A siete meses del estallido social y el disparo que recibió en su rostro, en las afueras del GAM, la actriz aborda la instalación de la violación a DDHH y de la impunidad.

Javier Riveros. 21/05/2020. “Creo que es la extensión de la impunidad que se sostiene desde el golpe de Estado del 73”.

“Sobre la reacción del gobierno…hemos visto que ha sido escasa o nula…No colaboran sino que entorpecen”.  

“Igual van a efectuarse los juicios, igual van a presentarse las querellas”.

“No puedo concluir qué quieren conseguir mutilando los ojos, porque el daño es demasiado evidente, demasiado visible”.

 

El pasado 18 de octubre, al inicio del estallido social, recibiste un disparo en la cara por parte de un carabinero, al salir de tu trabajo en el Centro GAM, que te provocó graves lesiones. Presentaste una querella que está en proceso de investigación. La reacción del poder judicial y el gobierno, frente a priorizar y agilizar las causas de violaciones a los Derechos Humanos, cometidas por agentes del Estado durante los últimos meses, ha sido débil e insuficiente. ¿Crees que existe la pretensión de dar impunidad a los responsables?

Sí, por supuesto. Creo que es la extensión de la impunidad que se sostiene desde el golpe de Estado del 73, en donde operan los mismos mecanismos. Independiente de los grupos y presiones políticas que intentan agilizar el sistema judicial, existe todo otro aparataje mucho más grande preocupado de ralentizarlo y de que pierda toda eficiencia. Eso lo percibo cuando la abogada que me contacta es una mujer que trabaja en el sitio de memoria Londres 38, con la agrupación que levantó la campaña “Toda la verdad, Toda la justicia”, que busca exigir a las autoridades el fin a la impunidad. Que tramita casos antiguos de violaciones a los Derechos Humanos, de otras décadas, donde no existen registros de cámaras, imágenes, evidencias que permitan agilizar las investigaciones, como podría ocurrir ahora. Y que tampoco ocurre. Me doy cuenta de cómo ella y su equipo tienen que estar luchando para que estos procesos avancen. Eso demuestra la repetición de los mecanismos para perpetuar impunidades, los mismos que funcionan desde hace más de cuarenta años y alimentan la forma de hacer justicia en Chile con respecto a las violaciones a los Derechos Humanos.

Sobre la reacción del gobierno…hemos visto que ha sido escasa o nula. Lo que pasa aquí, es que el gobierno no hace nada porque siento que es el propio gobierno el que nos dispara. Entonces esa inactividad, esa indiferencia, cumple el objetivo de facilitar el dispararle a la gente. La responsabilidad recae en ellos y ellos no quieren hacerse responsables. Por eso desde el gobierno no colaboran sino que entorpecen. Porque están tratando de lograr impunidad también para ellos. Están tratando de protegerse al máximo de los juicios que se les vienen. Porque se les vienen querellas y se les vienen acusaciones graves y ellos insisten en eludir sus responsabilidades, como los cobardes que han sido siempre. No existe ni siquiera un reconocimiento de las violaciones a los Derechos Humanos por parte de este gobierno. Y si no existe el reconocimiento, por lo mismo no existe la investigación. Frente a tribunales internacionales, hacen ese payaseo de hacerse los lesos con los tratados que Chile ha firmado al respecto y que no se respetan. Y ahora, para rematar, nos enteramos que Piñera ha enviado un proyecto de ley para blindarse ante la justicia internacional.

El general Mario Rozas, en noviembre del año pasado, a través de audios que se filtraron a la prensa, blindó a todos sus funcionarios diciéndoles que no iba a dar de baja a nadie por procedimiento policial, aunque lo obligaran. ¿Qué te parece ese blindaje?

