El modelo liberal no permite un crecimiento sostenible
Movimiento Social — 17 de junio, 2010¿Qué le pareció la realización de este seminario y qué análisis le merece?
Este seminario, teniendo como uno de sus objetivos el análisis del cambio climático como reto global, pero que tiene la expresión a nivel regional, nacional y local, ha sido una gran iniciativa que además tuvo lugar muy cerca del día del medio ambiente, el 5 de junio.
El análisis ha permitido discutir, reflexionar e intercambiar sobre el cambio climático, pero no de forma aislada, sino que hemos estado discutiendo un conjunto de temas referidos a otros problemas ambientales: el agua, las industrias, la forestación, la perdida de energía biológica, en fin, un conjunto de temas que se relacionan con el cambio climático y eso da justamente una medida de cómo debemos abordar estos temas. Además, ver la solución de todos nuestros problemas o la búsqueda soluciones integrales en el marco de la agenda de desarrollo, donde necesariamente lleva a considerar aspectos económicos y aspectos sociales con mucha fuerza. Es pensar en un enfoque que relacione lo económico, lo social y lo ambiental, con una perspectiva de largo plazo que se contrapone con mucha fuerza a lo que ha sido la perspectiva de estos modelos neoliberales, que ha sido una perspectiva de corto plazo, más bien dirigida a una obtención de ganancia de la gran empresa, del lucro y el rédito, obviando los aspectos sociales y ambientales.
Una de las grandes conclusiones a las que se llegó en la cumbre de Cochabamba, fue que el denominador común de todos estos grandes problemas, tanto energético, ambientales, y de desarrollo, es el capitalismo y las políticas neoliberales. ¿Cuáles serían los pasos a seguir para revertir esta situación? ¿Es necesaria una lucha de frente al neoliberalismo o se puede hacer desde iniciativas regionales, nacionales o sectorizadas desde distintos puntos del mundo?
Efectivamente uno de los grandes éxitos de la Conferencia de Cochabamba fue la amplia convocatoria que se hizo y la posibilidad de que existiera representación de todos los movimientos sociales. Se invito también a gobiernos que quisieran asistir en un dialogo amplio, pero que permitiera escuchar las voces que de alguna manera fueron silenciadas o que fueron denegadas en la conferencia de Copenhague. Pienso que fue muy importante la iniciativa del Presidente boliviano de crear este foro para que en primer lugar esas voces que no fueron escuchadas o que fueron silenciadas por la represión en Copenhague pudieran escucharse en Cochabamba.
Por otro lado, el llamamiento que se hace del punto de vista de la declaración a partir esta conferencia, es la convocatoria a un referendo global en relación a la lucha frente al cambio climático, lo referido al tribunal climático internacional, etc. Son iniciativas muy interesantes en el sentido de llamar las cosas por su nombre, identificar que son los patrones de producción y consumo capitalista, como una expresión extrema diría yo, en una forma neoliberal de producir, de consumir, de explotar.
Yo diría que hoy día es evidente que el modelo neoliberal no es capaz de satisfacer las perspectivas de un crecimiento sostenible en el sentido más amplio, en lo económico, lo social y en lo ambiental. Lo social y lo ambiental han sido dos variables renegadas del modelo neoliberal desde siempre, pero hoy en día la propia variable económica ha mostrado sus limitaciones a medida de que se desploma la economía mundial, primero la de los grandes sectores de poder y luego como se trasladan todos esos impatos a los segmentos mas pobres y que más que perder en estas condiciones de declive de la economía global.
Hay un conjunto de indicadores que demuestran cómo se deprimi en casi una cuarta parte los ingresos de exportación o el monto de exportación de los países subdesarrollados en el año 2009 en condiciones de crisis y en definitiva cómo esto tiende a traducirse en un declive en los ingresos y en los recursos que estos países poseen para su desenvolvimiento económico. Pero además esos recursos están muy mal distribuidos, como sucede en Latinoamérica y el Caribe, entonces lo que llega a estos segmentos más pobres y vulnerables son recursos muy escasos y esto da cuenta de la implicación negativa de la crisis para estos países y para estos segmentos.
¿Y que se puede hacer para que los sectores más vulnerables puedan alcanzar mayores grados de estabilidad y que eso vaya asociado con el progreso?
Se requieren transformaciones radicales en estos patrones y encontrar una solución efectiva y a largo plazo de los problemas, no solo económicos, si no que sociales y ambientales y eso habría que tenerlo muy en cuenta a la hora de pensar en estrategias de respuesta, ya no solo al cambio climático, sino a los problemas de desarrollo en un sentido mas amplio, en la medida en que los movimientos ciudadanos y sociales generen demandas y encuentren una expresión de esas fuerzas portadoras del cambio y que a la vez se consoliden en posiciones claves dentro de los distintos países.
