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Documentos Secretos de la CIA Revelan Lavado de Dinero en Quiebra de La Familia

Nacional — 17 de agosto, 2009

Por una de esas extravagancias explicables a su dominio en el terreno mediático, la derecha, y la UDI en particular, aparecen como flamígeros guardianes de la probidad pública y severos catones de la corrupción ajena.

Tan sólo a modo de ejemplo, el 23 de marzo de 2008, el entonces presidente del partido, senador Hernán Larraín, señaló muy suelto de cuerpo y sin que se le moviese un músculo de la cara: “quiero reiterar el compromiso de la UDI en el combate a la corrupción esté donde esté”. Loable y meritorio.

El problema es que según tres documentos distintos de la CIA que estamos en condiciones de desclasificar, el verdadero móvil de la Cooperativa La Familia, cuya escandalosa quiebra, en diciembre de 1976, dejó en la ruina a miles de pequeños ahorristas de modesta condición, no sería otro que una fachada funcional para el lavado de dinero a gran escala, que mientras duró dicha cooperativa, habría ascendido a unos ocho millones de dólares de la época.

Investigaciones posteriores determinaron que las pérdidas patrimoniales de los más de quinientos pequeños ahorristas de La Familia ascendieron a unos cinco mil quinientos millones de pesos, a cifras de hoy.

Documentos desclasificados

Como fuere, el caso es que según el informe de inteligencia AMCO-CHILETO 418, sobre Augusto Pinochet, catalogado como Top Secret, de agosto de 2004, adjunto, éste “inició sus lavados de activos a través de la Cooperativa La Familia”. Agrega que sus componentes “estaban vinculados a la derecha chilena y a sus más cercanos colaboradores”, e identifica a Jaime Guzmán, Hernán Larraín, Javier Leturia, Luis Cordero, Andrés Chadwick, Juan Antonio Coloma, Cristián Larroulet, Miguel Kast, Alberto Hardessen, Carlos Bombal y Javier Leturia, entre otros conspicuos exponentes del entonces movimiento gremialista. El Análisis de Desarrollo AMCO-CHILE 3215, documento del cual volveremos dentro de poco, implica a Jaime Guzmán y José Piñera Echenique en la creación de la Cooperativa de Ahorro y Préstamo La Familia, en 1975. Agrega que dicha cooperativa “ofrecía créditos y captaba dineros de ciudadanos con menores recursos económicos” y así “generar suficientes capitales y poder realizar lavado de activos en forma transparente y legal, ya que el promedio de interés ofrecido era muy superior a lo establecido por entidades comunes de captación”.

Además de los ya nombrados, el documento identifica entre los “miembros colaboradores”, a Sergio Tutelers, Cristián García Huidobro, Claudio Arteaga, Jovino Novoa, y el entonces Jefe de Gabinete del Ministro del Trabajo, Ministerio del Trabajo, Tomás Irarrázabal. Dentro de este selecto ramillete, y en calidad de asesores legales, aparecen Miguel Alex Schweitzer y Sergio Fernández…Ministro del Trabajo a la fecha de los hechos.

La presunta vinculación de José Piñera Echeñique en la trama no es un dato menor, toda vez que como Ministro del Trabajo y de Minería, entre los años 1978 y 1981, perpetró el Código Laboral, que despojó de derechos a los trabajadores; la privatización del sistema de pensiones, que creó las letales AFP’s; la privatización del sistema de salud, que introdujo a las no menos tóxicas Isapres, y la reforma al Código de Minería, que en virtud de la figura de la “concesión plena”, inició la segunda desnacionalización del cobre de Chile. Antaño solía jactarse de sus “gracias”, pero desde hace tiempo que permanece parapetado en un prudente silencio.

El tercer documento en que aparece mencionada La Familia con el lavado de dinero es la Compilación de Inteligencia 9091, también sobre Pinochet.

Sobre el tema en comento, establece textualmente:

“Se establece relación conceptual Cooperativa La Familia y asociaciones ilícitas de lavado de activos a través de contactos en El Ejército, mediante la creación de entidades de préstamos ilegales, deominación judicial Cutufa, nexos Patricio Castro M., Miguel Piñera Echeñique, Gerardo Ariztía Irarrázabal, Alvaro Corvalán C., Beatriz Ugarte Cardemil, Aurelio Sichel, Jorge Chadwick Vergara, Luis Undurraga Finlay, Víctor Matthei Aubel, Mario Heriberto Figueroa Agurto”.

Según los informes de la CIA, tal parece que la familia Piñera Echenique tenía protagonismo estelar en la trama del lavado de dinero, uno de cuyos capítulos más célebres fue la Cooperativa La Familia.

Los cutufos

La Cooperativa de Ahorro y Préstamo La Familia se creó el 25 de julio de 1973, según costa en la escritura del notario Andrés Rubio, y fue autorizada para operar en el incipiente sistema financiero paralelo a la banca el 15 de octubre de 1975, mediante el decreto I-256 del Ministerio de Economía, firmado por el entonces subsecretario, Daniel Gastón Frez.