Las instituciones de Carabineros y de Fuerzas Armadas están construidas como instituciones sabuesas. Entrenadas por cierto poder para protegerse de las colectividades que se organizan en contra de ese dominio. Entonces, los pacos terminan dando lástima porque deben  haberle creído a Rozas que los iba a proteger. Al perkin que me disparó, nadie lo va a proteger, y tarde o temprano va a pagar. Ese falso padre que construyó Rozas al decirles: “yo los voy a cuidar”, es una manera de decir que espera del gobierno que demore los procesos judiciales y ponga todas las trabas necesarias. Pero a la larga eso va a ser insostenible, porque igual van a efectuarse los juicios, igual van a presentarse las querellas. No tienen cómo taparlo, porque los pacos ni siquiera sonríen cuando están cometiendo los delitos, sabiendo que están siendo grabados y que está lleno de pruebas contra ellos. No es llegar y pegar un palo y que tu cara no esté en todas partes. Si igual te van a funar, porque si no hay justicia hay funa. Por eso yo siempre digo: “sonríe paco, te estamos grabando”. Y que Rozas haya dicho que los va a proteger…no me sorprende, porque es otro perkin ¿Qué más se puede esperar?

En su último reporte del mes de marzo de este año el INDH consignó 3.838 personas heridas por acción de agentes del Estado, de las que 460 presentan traumas o pérdidas oculares. Uno de ellos es Vicente Muñoz, estudiante de actuación de la Universidad de Chile, quien en noviembre del año pasado fue mutilado por Carabineros. ¿Qué piensas que intenta este gobierno, con la orden de herir, torturar, mutilar o cancelar los cuerpos de civiles?

Me he preguntado harto por esa situación, específicamente por el tema de los ojos mutilados. Una sabe de aberraciones bien atroces cometidas durante la dictadura; las violaciones, por ejemplo. Y una, lamentablemente, ha ido entendiendo cuáles mecanismos e ideas operan en estos sicópatas; como que la mujer aguanta más, por lo tanto debe ser violada o torturada más veces al día. Son mecanismos para conseguir objetivos como la delación. Ahora, no puedo concluir qué quieren conseguir mutilando los ojos, porque el daño es demasiado evidente, demasiado visible. Eso también me perturba porque es distinto a aberraciones anteriores, donde el daño trató de ser más subterráneo, más clandestino. Ahora hay personas sin ojos. Y no sé si esa exposición del daño es un error. Siempre pienso que obviamente es un amedrentamiento, que tiende hacia la individualización. Es decir, a fraccionar la cohesión entre las personas. El objetivo de la tortura y la violación de los Derechos Humanos es reprimir, oprimir y separar. Creo que es bien claro que se trata de separar. Aislar a la persona mutilada. Porque el gesto es muy fuerte. Por ahora, para mí se trata del inmenso dolor de saber que a esas personas les han quitado sus ojos por el hecho de manifestarse y, al mismo tiempo, la inmensa indignidad que tú ves en la derecha chilena. Es mucha la vergüenza que dan y a veces pienso que, en ese sentido, erraron con el gesto de disparar a los ojos, porque visibiliza demasiado su obscenidad.

Sobre el caso del estudiante de teatro…es muy grave porque lo que hace uno como actor o actriz, es ofrecer su propia humanidad para las representaciones y espectáculos. Privarte de tus órganos, de tu aparato visual, de tus partes del cuerpo, es también ir despojándote de tus herramientas. Creo que mutilar a la gente es impedirle desarrollarse. Aunque a la larga yo sé que no, que en el fondo solamente nos va a fortalecer. Y sobre la cifra de heridos y mutilados…a mí me parece súper escandaloso e inaceptable. No puedo creer que la vida siga como si nada; que la gente hable de pequeñeces, que la gente para Año Nuevo me deseara feliz año, que palabras como éxito sigan circulando. No lo puedo creer. No puedo creer que la vida siga como si nada, mientras a la gente de al lado le están sacando los ojos.

