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El mundo de los negocios, Las andanzas de Linzor Capital

Economía — 28 de junio, 2010

La relación entre política y negocios, que persigue al presidente Sebastián Piñera no es fácil de extinguir. Están equivocados quienes piensan que por haber vendido su participación en algunas sociedades y no figurar en los directorios o nóminas de accionistas dejó de tener conflicto de intereses y su riqueza desaparece.

“Estos recursos –declaró Piñera - están siendo administrados por un equipo de profesionales”. Pero le siguen perteneciendo y seguirán corriendo la suerte de las fluctuaciones en los activos financieros, fuertemente influidos por quienes manejan los grandes movimientos de capitales.

Luego del terremoto, Piñera constató: “definitivamente Chile es hoy un país más pobre que semanas atrás”. Pero, si prevalece la especulación financiera al alza, Piñera será más rico.

Antecedentes de un Fondo de Inversiones

El fondo de inversiones Linzor Capital Partners, conformado por ex personeros del banco de inversiones norteamericano JP Morgan, fue constituido en 2006 por Tim Purcell y Carlos Ingham, a los cuales se sumó posteriormente Alfredo Irigoin.

Purcell trabajó en JP Morgan durante veinte años, desde 1986. Tanto Purcell como Ingham han sido cercanos al grupo Angelini en Chile, dado que desde JP Morgan participaron en muchas transacciones que este conglomerado económico.

Hoy, Purcell y Ingham son directores en las empresas de seguros del grupo: Cruz del Sur AGF y Cruz del Sur Compañía de Seguros de Vida, y el primero también está en el directorio de Celulosa Arauco.

En los últimos años Linzor Capital ha efectuado varias operaciones. En 2007 adquirió la cadena de cines Hoyts. Luego ingresaron a Cruz Blanca, donde actúan en alianza con el Grupo Said, que cuenta con tres clínicas en el país: Reñaca, Antofagasta y Arica, y se asociaron con el Grupo Hurtado Vicuña para adquirir la Universidad Santo Tomás, fundada en 1975, que tiene universidad, instituto profesional, centro de formación técnica y colegios de educación básica y media.

Es decir, Linzor Capital ha construido entendimientos en sus actividades con diferentes grupos económicos nacionales y se proyecta internacionalmente. En marzo pasado, adquirieron junto a socios el 100% de la AFP colombiana Colfondos.

Relación con los combustibles

La frustrada venta de Chilevisión no fue el único traspaso de propiedad que hizo noticia. A mediados de mes, Empresas Copec – el mayor conglomerado de la economía chilena -, a través de su filial Copec Combustibles internacionalizó su negocio de distribución al acordar con el fondo de inversiones norteamericano Ashmore Energy International (AEI) una posición controladora en la Organización Terpel S.A. en Colombia, que participa en la distribución de combustibles en cinco mercados además de Chile: Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y México. En Colombia, Terpel tiene el 80% de sus activos, con una presencia en la distribución de combustibles de 36,9%, poseyendo 972 estaciones de servicio.

El acuerdo es resultado del proceso de venta del paquete accionario de Terpel, a través del control de dos compañías (Proenergía y SIE), que estaban controladas por AEI. AEI Colombia Investments y AEI Colombia poseen el 47,2% de la propiedad de Pronergia, la cual a su vez tiene el 52,13% de la Sociedad de Inversiones de Energía (SIE), propietaria última de Terpel. La operación se cerrará con un desembolso cercano a los US$240 millones, que subirían a US$500 millones si se lanza una OPA para aumentar la participación en Proenergía.

Anacleto Angelini, que formó el grupo económico controlador de Empresas Copec, se opuso a que la empresa competiese por la red de estaciones de servicio que la norteamericana Esso poseía en Argentina, pero el año pasado reconoció abiertamente su deseo de internacionalizarse en la distribución de combustibles y ahora lo hace.

La operación se concretará en un lapso de seis meses, resguardando la total autonomía en la administración de Terpel Chile, para la cual propuso diferentes opciones a la Fiscalía Nacional Económica. Terpel ingresó a Chile al adquirir en US$210 millones las 206 estaciones de servicio de la española Repsol YPF.

La “autonomía” se transformó en una necesidad por la oposición que podría encontrar en las estructuras antimonopólicas el control de la filial chilena de Terpel, por la elevada participación que ya tiene Copec en el mercado nacional en la distribución de combustibles líquidos, de 63,6%, porcentaje que aumentaría a cerca de las tres cuartas partes del total si se toma su control.

¿La Enap entra en juego?

De efectuarse la venta de Terpel Chile se producirán modificaciones en el mapa sectorial que tiene como otros actores a la angloholandesa Shell y a la brasileña Petrobras. Entre los posibles adquirentes se ha mencionado a la Empresa Nacional de Petróleo, ya que el ministro de Energía, Ricardo Raineri, que preside el directorio de Enap, expresó que “la distribución minorista de combustibles es un negocio atractivo, pero primero se tienen que producir el cambio del gobierno corporativo y el ingreso de capital privado”.

Enap participa en la distribución de combustibles en Perú y Ecuador, a través de la empresa Primax, donde tiene una participación de 49% en sociedad con el grupo peruano Romero, por lo que la incorporación de Enap a la distribución de combustibles en el país es un paso lógico. Es una alternativa ya planteada con anterioridad y contó con el rechazo de quienes preconizan que el papel del Estado debe ser subsidiario y no incursionar en campos de los privados. Petrobas y Shell, que son grandes productoras mundiales, participan en Chile en distribución. Nada justifica que Enap no lo haga, salvo el ideologismo de sectores con gran presencia en la administración Piñera. Desde luego, Copec –que tiene una posición hegemónica en el mercado- se opone a esta posibilidad.