Mediante una exuberante campaña de promoción, principalmente en Canal 13, a través de figuras como el tenista Patricio Cornejo y el integrante de Los Quincheros, Benjamín Mackenna, y en distintos medios del país, La Familia caló hondo en el imaginario colectivo, en virtud de novedosas y refinadas técnicas de marketing que debutaban en apoyo de un también incipiente sistema financiero, distinto a la banca tradicional. Así, mientras la campaña de otras financieras, de los grupos Vial, Cruzat y Fluxá-Yaconi, colocaba el énfasis en el “frío e impersonal mundo del dinero”, y apelaba tanto al “alto mundo de las finanzas”, como al proverbial segmento ABC1, la estrategia promocional de La Familia se centraba en segmentos de modesta condición, acaso una prefiguración de la UDI popular: "La imagen que habitualmente se ha hecho do este tipo de instituciones se ha .caracterizado para un publico muy selecto denominado como "El Alto Mundo de las Finanzas", pero no debemos olvidar que la suma de pequeñas transacciones puede significar un volumen de operaciones mayor al de cualquier otro”. A continuación, la estrategia promocional de La Familia, revelada por el diario La Tercera, agregaba: “para lograr un cariño y afecto a un ente frío como es el manejo del dinero, se requiere un nombre que, sicológicamente, contrapese esa frialdad. De lo anterior obliga a pensar en un nombre que a primera vista resalte unidad y pertenencia a la institución. No fue fácil decidirse por un nombre con estas cualidades, pero se ha elegido "La Familia", como el más indicado, aunque a primera vista no se aprecien las cualidades deseadas, pero que al repetirlo vanas veces se logra con plenitud el objetivo deseado".

Pero, todavía más importante, la Cooperativa La Familia se ganó un nicho en el mercado financiero, principalmente en el segmento de los pequeños ahorristas de escasos recursos, merced a una tasa de interés superior a la del mercado.

La conjunción de ambos factores determinó que antes de un año de existencia ya contara con una cartera de más de quinientos clientes, y sobrepasara con amplitud el umbral de las 20 mil unidades de fomento, que lo colocaba bajo la supervisión de la Superintendencia de Bancos. Sin embargo, ese éxito no impidió, como demostraría un informe posterior de la Superintendencia, que invariablemente tuviera dificultad en devolver los dineros de los ahorristas a la fecha de los vencimientos, no entregara en forma oportuna la información que le solicitaban los clientes y tuviera permanentes problemas de liquidez, por baja recuperación de sus colocaciones.

La crisis de La Familia, que a la postre sería sólo un anticipo de la intervención del Grupo Fluxá-Yaconi, y de la quiebra generalizada del sistema financiero desregulado en los años 1982-83, se hizo pública el 28 de diciembre de 1976, día de los inocentes, cuando amaneció intervenida por la Superintendencia de Bancos, al tiempo que una angustiada y tensa muchedumbre se agolpaba en sus oficinas de calle Merced.

La arremetida de los duros

Por aquellos mismos días, y sin que trascendiera a la opinión pública, en las entrañas más profundas de la dictadura se libraba una lucha a muerte entre nacionalistas y gremialistas, o como se conocía entonces, entre “duros” y blandos”, no sólo por el poder, sino también por el carácter del régimen que cada sector en disputa aspiraba a imprimir y proyectar.

El diario La Tercera oficiaba por entonces como el bastión más connotado del bando de los duros. Por consiguiente, alcanzó a darse un verdadero festín con el caso de La Familia, antes de que influencias superiores, indicativas de la inclinación final de la balanza, le impusieran el silencio, lo mismo que a la investigación policial, como explica en entrevista adjunta el comisario Francisco León, jefe de la entonces Brigada de Delitos Económicos.

Pero en ese breve interregno, entre el 29 y el 31 de diciembre de 1976, alcanzó a publicar información sorprendente para la época, probablemente suministrada por la DINA; toda vez que Manuel Contreras era uno de los halcones más extremos, dentro de los “duros”.

Denunció, por ejemplo, que La Familia había nacido al alero de la Universidad Católica. El mismo día 29, suministró el primer listado de socios propietarios:

Carlos Bombal, Sergio Graniffo, Tomás Irarrázabal, Javier Leturia, Sergio Sutil, Cristián López, Rafael Concha, Francisco Cerda y Alberto Jamarme, “todos vinculados al grupo de jóvenes gremialistas de la Universidad Católica, a quienes en el ambiente financiero se conoce como "Los Pavos", en un símil zoológico con "Los Pirabas" y "Los Cocodrillos".

Adviértase la ladina intencionalidad del siguiente párrafo:

“Finalmente, se comentó ayer que muchas de las figuras involucradas en la situación de "La Familia" han intentado en vano "tapar el asunto". Sin embargo, dichas gestiones no prosperaron porque, según se dijo, el Gobierno ha llegado a la conclusión de que esa gente, más que ser partidarios del régimen, estaba usufructuando de él”.