Fabiola Campillay y Gustavo Gatica, quedaron ciegos por acción de Carabineros. En el caso de Fabiola, fue atacada mientras se dirigía a su trabajo. Hace algunas semanas se revelaron imágenes del momento en que Gustavo fue impactado en su rostro, lo que obligó a Carabineros a reabrir el sumario. Sin embargo, en muchas de las causas no hay registros para ser presentados como antecedentes a la investigación. En tu caso, ¿cómo ha sido y cómo te ha afectado la reconstrucción del ataque? y ¿qué tipo de ayuda institucional has recibido?

No he recibido ningún tipo de ayuda institucional, salvo la de la abogada Karina Fernández que me contactó y me ayudó a elaborar todo esto de la querella y entender de qué va todo. A ella tampoco ninguna institución le colabora. La reconstrucción del momento del ataque, para la investigación, sucede a partir de testigos que yo misma gestioné. Porque cuando me atacaron hubo gente que me asistió y gente que me encontré en la calle, porque me encontré con amigos, y también un cabro que grabó un video justo después que me dispararon, que luego me envió. El INDH también está haciendo su investigación paralela, porque en el fondo tú tienes que entender que el INDH toma todos los casos, independiente de si las víctimas lo solicitan o no. Entonces, se supone que técnicamente todos tenemos en el INDH alguien que nos defiende de las violaciones a los Derechos Humanos, pero técnicamente también, ese es su trabajo, se les está pagando para eso. El resto de las acciones las hacemos con mi abogada, pero las instituciones no colaboran en nada. De hecho, ahora supe que donde más entrampada está la querella es en la PDI. No tengo claro si es por un asunto de voluntades, porque dicen que trabajan tres pelagatos. Porque los Derechos Humanos…¿a quién le importan en la PDI? Entonces, son tres pelagatos que trabajan y, obviamente, están colapsados desde el estallido social del 18 de octubre.

Para mí, la reconstrucción del ataque ha sido bien heavy, porque tengo que estar recordándolo todo el tiempo y me canso de mis propios recuerdos y de mi propia interpretación de los hechos. Cómo explicarle al paco que yo también quiero que se aclaren los hechos. Es decir, para mí es necesario contar con el otro lado, porque me interesa que los hechos estén narrados no solo desde mi voz. No quiero opinar sobre ese hecho, quiero que el hecho aparezca. Además, está todo el tema de la re victimización, que cada vez lo entiendo mejor, porque es bien abstracto hablar de eso. No es tan simple como que la víctima sufre de nuevo, porque a medida que vas reconstruyendo, vas profundizando en los recuerdos. Pero el relato sigue siendo unilateral. Yo odio pensar o acordarme de ese carabinero apuntándome, porque es una de las cosas más feas que puede haber; alguien que te elije para apuntarte con un arma. A veces pienso que a lo mejor lo inventé, pero me acuerdo perfectamente. Si no, no hubiese inclinado la cabeza, que fue lo que salvó mi ojo. Y tengo que ir confirmándome a mí misma mi propio relato y eso me tiene muy agotada.

Con respecto a los registros y testimonios, pienso que corren más peligro los pacos. Siento que van a aparecer más y más imágenes y testigos. Se olvidan que hoy en día, todo se registra. No solo por cámaras de la Municipalidad o la Intendencia, sino que desde muchos otros lugares. Hay mucha gente registrando. Confío que esa va a ser una herramienta bastante eficiente. Por eso, si bien ahora me siento desesperada con la lentitud con que funciona la justicia, también siento cierta confianza en que no hay escapatoria para los responsables. Creo que, a la larga, no tienen salida y que van a tener que responder por las violaciones que han cometido, todos y cada uno. Y van a responder con la cobardía de siempre. Pero las imágenes, tal como pasó con Gustavo Gatica, van a ser elocuentes, y los van a callar, los van a humillar y los van a hacer perder aún más la dignidad. Porque casos como el de Fabiola Campillay son inaceptables por su ensañamiento contra una mujer trabajadora. Porque aparte de todas las aberraciones que le provocaron puedes entender lo despreciables que son los carabineros, porque puedes ver la obscenidad en la mente de alguien que hace eso. ¿Qué consiguió ese paco sacándole los ojos y partiéndole el cráneo a una madre de tres hijos? Nada, solo vergüenza, vergüenza y más vergüenza de lo que hizo, de haber obedecido esa orden.