Así podrá ser posible un avance mayor en la solución real de los problemas sociales, desde una perspectiva amplia, que incluya los intereses y las prioridades de esas mayorías que ahora han estado relegadas no sólo en cuanto a las palabras si no que en cuanto al diseño de la política que es tan importante.
Es muy importante la lucha social y la participación ciudadana, pero también hay que pensar en cómo traducir eso en ejercicio y en incidir completamente en la toma de decisiones a nivel nacional y también internacional, de manera que se pueda revertir una situación que resulta incompatible con la naturaleza de los modelos neoliberales que han sido los que han predominado en los últimos tiempos.
De su clase magistral del jueves 3, se desprende la idea de que por un lado están los países subdesarrollados que tienen la intención de revertir esta catástrofe medioambiental y de hacer algo por el planeta, pero no tienen los recursos ni el poder político para realizarlo, y en contraposición están los países del primer mundo quienes sí tienen los recursos y la tecnología para hacerlo, pero no quieren. ¿Cómo se ve eso desde la perspectiva internacional en las cumbres mundiales, es muy fuerte el lobby?
La parte en el debate internacinal sobre el cambio climático ve dos aspectos muy importantes que están relacionados pero que son diferentes: la parte científica y el debate político. La primera es la que se ocupa de exponer y debatir sobre los resultados científicos de las investigaciones, de las evoluciones científicas que se llevan a cabo como las evaluaciones del Panel sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, donde se aportan un conjunto de conclusiones y resultados de lo que está pasando con el clima y en qué medida éste está cambiando.
Por ejemplo, los resultados de la cuarta y última evaluación que se ha realizado hasta ahora de este panel, publicada en 2007, da cuenta que el calentamiento global y el cambio climático es inequívoco y que la mayor parte de este calentamiento se da en la segunda mitad del siglo 20 y se atribuye en gran medida a la actividad relacionada con el hombre. Cuando decimos asociados a la actividad humana yo agregaría en este caso que habría que ver los patrones de producción y consumo con los que se ha funcionado en los últimos siglos y en particular en las últimas décadas.
Estos son elementos muy importantes, pero está el componente de las negociaciones políticas que es donde la comunidad internacional se reúne a negociar, conversar, establecer y a pensar en términos de estrategias de respuestas frente a esto y aquí el gran problema es cómo definir estrategias de respuesta en correspondencia a los niveles de responsabilidad con el problema. A la hora de hablar de responsabilidad es muy importante que, en un tema como el cambio climático, muy vinculado al desarrollo, no basta con analizar la situación actual, sino que es importante verlo desde una perspectiva histórica, ver cómo se genero ese problema, porque una buena parte de las concentraciones actuales de gases de efecto invernadero en la atmósfera obedecen a emisiones que se hicieron en décadas anteriores, por lo tanto la perspectiva histórica es muy importante.
Si se analiza la génesis de esta situación, habría que remontarse al periodo de la revolución industrial y cómo desde ese momento se fueron conformando un conjunto de patrones energéticos muy dependientes del carbón mineral y luego a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, del petróleo y del gas natural, por lo que hoy tenemos un patrón energético donde casi el 90 por ciento de la energía comercial son combustibles fósiles, con un 35 por ciento del total correspondiendo al petróleo.
¿Esa es la deuda climática?
Efectivamente. Son patrones heredados de una época anterior y que se han mantenido y reforzado en la medida que hay grupos interesados muy potentes detrás de esa forma de funcionar, pero que sabemos que es irracional el pretender mantener ese tipo de patrones a largo plazo, ante todo porque son recursos no renovables, pero además por el impacto negativo que tienen las emisiones.
Los responsables históricos son los países que comenzaron a industrializarse en aquella época de la revolución industrial y los que han reforzado ese proceso de industrialización y de desarrollo económico en los últimos siglos, a partir de relaciones de subordinaciones y dependencias con el resto el mundo, en este caso, por la vía comercial y de finanzas internacionales. Así como podemos vivir hoy en un mundo en donde alrededor del 15% de la población mundial, que vive en países altamente industrializados, controla las dos terceras partes de las exportaciones que se hacen en todo el planeta; un mundo donde casi 80% de la población, que vive en el área subdesarrollada, apenas aporta un 27% de esas exportaciones y si nos alejamos de esos indicadores, existe también una brecha importante en el sentido sociocultural.
Es decir, el liderazgo en asumir compromisos, aportar recursos y contribuir a la transferencia de tecnología para resolver el problema, debe ser de los países industrializados y lo que ha dicho la practica, la vida, la propia conferencia de Copenhague, es que lo que están poniendo sobre la mesa hoy como compromiso, en recursos financieros y en tecnología.
Esto dista mucho de lo que se correspondería con los niveles de responsabilidad histórica que estos mismos países tienen y por tanto resulta inacatable para el resto de la comunidad internacional y es por esto que ya se escuchan más fuerte las voces que exigen que los costos sean asumidos por aquellos que más han contribuido al problema y no por quienes han sufrido las consecuencias.












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