Brújula Política: EL DESHONOR MILITAR
Opinión — 13 de agosto, 2009Con discutibles argumentos, las autoridades nacionales suelen afirmar que se ha producido el reencuentro de los institutos armados con la sociedad civil y destacan “la colaboración prestada por ellos al esclarecimiento de la verdad acerca de los hechos ocurridos en el país”. Puede que tales inexactas afirmaciones les sirva a gobernantes autocomplacientes a modo de tranquilizante. Pero distan mucho de ser verdaderas.
Porque, claro, es una obviedad que la conducta de las FFAA no es la misma que en dictadura en el sentido que no ejercen el poder político de manera directa ni se comete a diario los brutales crímenes de tiempos de Pinochet. Pero es también efectivo, sobre todo al amparo de una transición pactada con los poderes fácticos, que los institutos castrenses no han cambiado en su esencia y que mantienen una fuerte presencia más allá de sus quehaceres profesionales. Y lo más categórico : no sólo jamás han colaborado al esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos sino que han mentido en esas materias y han protegido descaradamente a los asesinos. Así lo han recordado por estos días personalidades y abogados tan prestigiosos como Nelson Caucoto, entre otros.
Una expresión del doble juego de los uniformados fueron las palabras, la semana pasada, del jefe del ejército, general Oscar Izurieta, con motivo del cambio de nombre del regimiento de San Bernardo – lugar en que los militares perpetraron los más cobardes asesinatos - y al que han pasado a llamar “General Carlos Prats”, en dudoso homenaje al destacado militar demócrata al que, junto a su esposa, dieron muerte sus propios compañeros de armas.
Dijo Izurieta que “ de confirmarse la participación de militares en el atentado a Prats se habría cometido un acto del mayor deshonor” ¡¡Cómo si todavía hubiera algo por confirmar!! ¡¡ Como si alguien pudiera dudar que el cobarde crimen fue ordenado por Pinochet y ejecutado por miembros de la DINA bajo el mando de otro general de ejército!! Izurieta calificó el crimen de “vileza” y condenó a sus autores y a los “indiferentes que no prestaron consuelo a la familia”. Es decir, una autocondena a las propias FFAA.
Añadió luego que “este acto no pretende reescribir la historia, tampoco darle interpretaciones antojadizas...... No vengo a señalar nuevos héroes ni nuevos paradigmas, como tampoco a estigmatizar a unos para sobre poner a otros.......” Enigmático lenguaje que encubre un doble juego. ¿¿No cambia a Pinochet ni por Prats ni por nadie?? ¿Porqué no habla más claro el general? Izurieta pidió a Dios que le dé paz a los asesinos y llamó a cerrar “ciertas heridas que aún dificultan la convivencia nacional". Bien sabemos que tales llamados están destinados a presionar por el pronto cierre de las investigaciones y a garantizar impunidad a los asesinos de uniforme.
Todo esto mientras el país sigue informándose de los oscuros negociados que complican al ex Ministro de Defensa, Patricio Rojas, y al ex Comandante en Jefe de la FACH, Ramón Vega y a otros uniformados en el escándalo de la compra de aviones a Bélgica.
Mientras, en la ceremonia en Arica por el día de la Infantería, que eufemísticamente alguien ha llamado “ de las glorias del ejército” (¿?) apareció el inefable Piñera tratando de llamar la atención. El hecho, que molestó al intendente Luis Rocafull y a otros personeros de gobierno y al cual el ministro de Defensa ha tratado de minorizar, no deja de llamar la atención. ¿En virtud de qué el ejército invitó a Piñera y no a otros candidatos? ¿Por ser el candidato presidencial de su agrado? ¿Porque fue multado en EEUU?¿Porque utiliza información confidencial para enriquecerse o porque tuvo orden de detención criminal por fraude al fisco en el escándalo del Banco de Talca en los ochenta? Hay mucho que hablar a propósito del deshonor que mencionó Izurieta.












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