En el contexto de la actual crisis sanitaria se decretaron cuarentenas en diferentes ciudades y toque de queda en todo el país. Para poder circular ante una emergencia o para abastecerse de alimentos o medicinas el gobierno implementó un sistema de permisos transitorios o salvoconductos que deben solicitarse a Carabineros, la misma institución que agrede permanentemente a los ciudadanos y defraudó al Estado por miles de millones de pesos. ¿Cómo ves el hecho de estar obligada a vincularte con tus victimarios?

Para mí es súper difícil que nos hagan sacar un permiso para ir a comprar. Cuando con mi amiga Marcela nos cruzamos en la calle con un paco que nos fiscalizó me puse a tiritar. Entonces, la negra resolvió lo del permiso, empezó a buscarlo en su celular y yo no lograba organizarme. Porque en el fondo, no logro mirar a un paco. Porque si le pongo el ojo encima, siento que se me va a salir un escupo después, y después del escupo una sarta de garabatos. Porque nadie le pide permiso a la mierda para hacer algo. Y eso es lo que siento que hago al pedirle permiso a Carabineros. Carabineros me disparó. ¿Por qué les tengo que estar pidiendo permiso para algo? Entonces me duele mucho, me re traumatiza. Porque recuerdo que cuando me dispararon en la posta me dijeron: “tiene que ir a hacer la denuncia a Carabineros” ¡¿Cómo voy  a ir a Carabineros a denunciar que Carabineros me disparó?! A partir de ese momento, supe que ante un carabinero no iba a relacionarme de ninguna manera, ni siquiera hablarle o mirarlo, si no tengo un arma para devolverle el disparo que me quiere dar. Nunca más voy a acercarme a un paco si no tengo un arma en mi mano para defenderme. Por eso, tener que pedirles permiso es de lo peor y no lo hago. Así que trato de no salir, en la medida que entiendo y acepto que la cuarentena y el aislamiento social, traen beneficios a mi comunidad y se propaga menos este virus y esta pandemia. Es la forma en que lo asumo, y cuando tengo que salir, me las arreglo para no pedir permiso, porque los pacos no merecen ni que los busque por internet.

En Santiago, los teatros y salas de teatro suspendieron sus actividades incluso antes que el gobierno restringiera las reuniones en lugares cerrados. En ese momento, tú estabas presentando los montajes La pérgola de las flores y Cómo cuidar de un pato de las dramaturgas Isidora Aguirre y Josefina González, respectivamente. Además, preparabas la obra El consentimiento de la dramaturga inglesa Nina Raine. ¿Cómo observas la presencia de la dramaturgia femenina en la escena nacional?

Pienso que las dramaturgas exponen más claramente los conflictos dramáticos. Son más pragmáticas y comprenden que los conflictos no son solo análisis periféricos o abstractos que deben ser llevados a escena por unos cuerpos, sino que entienden que son cuerpos los que van a decir y vivir esos conflictos. Tienen más habilidad para pensarse en escena, entonces sus obras son más dúctiles. Eso en el caso de los tres ejemplos que mencionaste.

Sobre la presencia de las dramaturgas, siento que lo que pasa es que se están multiplicando los autores y muchos descubrieron que el mundo está hecho de hombres y mujeres. Y que los autores pueden ser mujeres, también. No sé si tenga que ver con la oleada feminista, a mí me parece que la presencia de dramaturgas ha sido proporcional al aumento de autores en general. Yo diría que en ese contexto de versatilidad, las autoras tienden a poner a mujeres en los personajes protagónicos, lo que hace una gran variación. Porque en las obras escritas por hombres, por lo general, las mujeres tienen un rol, no solo secundario, sino que un poco de animalitos o bisagras. Entonces sientes que te toca interpretar personajes bisagra para que otros hombres puedan desarrollar sus personajes, porque tienes que entrar a la escena llorando, haciéndote la puta, con un ataque de histeria o deprimida. Y esos son lugares que instalaron vicios en el trabajo de las actrices, porque la construcción de personajes, finalmente, no tiene importancia para muchos directores, porque lo que quieren es que llores bien, que seas una buena madre, hija, esposa o amante en la escena. Quieren que dejes de buscar a la persona y que construyas roles, literalmente.

