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Angela Riffo, secretaria general de la ANEF: "Los trabajadores estamos de pie frente a Piñera"

Laboral — 7 de febrero, 2010

Madre de cuatro hijos (dos mayores y dos menores de edad), con su esposo -dirigente del magisterio- a cargo de ellos en Viña del Mar mientras ella debe desempeñarse en la capital como miembro del Comité Central del Partido Comunista, dirigenta nacional de la CUT y secretaria genera de la ANEF, Angela Riffo nos recibe en la sede de la asociación, en Alameda con calle Tucapel Jiménez.

Así nos explica: "Llegar a la secretaría general de la ANEF ha sido un proceso bastante largo, no solamente personal sino que colectivo. Uno de los sectores donde tenemos menos comunistas es en la administración pública porque por mucho tiempo hubo gente de derecha, ligada a la dictadura de Pinochet y, a partir del gobierno de Aylwin, la mayoría de la gente que llegaba era de la Concertación. Por eso, de 23 directores nacionales lo máximo que hemos alcanzado son 3 directores comunistas. En la secretaría de conflictos tuvimos la primera responsabilidad para hacer un trabajo más intenso y entonces, por primera vez en su historia, la ANEF hizo un exitoso paro nacional".

-¿Cómo es el panorama en vísperas de la asunción de Piñera?

Tenemos afiliadas gente en prácticamente todos los servicios públicos, desde obreros de vialidad en los pasos fronterizos, hasta especialistas de la Conycit, en la dirección del Presupuesto, funcionarios de la Cancillería, socios fuera del país y gente que labora en servicios sociales, INP, salud, etc. En total, entre 62 y 65 mil socios y seguimos aumentando la cantidad. En esta semana ingresaron dos nuevas asociaciones, de la Superintendencia de Salud y de la Fiscalía Oriente, no solamente de los servicios, sino también personas del Congreso Nacional, del ministerio de Justicia y otros.

Después que el Congreso de la CUT resolvió -hace cuatro años- lanzar El Pliego de Chile, tratamos que nuestra gente entendiera que el sindicalismo -en este período- tenía que tener un papel distinto: un sindicalismo socio-político que tenía que ver no solamente con preocuparse de las reivindicaciones, sino también la responsabilidad de opinar y tratar de influir en los grandes temas del país, en relación con la educación, la salud, el medioambiente, la institucionalidad, etc.

Hace 3 años sacamos un documento que se titula Chile, el país de mayoría donde nos declaramos antineoliberales, planteamos el tipo de Estado que queríamos, pero recién ahora constatamos -a propósito de los resultados de la segunda vuelta- que no bastaba con declarar un posición sino que era necesario construir con la gente, desde el funcionario común hasta las directivas, lo que estábamos pensando y cuáles eran nuestras razones para que la gente participara más.

-¿Cómo asumieron la segunda vuelta?

Cuando nos enfrentamos a la segunda vuelta presidencial, la primera discusión se hizo al conocerse la suscripción de los 12 puntos entre el Juntos Podemos y la Concertación. Dijimos que nos sentíamos absolutamente representados y que si bien el documento no incluía cuestiones particulares, apuntaba en esa dirección. Si le agregábamos los puntos discutidos en el Pliego de Chile, ameritaba que nosotros hiciéramos un posicionamiento claro respecto a la segunda vuelta.

Un primer documento al respecto fue aprobado por unanimidad en una carta que decía Por más y mejor Estado y justicia social. No da lo mismo quién gobierna a Chile. Reafirmamos allí todas las demandas en los 20 años de la Concertación y que fueron insuficientes en su solución. Planteábamos el tema de la estabilidad laboral, de la carrera funcionaria, los procesos de modernización del Estado, etc.

-¿Queda algo rescatable de los gobiernos de la Concertación?

Nuestra posición como Anef no significaba un especia de blanqueo para la Concertación, por lo que se comprometieron con esta institución tanto Lagos como Bachelet y que no habían cumplido. También teníamos que reconocer que había avances democráticos en estos 20 años; había cierto diálogo y habíamos conseguido que se legislara sobre la asociación de funcionarios, que nos entrega fuero, sindicalización, etc. Se había avanzado en la ratificación de los convenios de la OIT y nuestros derechos relacionados en nuestra condición de mujer, la maternidad, el alumbramiento, etc.

Si bien la reforma de pensiones no había sido como nosotros fuimos a expresar ante la Comisión Marcel, valoramos los avances logrados en esa materia.

Ratificamos nuestra concepción del Estado, de la función pública y de los empleados fiscales y declaramos el Estado que queremos, que necesitamos.

