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Cuando la derecha ganó las elecciones en 1958

Nacional — 1ro de febrero, 2010

El 17 de enero de 2010 triunfó la derecha teniendo como candidato a Sebastián Piñera. A pesar de las enormes diferencias existentes con lo ocurrido en Chile entre 1958 y 1964, es bueno recordar hoy algunos hechos de aquel tiempo.

El Partido Comunista inició la segunda campaña presidencial de Salvador Allende -ahora candidato del FRAP- siendo un partido clandestino y la finalizó habiendo conquistado su legalidad, al derogarse la “Ley Maldita” el 2 de agosto de 1958. Con la derogación de la Ley Maldita, la candidatura de la izquierda -ya antes muy potente- adquirió enorme impulso. La derecha postuló a Jorge Alessandri Rodríguez, hijo de Arturo Alessandri Palma. Posaba de "independiente". Su propaganda era populachera. El país fue inundado por carteles y afiches donde aparece un hombre del pueblo que afirma que "Alessandri es paleteado", amigo de los trabajadores. Por su parte, la Democracia Cristiana, un partido en rápido ascenso, presentó la candidatura de Eduardo Frei Montalva, miembro de su ala más derechista. Ante la envergadura que tomaba la campaña del FRAP, la reacción levantó y financió a un pintoresco personaje con el fin de restarle votos a Allende. Era Antonio Zamorano, un ex sacerdote, conocido como el "cura de Catapilco", que utilizó un lenguaje demagógico y efectista con el fin de ganar a los sectores más despolitizados. Dentro del Partido Radical, su sector derechista impuso la candidatura de Luis Bossay. Otra maniobra para disminuirle votantes al abanderado popular, que poseía muchos simpatizantes en los radicales de izquierda. Pese a todas las medidas adoptadas contra la postulación del FRAP, ésta se fortalecía mes a mes. Ello, resultado de la incansable labor del candidato, un gran educador de masas, y al programa elaborado por la coalición popular. El lema del FRAP expresaba claramente sus objetivos: “Más democracia, más bienestar social, más desarrollo económico, más independencia nacional”. Los resultados de los comicios del 4 de septiembre de 1958 fueron los siguientes: Jorge Alessandri 389.000 votos Salvador Allende 356.000 Eduardo Frei M. 255.000 Luis Bossay 192.000 Antonio Zamorano 41.000

Allende perdió por estrecho margen. Sólo 33.000 sufragios lo separaron de Jorge Alessandri. Y Antonio Zamorano recibió 41 mil preferencias. La estratagema derechista tuvo pleno éxito. Salvador Allende no alcanzó la victoria, pero su elevada votación mostró la fuerza electoral acumulada por el movimiento popular. El 24 de octubre de 1958, el Congreso Pleno, que debía elegir entre Jorge Alessandri y Salvador Allende como presidente de la República, designó al que tuvo la primera mayoría relativa en las urnas.

El PC y el gobierno de Jorge Alessandri

El 3 de noviembre de 1958 comenzó el "gobierno de los gerentes". Durante los seis años de su ejercicio hizo más ricos a los poderosos, más pobres a los pobres y arruinó a importantes sectores de las capas medias. El PC chileno vivía la etapa del paso de la acción clandestina a la vida legal, que determinó una importante transformación al interior de su vida. Como sostuvo el periodista y escritor José Miguel Varas, "el cambio de ’clima’ dentro del Partido fue muy notable, y se debió a la legalidad, pero no sólo a ello. Hubo algo muy personal en Corvalán que influyó a crear una sensación de gran confianza en la posibilidad de criticar, de que cada cual pudiera dar su opinión sobre cualquier materia, unido todo ello a la idea de que el Partido no era un club de debates, que de todas maneras había que ser muy firme en las cosas fundamentales... Hasta la llegada de Corvalán a la Secretaría General, el Partido era en mucho un partido de obreros endurecidos, golpeados, resistiendo al enemigo. Y Corvalán planteó la perspectiva completamente distinta, aunque lógicamente ello no era sólo cuestión de él, sino que correspondía también a un cambio en la situación: ’Son ellos, los enemigos, los que tienen que estar a la defensiva. Ahora nosotros nos abrimos, ahora nosotros vamos a ser los dueños de la iniciativa aquí’".