En el caso de La pérgola, se actúa el conflicto del personaje femenino no a propósito de que son mujeres, sino que para dar cuenta que una mujer, en tanto administradora de un mundo privado, fácilmente puede traspasar eso al mundo público. Una mujer, en la medida que administra en su casa todo lo doméstico, perfectamente puede administrar un municipio o una organización social, como lo hacen las pergoleras. Yo creo que Isidora fue una maestra en ver y representar eso. En la obra de la Josefina, creo que no hay una diferencia entre cómo son los roles de las mujeres y cómo son los roles de los hombres. Creo que a todos los roles ella les asigna un gesto especial, que va entre el desencanto y la reactividad al sistema neoliberal en el cual están insertos. Y esa ambigüedad y ambivalencia son muy interesantes. Por último, El consentimiento de Nina Raine, es una obra que trata básicamente de la vida de un grupo de abogados, que se dedican todo el día a tratar con casos de injusticia. En ese ejercicio, te vas dando cuenta que la justicia en realidad es una serie de personas que pretenden ganar algo de ese sistema. Tanto los abogados, como las víctimas y los victimarios. Como el título lo dice, la obra trata sobre el consentimiento, que es un acto bien delicado de precisar. Hay límites que uno no sabe si está cruzando o no. La obra tiene una escena que a mí me fascina sobre una mujer que está tratando de separarse de su marido abogado y al tipo le viene una desesperación de hombre: la toquetea, trata de tener sexo con ella y se vuelve insoportable. La esposa “decide” acostarse con él. Pero ella luego reconoce que él la violó, porque tuvo que acceder para que dejara de molestarla, que es algo que las mujeres hacemos muchas veces. Las que hemos pololeado con alcohólicos o agresores, sabemos que un hombre que ha eyaculado se duerme y se queda callado más rápido. Y esa situación tan patética es una costumbre muy normalizada entre las mujeres, darle la pasada a un güeón para que también se vaya rápido, literalmente. Para que no moleste más. Porque no entiende que no quieres nada con él. Entonces, me pregunto ¿esas últimas relaciones sexuales que una tuvo con ex pololos, que las tuviste por piedad o no sé qué, son consentidas realmente? Es buena la pregunta, es bien buena.

Hace algunos días, el Ministerio de las Culturas reorientó recursos económicos hacia un plan de apoyo para artistas durante la crisis sanitaria. Una de las mayores críticas que ha levantado, tiene que ver con el formato de concurso. Algunas voces han reclamado diciendo que los derechos no son concursables. ¿Qué te parece esta medida? ¿Piensas que su implementación ayudará a resolver la crisis en que se encuentran hoy los gremios de las artes escénicas?

Estoy muy de acuerdo con la gente que rechaza la concursabilidad. Que hayan elegido ese formato, en este momento en particular, me parece propio de la indignidad con que opera la derecha. Siempre. Que tengamos que concursar y ver si merecemos el fondo, aceptando además, que las condiciones de evaluación las definan personas que no son artistas, que son unos ingenieros comerciales, es muy indigno. Lo que pasa es que, respondiendo a la segunda parte de tu pregunta, los artistas necesitamos esa plata y estoy segura que mientras hablamos de esto, hay mucha gente postulando y concursando. Eso me da mucha pena, porque yo no quisiera criticar ese mundo. En ese sentido, me parece que esta medida es una perversidad, porque una vez más niegan nuestros derechos y nos deslegitiman como trabajadores.

Foto: Andrés Mendoza.