Al día siguiente, La Tercera entregó el cuadro completo de la plana mayor de La Familia, compuesta por el gerente general, Rodrigo Mujica, el presidente Tomas Irarrázabal y el directorio compuesto, por Hernán Larraín Fernández, Alberto Hardenssen. Sergio Oyanedel, Carlos Paut, Juan Infante, Javier Leturia y el ex-gerente Cristián López. Pero volvió a golpear con información clasificada:

“Fuentes responsables señalaron a "La Tercera" varios puntos delicados que "tienen una sólida base real e indesmentible". Uno de ellos seria el relacionado con el destino de los dineros usados para celebrar la Fiesta de la Primavera última. Los fondos que se recolectaron -pedidos a diversas instituciones- no se usaron en su totalidad. Quedó un grueso excedente -en estos momentos se investiga- que se traspasó a una entidad de beneficencia llamada "Fundación Azul" Esta, a su vez, depositó esos fondos en la Cooperativa "La Familia":

Otro de esos hechos tiene estrecha relación con la U. Católica. Esta casa de estudios superiores habría retirado todos sus aportes entre septiembre y diciembre de "La Familia", por lo que actualmente no aparecería como acreedora. "Esto indica que hubo retiro preferencial de fondos", señalaron a "La Tercera" esas mismas fuentes responsables. Y otro detalle: se habrían pagado todas las cuentas pendientes de Canal 13, que habrían ascendido a ocho millones de pesos. “De ser este hecho efectivo, se habría configurado un delito por dar preferencia a unos en desmedro de otros” aclararon nuestros informantes”.

La Tercera atribuyó la intervención de La Familia a la falta de liquidez que le provocó la quiebra de la constructora Socofer, la cual”no era, como se ha dicho, un cliente más de "La Familia", sino que codueña de por lo menos el 50 por ciento, representada por Luis. Antonio Fernandez Drei”. Al respecto, el punto 4 del documento secreto de la CIA AMCO-CHILE 3215, señala de modo textual:

“Constructora Socofer / Luis Fernández Drey / utilizada por la DINA/DINE/CNI / captación y lavado de activos / con estos recursos financiaban misiones en el extranjero / Actividades de Inteligencia Interior de Estado/ Fundación Azul / captación de fondos / provenientes de empresas / medios de comunicación / Enap / Ernesto Silva Bafalluy / El Mercurio / Joaquín Lavín / Presidente Petrox”.

Silbando para el techo

Los esfuerzos de los gremialistas para ocultar el caso, tuvieron éxito inicial. Sin embargo, a mediados de 1977, el proceso recayó en el Ministro de la Corte de Apelaciones, Sergio Dunlop. Tras cinco años de investigación, concluyó en 1982 con cuatro condenadas por estafa: Alberto Hardessen, Cristián López, Rodrigo Mujica y Luis Gaete. Cinco años más tarde, la sentencia fue confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago y, un año después, ratificada por la Corte Suprema.

Un típico caso de corte de hilo por lo más delgado. Una posterior investigación periodística del diario La Nación, fundada en un libro de contabilidad incautado en la oficina del abogado Miguel Alex Schweitzer, mostró que conspicuos integrantes de la cúpula gremialista, tales como Jaime Guzmán, Hernán Larraín y Carlos Bombal, aparecían contrayendo créditos en La Familia, que jamás devolvieron.

Por cierto, y de modo invariable, en las contadas declaraciones de prensa de los futuros líderes de la UDI sobre el caso, se fueron de negativa. A modo de ejemplo, Bombal dice en La Tercera del 30 de diciembre de 1976, en carta al director: “el diario que usted dirige publica una crónica en que se mencionan algunos antecedentes del problema que afecta a la Cooperativa de Ahorro y Crédito La Familia, en la que se me atribuye la calidad de socio propietario de dicha institución. Al respecto me hago un deber en señalar que dicha información es absolutamente falsa puesto que ni siquiera soy socio de la mencionada cooperativa y mi vinculación con ella se reduce exclusivamente a haberle prestado servicios profesionales durante los últimos cuatro meses”.

A su turno, consultado por La Nación, Hernán Larraín declinó profundizar en el tema, con el argumento de haber olvidado los detalles, porque su relación con la cooperativa habría sido menor. Se limitó a señalar que el escándalo financiero se debió a errores de principiante: "hubo muy buena fe, pero mucha ingenuidad también. Es una historia para no recordar". Entrevistado por la revista "Qué Pasa", en febrero de 1977, Jaime Guzmán señaló que no tenía relación con La Familia, más allá de conocer a algunos de sus integrantes. Sin embargo, la prensa de la época vinculó su nombre con La Familia, debido a que la Fundación Azul, presidida por él mismo, había entregado dineros a la cooperativa de ahorro. Sin embargo, en la misma entrevista, Guzmán negó cualquier relación entre ambas instituciones.

Sin embargo, para verdades, el tiempo, documentos secretos de la CIA mediante. Una pausa y ya volvemos.