Crónicas de un verano de este siglo
— 21 de febrero, 2010Estoy recién llegado de Brasil, donde estuve en un encuentro de hiphop latinoamericano con jóvenes que se alínean a los postulados de los partidos y movimientos de izquierda de nuestra patria grande. Una muestra de organización de la juventud que ya la quisiéramos en Chile...
Tendremos que seguir trabajando duro para no estar a tantos años luz de aquello que pudimos observar en Sao Paulo. Luego de pasar todo el día de mi cumpleaños de aeropuerto en aeropuerto, logro llegar a mi querida Legua con el objetivo de ver a mis hijos, familia y, por supuesto, a mi compañera.
Al otro día temprano empezamos a arreglar las cosas ya que los planes son la comuna de Navidad, la boca del Rapel donde nos juntaríamos con otros compás de nuestro regional a compartir algunos días de sol y mar. Buenas jornadas de conversas nos aguardaban, pero todo esto sería sólo la antesala para lo que creo es el verano de este jotoso patiperro. Luego de los días de Rapel no alcancé a estar un par de días en Santiago cuando vía facebook me avisan que en Villa Alemana un compañero al cual ya hemos ido conociendo junto a toda su familia, estará celebrando un nuevo año de vida del viejo comunistas que nos narra García en su canción.
Un compa que en la pasada campaña a pesar de sus setenta y tanto se fue en cana por hacer campaña por el candidato del Juntos Podemos. Así fue que rápidamente con mi compa tomamos bus camino a Villa Alemana. Sorpresa grande, cariños y conversa por millones, más aun cuando el hijo mayor de la familia partiría al otro día a los trabajos voluntarios del comunal Quinta Región de la Jota. Así es que se celebro junto a esta familia comunista los setenta y tantos de su patriarca.
Luego de un par de días de pasado esto, me veo recorriendo el municipio comunista de La Ligua, donde encabezada por su alcalde se lleva a acabo la tradicional Feria del Tejido, una hermosa actividad aunque debo de decir que eché de menos una chingana oficial del partido entre tanta gente que transitaba el lugar.
Muy destacable es la actividad del tejido, pero luego de pasar por cuestas y curvas varias llegamos a 30 minutos de esta magna fiesta a un colegio perdido en el mundo, donde para nuestra sorpresa flameaba la bandera con la hoz y el martillo: se trataba ni mas ni menos que de los trabajos voluntarios
de las gloriosas Juventudes Comunistas de la Quinta Región. Jóvenes con cara de alegría, hombres y mujeres que mas allá de estar lejos de la tecnología a que estos tiempos nos acostumbran, estaban felices por estar juntos en un colegio pintando, haciendo talleres ,conversando y, como porfiados que somos, debatiendo cómo afrontar los desafíos que estos tiempos nos plantean... Dejare hasta acá estas líneas, no sin antes decir que el cariño y amor que vi de estos compañeros de la Jota hacia su patria, hacia ellos mismos y sus ideales nada debe envidiar a lo que vi en Brasil.
Puedo evidenciar ,que guardando las proporciones lógicas de un colegio de La Ligua y un rincón de Brasil, se construye igual esperanza para esta Latinoamérica de la vereda izquierda...











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