La política antipopular de Jorge Alessandri

En marzo, en un Pleno del Comité Central del PC informó Orlando Millas. Se refirió al fracaso del régimen de los gerentes. Dijo: “El Comité Central del Partido Comunista de Chile inicia esta Sesión Plenaria hondamente preocupado por las condiciones tremendas de miseria de grandes sectores de nuestro pueblo, por la angustia de sus hogares y el dolor que les significa no poder alimentar a sus hijos. Se ha iniciado un nuevo año escolar con centenares de miles de niños sin escuelas, éstas se encuentra aún más abandonadas...”. Más adelante afirmó: “En contraste con las cifras multimillonarias de las utilidades en Estados Unidos de los monopolios que saquean nuestras riquezas y de las utilidades en Chile del gran capital acumulado por los clanes, se reducen los recursos y se abandonan a una pobreza humillante los hospitales y demás organismos del Servicio Nacional de Salud, la Previsión Social y las escuelas, mientras la cesantía se convierte en el arma más eficaz para imponer bajos salarios. Este panorama de atraso y de ruina exige la unidad imperiosa de todas las fuerzas nacionales. Hay que actuar sin demora. La palabra de los comunistas es para darle mayor combatividad al movimiento obrero y popular, contribuir a que se supere la dispersión que aún se observa entre las fuerzas que se oponen a la reacción y anteponer a todo la unidad vigorosa de estas fuerzas. La base del reagrupamiento progresista no puede ser otra que la unidad de los trabajadores, sus valerosas luchas, su resistencia inconmovible a la reacción, su enérgica acometida”.

Alzas, lucha y balas

Hacia fines de 1960 se agudizó la situación de los sectores populares. El gobierno de Alessandri descargó sobre ellos una lluvia de alzas. Surgió la protesta nacional. La CUT se puso al frente de ella. Entre las acciones que llevó a cabo estuvo una concentración pública que convocó en Santiago el 3 de noviembre de 1960. Al finalizar el acto, se organizó un desfile por las calles céntricas de la capital. No estaba autorizado por el gobierno. Se produjeron incidentes con la policía. Carabineros hizo uso de sus armas de fuego. Dos trabajadores cayeron asesinados: Vladimir Tobar, obrero comunista, y el empleado Ernesto Valenzuela, del Partido Socialista. En repudio a esta nueva masacre, la CUT llamó a un paro nacional para el 7 de noviembre. Alcanzó gran éxito. En las condiciones del reaccionario y represivo régimen de los gerentes, el movimiento obrero se fue fortaleciendo. Tales avances quedaron señalados por:
- el desarrollo de algunas reformas democráticas, las importantes batallas dadas contra la imposición de la política económica dictada por el imperialismo por intermedio del Fondo Monetario Internacional;
- la defensa de las riquezas nacionales ante los zarpazos del imperialismo y el entreguismo de los gobernantes;
- la unidad de la clase obrera en torno a la Central Unica de Trabajadores;
- el desarrollo de las luchas y organización en el campo, que crecía día por día;
- el agrupamiento de otras fuerzas.

Elecciones parlamentarias de 1961

Tuvieron lugar el 5 de marzo de 1961. Sus resultados fueron los siguientes:

Partidos Nº de diputados % de votación

Radical 39 22.1 Liberal 28 16.6 Demócrata Cristiano 23 15.9 Conservador Unido 17 14.8 Comunista 16 11.7 Socialista 12 11.1

El Partido Democrático Nacional, PADENA, no considerado en el cuadro producido, logró siete diputados. El Partido Comunista eligió cuatro senadores y 16 diputados.

