas sus limitaciones antidemocráticas, igual son una forma de acumulación de fuerzas relevante y una forma a través de la cual se expresan las correlaciones de fuerzas políticas y sociales.
Las que vienen no serán una excepción: al contrario, serán muy determinantes.
En el marco de levantar una opción que en definitiva derrote a la derecha en las presidenciales y parlamentarias que vienen, para retomar una agenda democratizadora que puede tener como base los 12 puntos acordados entre la Concertación y la izquierda, las elecciones municipales futuras serán muy incidentes, como lo fueron en el escenario anterior.
Esto implica meterse de lleno ahora en esta batalla casi decisiva.
La derecha, con todo su poder, actúa con esta mirada desde el primer día que asumió Piñera. Absolutamente todo lo que hacen tiene un sentido político-electoral para aumentar su representación de alcaldes y concejales. Saben que ése es el camino que los puede llevar a elegir un nuevo presidente de Chile. Y actúan en consecuencia.
Todo el aparataje estatal se inclina en esa dirección y es claro que buscan debilitar los municipios con representación PC y Concertación. En el campo opositor se requiere ahora un proceso de convergencia hacia las elecciones municipales.
También observar que el sector de Marco podría jugar, una vez más, el mismo rol que tuvo en las parlamentarias y presidenciales pasadas. Se requiere una política específica en tal sentido para impedir que ello ocurra, considerando que, en cualquier caso, el objetivo debe ser evitar que juegue ese nefasto papel político-electoral. Lo peor, en todo caso, sería no tener política hacia ellos.
Es en este contexto que las luchas y movimientos sociales pueden y deben jugar un papel extraordinariamente relevante: contra las alzas por la defensa de la salud y la educación; por una reconstrucción con igualdad, participación y justicia social; por presupuestos municipales de equidad real, por salarios dignos, por una democratización real de la institucionalidad municipal. En fin, por una agenda valórica que exprese diversidad y pluralismo.
En esta dirección hay que apurar el tranco y saber relacionar las tareas de hoy, con toda la intensidad que se requiere, con el gran objetivo que es derrotar la nefasta política de los consensos derecha-Concertación; sacar a la derecha del gobierno y abrir camino para democratizaciones políticas, sociales, económicas y culturales de verdad.












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