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Editorial: UN GRAN DESAFIO

Opinión — 13 de agosto, 2009

En un consenso persistente, terco y antidemocrático, los grandes medios de información insisten en ocultar las causas y consecuencias reales de la crisis económica que sacude a Chile.

Se amparan en indicadores virtuales y contradictorios; citan y recitan a supuestos "lideres de opinión" en su mayoría neoliberales; niegan y ocultan los efectos socio-económicos de la crisis y mantienen un blindaje violento en torno a la gran banca monopólica que opera en nuestro país y que, en rigor, es la que dirige la economía real.

Esto, mientras en el país se acentúan todos parámetros que dejan en evidencia la situación de una economía en recesión.

Efectivamente, en los últimos días las autoridades máximas del Banco Central han reconocido más de una vez lo que El Siglo viene señalando responsablemente hace varias semanas: Que estamos en recesión objetiva.

Un medio de prensa como éste no busca reconocimientos ni alabanzas por su labor periodística y editorial, su misión es aportar para que la ciudadanía tenga los elementos que le permitan formarse visiones y opiniones certeras.

Pero, otra cosa es pasar por alto estos aportes y no considerarlos. Algo similar puede ocurrir con las develaciones que El Siglo hace respecto de la muerte del ex Presidente Eduardo Frei Montalva y que son incluso aportes concretos a las investigaciones procesales en curso.

Las consecuencias sociales, políticas y éticas de esta situación ciertamente golpean a la derecha, a sus líderes y a su poder económico y militar que todavía sostienen. De este clima comunicacional que machaca a las conciencias se nutre la candidatura presidencial de la derecha.

Este es el poder que actualmente, en cierta armonía con sectores de la Concertación que persisten en rearticular "los consensos democráticos" derecha-concertación, permite una brutal manipulación sobre la base de encuestas cuyo sustrato son millones y millones de dólares en juego.

Para la izquierda, para el Juntos Podemos Más y las fuerzas que respaldan la candidatura presidencial de Jorge Arrate y luchan para que en las elecciones parlamentarias se rompa la exclusión en Chile, este es el gran desafío: Enfrentar la hegemonía neoliberal en el campo de las conciencias y en el debate de ideas, aún siendo parte de una exclusión cotidiana en el sistema de medios.

En este sentido, tanto las acciones que permitan romper esa exclusión mediática, como las actividades territoriales y sectoriales cara a cara con la gente, son los instrumentos fundamentales para lograr avances político-electorales.

La desproporción y el uso de los espacios mediáticos para imponer tendencias es más que evidente. Hay que enfrentarlo. Pero en el terreno de la lucha y la movilización social, así como en el trabajo territorial, esta izquierda en construcción tiene mucho que hacer.

Nuestro candidato presidencial realiza ya una intensa actividad que deja saldos muy positivos en cuanto a las adhesiones de izquierda y en relación a representar un descontento transversal que tambien proviene de los bloques sistémicos.

Por cierto, eso no se refleja en las encuestas.

Nuestros candidatos al Parlamento comienzan también ya a realizar actividad en los distritos, la cual debe estar sostenida por un buen y eficaz plan de campaña y esfuerzos focalizados para concentrar los trabajos distritales, con plena intensidad.

Construcción de alternativa; ruptura de la exclusión; desarrollo de la lucha y movilización social son objetivos que se entrelazan en esta batalla que ya comenzó.