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Brújula Política: LA ESPERANZA INALTERABLE

Opinión — 12 de agosto, 2009

Es el sentido profundo de las luchas del pueblo. El justo anhelo de las fuerzas de Izquierda por conquistar los cambios que hacen posible la constante transformación de la sociedad, alienta los combates de clase que dan curso progresivo a la historia.

En Chile, durante más de dos décadas esa esperanza tuvo nombre, Salvador Allende, y su principal punto de apoyo político fue la unidad de socialistas y comunistas. La traición de generales y almirantes el 73 no quebró esa unidad ni mató los sueños. Más tarde, fue una negociación a espaldas del pueblo y aupada desde la embajada norteamericana en Santiago la que introdujo divisiones y condujo a una transición pactada con la propia dictadura. Una negociación espúrea que mantiene hasta ahora la Constitución Política y el modelo económico y social impuestos por Pinochet. Una salida cuya condición fue la exclusión del pueblo en el manejo del Estado. Una transición sin los comunistas. Una exclusión a la medida del imperio y de las fuerzas más oscuras, o más cobardes, de nuestra sociedad.

Diversos fenómenos de nuestro tiempo, de muy variada índole, parecen coincidentes sin embargo en que el comienzo del fin de esa exclusión ha comenzado, que no era una sinrazón la inalterable esperanza de las fuerzas democráticas y revolucionarias de volver a unir en un poderoso torrente a las diversas corrientes que se manifiestan por lograr una democracia verdadera, por el fin del modelo neoliberal, por verdad y justicia, por un Chile sin excluidos, por una Constitución democrática, en fin por un gobierno del pueblo y una sociedad más justa. No son casualidad las fisuras al interior de los bloques políticos dominantes ni la proliferación de candidaturas que, desde ángulos diversos, se proclaman como antisistema.

¿Será que por fin llega el momento del reencuentro de las grandes vertientes históricas del movimiento popular y el reconocimiento de las razones de los que siguieron fieles a las mejores tradiciones del movimiento obrero y popular chileno y conservan irrestrictamente en alto los principios y valores siempre vigentes?

Lo iremos sabiendo en el camino inmediato. Por lo pronto, no hay donde perderse para saber dónde está la Izquierda y su alternativa. La propuesta convocante y aglutinadora no es otra que la del Juntos Podemos Más y su candidato presidencial Jorge Arrate. Lo nuevo que surge, más allá del despliegue publicitario y del desfile de encuestas, es la unidad de los sectores con raíces fuertes en el verdadero progresismo. La de los que no aceptamos la dictadura militar ni la dictadura del mercado. Ni la impunidad de Pinochet, ni la impunidad de hoy. De los que estamos, primero por romper los candados que dejó puestos la tiranía, para luego abrir de nuevo de par en par las puertas al pueblo para que establezca sus razones y sus condiciones. Entonces será el Estado por sobre el Mercado. Un derecho y no un negocio la Salud, la Educación, la Vivienda, la Cultura, el desarrollo económico independiente y soberano. En fin, cuando los trabajadores vuelvan a gobernar. Para despejar este nuevo camino de victoria que se vislumbra habrá que actuar al mismo tiempo con amplitud y firmeza y con el mayor respeto a todas las coincidencias que contribuyan a arrinconar a un modelo económico que la inmensa mayoría de la ciudadanía rechaza, a aislar a la Derecha fascistoide de este país, a los poderes fácticos, a los antidemocráticos, a los ambiciosos y corruptos sin medida.

Habrá además que sembrar ese camino de sonrisas y canciones. Por eso nos alegra tanto que empiece a conocerse los nombres de los asesinos de nuestro gran camarada Víctor Jara, cuyo verso y cuyo canto han seguido estos años, y seguirán por siempre, animando las esperanzas de los mejores hijos e hijas del pueblo chileno.