La huelga de los profesores de 1961

El jueves 24 de agosto, los profesores, cansados de las tramitaciones de las autoridades, declararon una huelga por 48 horas. Otro tanto hizo el gremio de la salud. El viernes 25, hay 200.000 trabajadores en paro en todo el país. Ese día, los profesores acordaron continuar de manera indefinida su movimiento. La respuesta del gobierno fue la represión. El lunes 28, la policía detuvo en su hogar, a las 22:30 horas, a la dirigente del Magisterio y regidora de Ñuñoa, María Marchant. Medidas similares adoptó en otros puntos del país. Por su parte, los maestros en huelga realizaron asambleas, desfiles, concentraciones. Recibieron amplio apoyo de estudiantes, padres, apoderados y trabajadores. El martes 26 de septiembre tuvo lugar en Santiago un imponente desfile de los profesores, que culminó en un mitin en la Plaza Artesanos. Fue la más grande concentración de los últimos tiempos. El viernes 13 de octubre, profesores de Coquimbo y La Serena iniciaron una marcha, por la Carretera Panamericana hacia Santiago. El lunes 16 se cumplieron 53 días de paro. A las 11 horas, comenzó la Segunda Conferencia Consultiva Nacional del Magisterio, realizada en los marcos del movimiento. Tuvo lugar en la Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez, que estaba tomada por sus alumnos. Su objetivo: pronunciarse sobre la última fórmula de arreglo entregada por el gobierno. Por la noche, la Conferencia del Magisterio rechazó, por unanimidad, la propuesta entregada por el ministro de Educación, Patricio Barros Alamparte. Martes 17 de octubre. En horas de la tarde, reunidos en el despacho del ministro de Economía, Luis Escobar, y con la presencia de personeros de las tres colectividades de gobierno –los partidos Conservador, Liberal y Radical– el ministro de Educación declaró inaceptable la contraposición hecha por el profesorado y dio un ultimátum: se debía aceptar sin modificaciones la fórmula del gobierno antes de las 22 horas o se rompían las conversaciones y se reanudaban las querellas. Entretanto, el respaldo al movimiento de los profesores era cada vez mayor. Por ejemplo, los mineros del carbón llevaron a cabo un paro solidario por 48 horas. Maestros de otros países hicieron llegar su apoyo: de la Unión Soviética, Checoslovaquia, Japón, México, Perú, Argentina, Uruguay. También de organizaciones regionales y mundiales, entre ellas la Federación Internacional Sindical de la Enseñanza, FISE. Al anochecer del 17, 35 profesores de San Antonio, más otros que se les han agregado en Melipilla, Talagante y Malloco, llegaron a Santiago, luego de caminar 110 kilómetros. A las 22:35 se constituyó la Confederación de dirigentes de los profesores. Se produjo un acalorado debate, que alcanzó en momentos gran violencia. A las cuatro de la madrugada del miércoles 18 se inició una dramática votación. Eran dos las ponencias. Una, apoyado por comunistas, socialistas, democratacristianos e independientes, que rechazaba el ultimátum del gobierno y planteaba continuar el movimiento. La otra –defendida por los radicales– que aceptaba la propuesta del ministro de Educación. Triunfó esta última por 123 votos contra 93. El miércoles 18 de octubre, luego de una reunión celebrada en el despacho del ministro de Economía, Luis Escobar Cerda, se firmó el documento que puso fin al movimiento reivindicativo del magisterio. Este es suscrito por el presidente de FEDECH, Humberto Elgueta Guerin; los ministros de Educación y de Economía; los presidentes de los partidos Radical, Raúl Rettig; Conservador, Sergio Diez, y Humberto del Río Gundián, vicepresidente del Partido Liberal. Las condiciones del arreglo fueron las mismas que la Conferencia del Magisterio rechazó por unanimidad el lunes 16. Después de 55 días de heroico paro, el gobierno derechista le había doblado la mano al profesorado chileno.

La “Reforma Agraria de macetero”

