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Anuncios de Piñera y el empresariado: Por la boca muere el pez

Economía — 1ro de febrero, 2010

Con perdón del presidente electo: o bien ignora lo que habla, o la está tirando con chanfle. Comparar Escondida con cualquiera de los minerales de Codelco carece de sentido. El costo de un filón nuevo, a flor de tierra, de alta ley, que requiere poco más que la tronadura, para exportarlo casi en bruto, en forma de concentrado, como es el caso de Escondida -mineral que dicho sea de paso, fue virtualmente regalado durante la dictadura- es muy distinto al que demanda la explotación de minerales antiguos, como los de Codelco, cuya ley decreciente obliga a internarse progresivamente en el cerro y remover crecientes volúmenes de material, como Piñera no debe ignorar.

Señal encubierta

En consecuencia, cabe interpretar su desafortunada comparación como una nueva señal en dirección a la privatización abierta o encubierta de Codelco. Es más o menos la misma lógica que llevó al gobierno, la elite política, parte de la academia, el empresariado y la prensa de mercado, a poner el grito en el cielo por la breve huelga de los trabajadores de Codelco norte, que buscaban defender derechos consagrados por largos años en los convenios colectivos, al tiempo que silencian el saqueo en despoblado al patrimonio de todos los chilenos que año a año perpetran las mineras transnacionales. Según el Instituto para el Desarrollo Internacional, de la Universidad de Harvard, sólo hasta el año 2003 Chile había dejado de percibir más de 26.600 millones de dólares por la renta no cobrada a la gran minería durante los últimos 25 años. Esos vendepatria simulan ignorar que, aunque superiores a la media salarial, los sueldos y beneficios de los trabajadores del cobre al menos quedan en el país y forman parte de la demanda agregada, en lugar de emigrar hacia el extranjero en forma de utilidades que ninguna economía sana debiera permitir. Entonces, en lugar de proponer un modelo económico que acerque el promedio salarial al de los trabajadores del cobre, no encuentran nada mejor que bajar el de estos últimos, en nombre de las condiciones que necesita la inversión extranjera. Toda una señal de lo que les espera a los trabajadores en el gobierno de Piñera.

Respuesta

El caso es que con la misma premura del presidente electo, llegó la respuesta de los trabajadores. La Federación de Supervisores del Cobre, que representa a más de dos mil profesionales de Codelco, parte recordando, en la declaración pública con que respondió a Piñera, que en su historia Codelco ha transferido al Estado más de 70.000 millones de dólares, “lo cual hubiera sido imposible si no fuera 100% estatal”. Luego, agrega: “Nuestro análisis establece que la comparación entre Codelco, que posee complejos mineros por sobre 100 años, y las nuevas empresas mineras de capitales privados, requiere indudablemente de un análisis bastante más profundo ya que sus realidades son absolutamente diferentes”, luego de lo cual invita a “nuestra próxima primera autoridad, a generar un debate y una interacción que permita abrir espacios de diálogo y entendimiento de los reales problemas que tiene Codelco”. Finalmente, los supervisores del cobre declaran que los derechos y retribuciones que reciben los trabajadores del cobre, “no se han logrado por la buena voluntad de alguna administración en particular, sino son el producto del trabajo serio y responsable de organizaciones sindicales maduras y con visiones equilibradas”. A su turno, la Federación de Trabajadores del Cobre, que representa a los 19 mil trabajadores rol B de Codelco, manifestó su tajante rechazo tanto a la incorporación de capital privado en la propiedad de Codelco, como a una eventual reforma constitucional para llevarla a cabo, básicamente por cuatro razones. La primera, es que Codelco estatal es el mejor negocio para Chile, pues transfiere el total de sus ingresos al erario fiscal, lo cual permite al Estado financiar los programas sociales y cumplir sus compromisos con todos los chilenos. Agrega que sólo en el periodo 2006-2008, Codelco entregó al Estado 23.096 millones de dólares, “cifra muy superior a los pagos que hizo el alabado sector privado por explotar mayor cantidad de recursos naturales no renovables, los cuales ya no estarán disponibles para las futuras generaciones de chilenos, por lo que se justifica plenamente mejorar el cobro del royalty, en coherencia con la defensa de los superiores intereses nacionales y el necesario impulso al desarrollo regional”. Enseguida, la FTC sostiene que Codelco no necesita capitales privados: “Por el contrario, debe financiar su importante cartera de proyectos estructurales -del orden de los 12.000 millones de dólares- a través de la necesaria capitalización de las mayores utilidades por el escenario de buenos precios y por los recursos que estarán disponibles con el término de la Ley Reservada, como lo ha dicho el mismo presidente electo”. Luego, la declaración advierte que la alternativa de incorporar capital privado en Codelco no cuenta con respaldo ciudadano: “Una iniciativa de esta naturaleza, sólo tensionará y generará un gran conflicto en la sociedad chilena, ya que va inequívocamente en la dirección de la democracia de los grandes desacuerdos”. Los trabajadores del cobre afirman que defenderán las conquistas y derechos que han ganado en décadas de lucha: “Si hay respeto y diálogo, el mundo sindical estará disponible para conversar y buscar acuerdos. Si por el contrario, la voluntad política de las nuevas autoridades del país es privatizar parcialmente Codelco, atomizar el mundo sindical, frenar el desarrollo de la empresa o cercenar nuestros derechos, tenemos principios sólidos y clara conciencia de lo que es justo hacer sin ninguna vacilación”. A su turno, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez, añadió: “Por ningún motivo aceptaremos que entren capitales privados a Codelco, porque es una empresa patrimonio del país”. Pero al paso de las declaraciones de Piñera no salieron sólo los trabajadores del cobre. El actual Presidente Ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano, junto con anunciar que no continuará en la empresa después de marzo, aseveró que más que la apertura de Codelco a la Bolsa, lo que cabe es “implementar adecuadamente la nueva ley de Gobierno Corporativo, modernizando y continuando con el plan de inversiones que estamos impulsando". El ministro de Minería, Santiago González, señaló que en lugar de incorporar capital privado en Codelco, “parece más adecuado que el accionista, que es el Estado, al igual que en cualquier empresa privada, reinvierta parte de los excedentes de la minera en su plan de inversiones, y que la empresa recurra a su depreciación o al endeudamiento, de ser necesario, para financiar sus proyectos”. Recordó que a pesar de la disminución de las leyes de las minas, Codelco ha transferido al Estado una suma superior a los 25.000 millones de dólares, en los últimos cuatro años.