Seguimos proclamando que lo que hemos hecho en estos 20 años, sin lugar a dudas, tenemos que seguir haciéndolo. Vamos a tener menos posibilidades de lograrlo porque hemos detectado -después del 17 de enero- el tremendo temor que tiene la gente por su estabilidad laboral. En la administración pública hay alrededor de un 55 a 58% de personas que trabajan con contrato a honorario -que no tienen siquiera derechos laborales, sindicales o previsionales- y hay un segundo segmento que trabaja a contrata, que empieza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre o "hasta que sus servicios sean necesarios", según indican algunos contratos.

¿Cómo está el estado de ánimo de la gente?

Todavía estamos con el gobierno de Bachelet, pero hay una sensación bastante desagradable entre los funcionarios porque se ha instalado, por parte de personas que van a hacer labores de zapa al interior, cierto amedrentamiento, la siembra de la confusión, el temor respecto a acusaciones como que éste es un "operador político", éste otro un "corrupto" y otros epítetos Pero no son las autoridades, hay gente que está sembrando esta sensación.

Hemos hecho un Consejo de presidentes y delegados de la Anef donde ratificamos nuestra posición de luchar por todos y cada uno de los funcionarios públicos. Si tocan a uno, están tocando a todos y vamos a incrementar la defensa de los derechos que hemos declarado y que hemos ratificado: nuestra concepción de unidad, de solidaridad para afrontar lo que viene.

¿Qué pasará con los funcionarios a contrata y a honorarios?

Nos hemos estado reuniendo con los funcionarios a honorarios, con 70 de los 300 funcionarios que trabajan en la Secretaría General de Gobierno, muchos de los cuales están 20 años a honorarios y queremos saber si están en disposición de luchar. Lo que primero que les estamos pidiendo es que, si bien de acuerdo a la ley no tienen posibilidad de asociarse, nosotros hemos roto esa parte por la vía de los hechos y los instamos a que se incorporen igual a la asociación de funcionarios con el objetivo de que haya una dirección única y después vemos la legalidad o ilegalidad.

La gente a contrata también ha estado preocupada -no tanto como los funcionarios a honorarios- pero también han cerrado filas con nuestra organización y hemos constatado con alegría y responsabilidad que la gente confía plenamente en esta organización.

¿La Anef mantiene su respaldo en las bases?

En el Consejo de Delegados salimos con aplausos, con pleno respaldo, con gritos de: "Si hay que pelear, peleamos". No hemos abandonado nuestras reivindicaciones específicas. No logramos llegar a acuerdo con el gobierno respecto al daño previsional cuando se traspasó en el 81 a gran cantidad de gente con la pistola al pecho. Hemos hecho algunas conquistas parciales, pero no hemos logrado hacer una gran reforma previsional, aunque sí soluciones paliativas a través de bonos para compensar la pérdida por pasarse al fondo de capitalización individual y muchos estuvieron subcotizándose y ello se ha ido resolviendo a través de negociaciones que hemos hecho a través de bonos.

Lo han dicho Piñera, Carlos Larraín, Allamand y otros: "A partir de marzo, los empleados públicos van a tener que buscar pega". Pero vamos a instruir claramente que si el nuevo gobierno quiere conversar con los trabajadores, no va a conversar de a uno, tiene que conversar con la Central y los representantes de todas las confederaciones, la Anef, los colegios, y ahí otra cosa es con guitarra. El puede decir lo que quiera, pero nosotros ya cerramos filas y nos estamos preparando para eso.

Las negociaciones que se vislumbran para este año son en junio o julio lo del salario mínimo, y la segunda negociación importante que viene es en noviembre el reajuste al sector público.

Desde la CPC se ha dicho con gran alegría que se va a rebajar el salario mínimo, echar mano a las indemnizaciones por años de servicio y hablan de flexibilidad laboral: éste es el gobierno de los empresarios.

¿Cuál es su mensaje a los funcionarios públicos?

Nosotros hemos llamado, en primer lugar, a fortalecer las organizaciones sindicales, no solamente la ANEF, la Constramet por separado… Necesitamos un núcleo grande y fortalecer en primer lugar a la Central, y cada una de las confederaciones. Necesitamos elevar la sindicalización, el nivel de conciencia de clase de los trabajadores.

Los trabajadores estamos de pie frente a Piñera. Tenemos que crecer cualitativamente y cuantitativamente. No sirve gente que no tiene arraigados conceptos como la solidaridad, la organización, la lucha. Los trabajadores estamos disponiéndonos a la reflexión, el análisis de propuestas para ver cómo enfrentamos este nuevo período. Yo tengo la sensación que todo el mundo se está juntando en numerosa cantidad de encuentros de reflexión y debates para prepararnos. Ya va a llegar marzo y veremos.