En 1962, el presidente Jorge Alessandri -deseando recibir los beneficios de la Alianza para el Progreso- envió al Congreso un proyecto de ley sobre Reforma Agraria. Ello abrió la discusión sobre los problemas del agro y sus soluciones. Los parlamentarios del FRAP y de la Democracia Cristiana criticaron duramente el proyecto. El senador Luis Corvalán, secretario general del PC, denunció la llamada reforma agraria del gobierno derechista como el “último gran negocio de los latifundistas”. Según la proposición de Alessandri, los predios cuyos propietarios deseen vender voluntariamente, se cancelarían al contado y al precio comercial. El proyecto alessandrista fue aprobado por la mayoría derechista del parlamento, con los votos en contra del FRAP y del PDC. En noviembre de 1962 fue promulgada la Ley Nº15.020, sobre Reforma Agraria. En base a ella se parcelaron algunos fundos pertenecientes a organismos fiscales, como por ejemplo, predios del Servicio Nacional de Salud. También se compraron haciendas pertenecientes a terratenientes como Jaime Larraín García Moreno y Salvador Correa Larraín. Se les pagó precios que alcanzaban hasta seis veces el valor comercial. Durante la aplicación de esta ley, en 1963 y 1964, se entregan apenas 63.962 hectáreas, que benefician a 2.210 familias. Con razón, el pueblo bautizó la de Jorge Alessandri como “Reforma Agraria de Macetero”. La llamada Reforma Agraria del gobierno de los gerentes, junto con cumplir una de las exigencias de la Alianza para el Progreso, tuvo –además- el objetivo de intentar apaciguar el cada vez más agitado movimiento campesino. Esto, naturalmente, en los marcos de la estrategia reaccionaria de realizar cambios superficiales para que lo esencial permanezca inmutable. Al más puro estilo gatopardo.

La CUT y la represión del gobierno de los gerentes

Entre el 1 y el 5 de agosto de 1962 tuvo lugar en Santiago el Tercer Congreso Nacional de la CUT. Concurrieron 2.414 delegados, representando a 1.107 organismos gremiales, el número más elevado desde la fundación de la Central Única en 1953. El movimiento sindical vivía un momento de franco auge. Este torneo se realizó bajo el lema “Chile necesita cambios de fondo”, coincidiendo con los objetivos que tiene planteado el FRAP. Marcó, además, el fin de una etapa de retroceso y reorganización de la CUT y el inicio de otra, caracterizada por un constante ascenso. El Tercer Congreso no sólo indicó un crecimiento en cantidad, sino también un importante desarrollo en calidad. Es notoria la madurez ideológica del movimiento sindical. En este evento se formuló con mayor precisión las metas de la Central Única. Se trazó un objetivo a largo plazo: la construcción del socialismo a través de la conquista del poder por los trabajadores; otro a corto plazo: la lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida y laborales. El Tercer Congreso fue –además- un significativo aporte para convertir a la clase obrera chilena en el centro de la unidad y en motor de las transformaciones revolucionarias que el país necesitaba. El gobierno de los gerentes siguió perjudicando a los trabajadores. El poder de compra de sus ingresos era cada día más bajo. La inflación se escapaba. Los reajustes anuales de sueldos y salarios eran inferiores al alza del costo de la vida.

La Masacre de la José María Caro

La CUT, desde el Tercer Congreso y en cumplimiento de sus resoluciones, intensificó sus acciones, exigiendo mejores condiciones de existencia para obreros y empleados. Era una lucha a la ofensiva. El 19 de noviembre de 1962: paro nacional por 24 horas. Se desarrolló exitosamente. Dejaron de laborar las actividades económicamente fundamentales del país. Incluso, en los barrios, trabajadores y dueñas de casa se organizaron y se movilizaban. En la población José María Caro se tuvo noticias que un sector de empleados ferroviarios había roto la huelga y se disponía a hacer correr trenes en dirección a Puerto Montt. Ante este hecho, los vecinos, considerando que la única vía férrea hacia al sur pasaba por su sector, se tomaron un tramo de la línea. Levantaron barreras y ellos mismos, con sus cuerpos, formaron un palpitante muro. No circuló ningún tren. Celebraban alborozados su triunfo, cuando aparecieron soldados de la aviación. Sin previo aviso, comenzaron a disparar. La balacera fue terrible y la única respuesta, los lamentos de los heridos y los gritos de indignación. Cayeron varios de los que cumplían la hermosa misión solidaria. También otros, que no participaban de la acción. Fue el caso de una obrera textil, que no concurrió a la fábrica y que aprovechaba el día en lavar su ropa. Estaba planchando, cuando escuchó los disparos y los gritos. No tuvo tiempo siquiera para soltar la plancha y mirar lo que pasaba afuera. Una bala atravesó la pared de tablas de su modesta vivienda y la hirió de muerte en el bajo vientre. En la versión oficial del gobierno se responsabilizaba de la masacre a las víctimas. Afirmó que los muertos en la José María Caro eran seis, los heridos 30 y que habían sido detenidos 200 pobladores