Ofensiva empresarial

Probablemente por la misma adrenalina que hizo irse de lengua a Piñera en el tema del cobre, los dirigentes de los principales gremios empresariales hicieron lo propio con sus expectativas respecto a flexibilidad laboral, en las aquiescentes y acogedoras páginas de El Mercurio. A modo de ejemplo, el presidente de la Asociación de Bancos, Hernán Somerville, dijo que el país requiere una tercera etapa de reformas al Estado, en temas como “laboral, educación e innovación”, porque son “absolutamente necesarias para que Chile recupere su competitividad y productividad, y vuelva a crecer a las tasas que tenemos que crecer". Felipe Larraín, principal asesor económico de Piñera, escribió en su columna de El Mercurio, que “hay que mejorar el funcionamiento del mercado laboral”, lo cual, en su opinión, significa desregularlo. A modo de ejemplo, sugiere “potenciar el trabajo a distancia, que disminuye los costos de participar en el mercado laboral”. Como no podía ser menos, El Mercurio aportó frutos de su cosecha. En página editorial, planteó que deben reducirse “las inflexibilidades microeconómicas que caracterizan a nuestra economía, que van desde las dificultades existentes para abrir y cerrar negocios hasta aquellas regulaciones laborales que impiden reasignaciones rápidas de empleo”. Para que no queden dudas de sus intenciones, el propio Piñera propuso fortalecer los sindicatos y la negociación colectiva, pero por el curioso expediente de “reducir el número mínimo de trabajadores requeridos para conformar una asociación de trabajadores”, vale decir, la misma lógica con la cual su hermano desbarató el derecho laboral treinta años atrás.

Presidente de la CUT

En este tema, los trabajadores tampoco quedaron impasibles. El presidente de la CUT reaccionó al punto: “Los empresarios se han atrevido a decir las barbaridades que antes no se atrevían a decir públicamente. Se sintieron amparados con el triunfo de uno de ellos. Siempre dijimos que Piñera era el candidato de los empresarios y eso ha quedado demostrado, porque ellos se sienten parte de ese gobierno”. Sobre la propuesta empresarial de rebajar el salario mínimo a trabajadores jóvenes, replicó: “Esa propuesta la he escuchado cada vez que se discute el salario mínimo. Hoy un joven de 21 años tiene hijos, pareja, responsabilidades, ¿por qué tienen que pagarle menos sólo por ser joven? Eso es explotarlos en beneficio de la empresa”. Y sobre el tema de trocar la indemnización por años de servicio por el fortalecimiento del seguro de cesantía, respondió: “Tratan de confundir a la gente ofreciendo un mejor seguro de cesantía a costa de la indemnización. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Si la indemnización por años de servicio es una compensación por los años trabajados, por la entrega que hizo el trabajador a la empresa, y el seguro es porque está cesante. Ese seguro es una responsabilidad del Estado”. Calificó como una burla la propuesta de Piñera, de rebajar a seis el número de trabajadores para constituir sindicato o negociar colectivamente: “¿Para qué quieren negociar en una empresa seis trabajadores? ¿Qué poder de negociación tienen? Presentan un proyecto de contrato colectivo y a la semana están todos fuera. No tienen ningún poder de negociación. Eso es burlarse de los trabajadores. Lo que hay que hacer es que los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas puedan negociar con su sindicato interempresa, todos juntos, para establecer condiciones mínimas de trabajo y remuneración. Eso es negociación colectiva. Lo otro es una burla”. Finalmente, frente al nuevo escenario que abre el triunfo electoral de la derecha, remató: “Mi postura es que hay que tener tranquilidad, pero también mucha firmeza para defender lo que siempre hemos defendido. No deben ser todos los empresarios, pero los más audaces y explotadores hoy salen a levantar la voz. Pero ya se van a callar, porque el sindicalismo les va a responder. El sindicalismo le peleó a la dictadura y le hizo protestas. Cuando Jarpa, ministro del Interior de Pinochet, sacó 18.000 milicos a la calle, igual hicimos el paro. Qué vienen a amenazarnos, si sabemos pelear en la adversidad. Quizás sea el mejor campo para nosotros. En la Concertación siempre estábamos buscando acuerdos para no pelear, ¿pero ahora qué? ¿Qué tenemos que mirar?”.